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LA ÚLTIMA CRUZADA

Enviado por Estado Laico

Autor: Pedro Salinas
 
Vuelvo al tema de la despenalización del aborto porque veo que los sectores eclesiásticos están más erizados que un puercoespín estresado, y se han obsesionado con el asunto como si se tratara de la última cruzada. No solo en el Perú, ojo, sino en todas partes. Acá, ya hemos visto, a los defensores de la legalización se les ha llamado terroristas, Herodes, asesinos, machistas, ogros, íncubos; y monseñor Cipriani, en un gesto que no pudo ser más dramático, se ha ofrecido a hacer de nana, de Mary Poppins sin paraguas. “No aborten, dénmelos a mí”, ha dicho compungido. En Colombia, donde desde hace tres años se ha despenalizado la interrupción voluntaria del embarazo en los casos de violación, malformación del feto y cuando la salud de la madre está en riesgo, la Iglesia Católica ha anunciado que va a desacatar la ley que promueve la difusión de los derechos sexuales y reproductivos en los colegios. “Los educadores católicos no vamos a enseñar eso”, ha sentenciado el portavoz de la Conferencia Episcopal colombiana. Y situaciones similares se han suscitado en Brasil, República Dominicana y Nicaragua. En Uruguay, la jerarquía católica ha llegado a afirmar que las mujeres carecen de la condición fundamental del libre albedrío como para poder decidir sobre su cuerpo.

El más reciente arrebato acaba de ocurrir en España, donde el secretario general de la Conferencia Episcopal española ha amenazado con excomuniones, acusaciones de herejía y apostasía, a aquellos políticos que osen justificar la legalización del aborto. De esta manera, la Iglesia Católica se ha pintado la cara de azul, en plan William Wallace, y se ha declarado en guerra abierta contra el aborto, reaccionando furibundamente, blandiendo el Código de Derecho Canónico, sin admitir discusiones, persiguiendo con saña a quienes se aventuren a contradecirla, y, eso sí, sin pretender siquiera abordar el tema de fondo, que es uno de salud pública y está propiciando la muerte de miles de mujeres, víctimas de infecciones provocadas por abortos clandestinos, realizados en ambientes infectos sin mínimas condiciones sanitarias.

Es que la iglesia, si no se han enterado, se cree con atribuciones para entrometerse en la vida personal de los ciudadanos y para entorpecer e impedir los derechos sexuales de las mujeres. Más todavía. Pretende simplificar el asunto entre los que están a favor o en contra de la vida, como si los que proponen la despenalización fuesen promotores del aborto o partidarios de la muerte, tergiversando la verdad, sugiriendo falsas dicotomías, porque, que yo sepa, nadie está fomentando el aborto. ¿Acaso no se dan cuenta de que con esa mentalidad prejuiciosa, de connotaciones dogmáticas y autocráticas, empeñada en ordenarnos y arreglarnos la vida, como si fuésemos borregos y ellos los dueños de la moral, son tan nocivos como el fundamentalismo islámico?

Vamos, señores ensotanados, tranquilícense un poco, tomen un poco de vino, y déjense de intimidaciones, que ese es el lenguaje de la Inquisición, y, claro, miren la realidad sin ideas preconcebidas y cierta dosis de responsabilidad.

Lo curioso es que, en paralelo a esta chilla de fetólogos y embrionólogos con crucifijo en el pecho, casi ha pasado desapercibido el escándalo de Boston, donde diversas diócesis católicas se han acogido ya al Capítulo 11 de la Ley Federal de la Bancarrota para evitar pagar más indemnizaciones a los cientos de niños que fueron abusados y violados por sacerdotes católicos durante los últimos años.

Si uno fuese malpensado, podría inferirse que todo este bullicio antiabortista no es sino una cortina de humo, una maniobra desesperada para distraer la atención y atenuar el desmesurado baldón de los curas pedófilos, que afecta y estigmatiza a la institución católica y la persigue como una sombra, porque ahí sí, al revés del aborto, no hubo gañidos ni estridencias, sino afasia, discreción, secreto. Mutismo sepulcral. Peor todavía. La Iglesia Católica encubrió a sus sacerdotes pervertidos, les cambió de parroquias en lugar de expulsarlos de sus filas, apeló a sus contactos para eludir el ruido mediático, y les pagó a las víctimas para sortear las denuncias.

Pero no. No, señor. No seremos malpensados. Asumiremos que se trata, digamos, de una infeliz y extraña coincidencia. Ah, y por favor apaguen los Zippos, que en estos tiempos ya no hay hogueras. Digo.
 

 

25/11/2009 09:49 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

CURAS PERUANOS V/S CARDENAL DE LIMA

ESTA ES UNA CARTA PARA QUE LA IGLESIA ENTERA SEPA DEL TIPO DE CARDENAL QUE TIENEN LOS PERUANOS

Carta de apoyo al padre Eduardo Arens, S.M. y de rechazo a la actitud intolerante del cardenal de Lima Juan Luis Cipriano

 

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La hostilidad que provoca en Mons. Juan Luis Cipriani cualquier situación que escapa de su control o que desafía su limitada comprensión de la realidad peruana y eclesial, es suficientemente conocida como para recurrir a ella y argumentar en favor de mi profesor, amigo y colega Eduardo Arens.

 

Además de sus conocidas rabietas, rociadas de lenguaje grosero que ponen en situación embarazosa a la Iglesia peruana y a sus propios cofrades del Opus Dei, son también ampliamente reconocidas las ambiciones de poder que conducen a Cipriani a actuar de modo arbitrario, arrogante y caprichoso, como lo prueban multitud de sacerdotes y religiosos que se han visto obligados a emigrar de la Arquidiócesis de Lima, porque los ha despojado de casas de retiro y parroquias.

 

Está de más recordar que la ambición máxima del purpurado es asumir el control absoluto de la Universidad Católica, deseo que se ha visto frustrado por la acción eficaz de nuestra primera casa de estudios. Pero todo esto no sería más que fruto de un dudoso exceso de celo, comprensible en un arzobispo de escasos recursos teológicos y torpeza pastoral si es que además Cipriani no hubiera sido un permanente obstáculo de las investigaciones al régimen dictatorial y corrupto de Fujimori, un decidido enemigo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y un obcecado enemigo de la defensa de los derechos humanos .

 

Destruye lo que no comprendes, parece ser el lema pastoral del cardenal Juan Luis. Sus berrinches acompañados de improperios, que son bastante conocidos y divulgados sotto voce por los temerosos clérigos que lo rodean, se han dirigido de modo sistemático contra cualquier teología que exija un mínimo de esfuerzo intelectual. Un razonamiento complejo que requiera comprender dos proposiciones antes de arribar a una conclusión parece que desafía la simple fe del pastor y pone en figurillas a sus asesores teológicos. Cipriani se ha convertido en la Iglesia peruana en un alma gemela del general Artola de los años de la dictadura militar; prueba de esto es que en los corredores del palacio arzobispal y la Facultad de Teología circulan varios chistes sobre el escaso cacumen del mitrado.

 

Por otro lado esto no tuviera nada de objetable si sólo se tratara de desinformación teológica o una simple deficiencia de formación, después de todo el razonamiento teológico es deseable pero no es causa eficiente para lograr la santidad ni para el ejercicio de pastor. Sin embargo, incapacidad teológica y ausencia de humildad, sí son una combinación fatal, deplorable en los llamados príncipes de la Iglesia.

 

Ya que la situación actual de la exégesis católica exige comprensión de la complejidad de la Sagrada Escritura, espíritu orante para estar en sintonía con la Palabra y una vasta información respecto de los documentos que emanan de la Pontificia Comisión Bíblica, requisitos que no están al alcance de monseñor Cipriani, no es de extrañar que sus temores y ansiedades se hayan dirigido desde hace más de una década al primer biblista del Perú, el padre Eduardo Arens, sacerdote religioso marianista, doctor en teología bíblica en la Universidad de Friburgo y destacado miembro de diversas asociaciones internacionales de biblistas.

 

El recorrido intelectual y la integridad moral del padre Eduardo son tan reconocidas en el mundo eclesial peruano y más allá de nuestras fronteras, entre los religiosos y laicos estudiosos de la Biblia como la dureza de mente y corazón del cardenal de Lima. Eduardo Arens ha influido positivamente en la formación teológica de numerosas generaciones de religiosos y sacerdotes que hoy día ejercemos la docencia y diversidad de ministerios en la Iglesia peruana, que ha encendido los celos cardenalicios al punto de despojar a Eduardo de la missio canonica, es decir del permiso para enseñar.

 

Una comunicación de agosto del presente año al Instituto Teológico Juan XXIII de Lima, donde Eduardo Arens es profesor principal de Biblia, ha sido el manotazo que Cipriani ha lanzado al religioso marianista, afirmando que no le concederá el permiso de enseñar de forma tajante y definitiva. Esta orden cuidadosamente protegida por las discretas autoridades de esa institución, no podía mantenerse más tiempo en secreto porque el Instituto Teológico Juan XXIII es una institución dependiente de los superiores religiosos que envían a estudiar a sus jóvenes a tal centro teológico y por medio de estos provinciales conozco no sólo la inminente prohibición de enseñar a Eduardo sino además a otros dos expertos profesores.

 

La campaña de Cipriani contra Eduardo no tiene sólo carácter doctrinal. ¡Qué saludable sería para el mundo teológico limeño un diálogo de un arzobispo preocupado por la ortodoxia y de un biblista que desgrana las riquezas de la Palabra de Dios, esto llenaría los balcones de la Plaza Mayor de Lima! Pero es imposible de esperar esta actitud dialogal en Cipriani cuya única herramienta pastoral es la amenaza y que jamás se atrevería ni siquiera a poner por escrito las razones teológicas por las que se opone con tanta saña a un teólogo.

 

En el fondo la enemistad del cardenal con Eduardo hunde sus raíces en la ambición. Se debe a que, como sacerdote marianista, Arens predica en la parroquia de Santa María Reina, cuya audiencia incluye a un poderoso sector económico y político de la ciudad y a muchas otras personas que, aunque ya no viven entre San Isidro y Miraflores, acuden a la misa de Eduardo desde otros barrios igualmente ricos, porque prefieren el estilo directo, franco y agudo de Eduardo que dista mucho de los aburridos sermones de corte moralista y reprochador, que cada vez son más frecuentes en Lima, incluidos los del señor cardenal.

 

La predicación de Eduardo es sobre todo humana y recurre al Evangelio para iluminar la vida común de los fieles y animarlos a practicar la fe más allá de los reclinatorios de la iglesia ¿Qué podría incomodar más a Juan Luis que el padre Arens tenga como auditorio a la clase social que más apetecen controlar el Opus Dei y otros grupos afines por medio de su jerarca? ¿Enrojecerán las mejillas del cardenal, como su vistoso traje, cuando escucha los sermones que hace grabar por sus espías en Santa María Reina, al comprobar la integridad de Eduardo quien se dirige a los poderosos de la ciudad después de ejercer una labor ministerial en los pueblos jóvenes de Lima?

 

Algunos allegados me han comentado que el retiro de la missio canonica a Eduardo Arens fue un viejo anhelo del cardenal quien ha afirmado que no le permitirá enseñar “mientras sea arzobispo de Lima”.

 

Es obvio que Juan Luis no conoce lo que es la conversión, porque si actuara pastoralmente dejaría por lo menos la oportunidad de una futura corrección y reconciliación. Pero es obvio que aquí se trata de iras no santas.

 

He comentado con muchos amigos y amigas que tienen autoridad en la Iglesia peruana de la triste situación que los jóvenes religiosos y seminaristas van a experimentar el próximo año si se le cierran las puertas de las aulas a nuestro más ilustre biblista.

 

Eduardo ama la enseñanza pero sobre todo detesta la mediocridad y nunca va a dejar de ser una presencia incómoda para todos los que se contentan con verdades de conveniencia y prefieren no enojar a los jerarcas de turno.

 

Mis amigos y colegas han demostrado simpatía por Eduardo y vergüenza por las herramientas a las que recurre la máxima autoridad de la arquidiócesis de Lima. Pero también ellos me han explicado que si se oponen a un anhelo del cardenal quien ha afirmado que no le permitirá enseñar “mientras sea arzobispo de Lima”.

 

Los jóvenes religiosos y seminaristas que se oponen públicamente a las medidas autoritarias del cardenal, se exponen a sufrir las mismas consecuencias y poner en peligro su permanencia en el territorio de la arquidiócesis de Lima lo que pondría también en vilo las numerosas obras sociales, en particular la educación, salud y alimentación de los más pobres. ¡Qué lástima que el temor sea el único sentimiento que provoca un pastor sobre su grey!

 

Si Cipriani estuviese convencido que Eduardo está equivocado teológicamente se preocuparía por ayudarlo a corregir sus errores, pero esta jamás ha sido su actitud, a pesar de que Eduardo solicitó por diversos canales la posibilidad del diálogo.

 

Más bien ha planificado destruir a la persona y no combatir con razones la incómoda predicación en el templo o en las aulas. Así se ha hecho merecedor del reproche del profeta Ezequiel a los pastores perversos: “No fortalecen a las ovejas débiles, no curan a las que están enfermas, no vendan a las que están heridas, no traen a las descarriadas, ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con dureza y crueldad” (Ez 34,4).

 

Ya no vivo en Lima, si no pegaría con cinta adhesiva esta carta en la puerta de la catedral. Para mí, como religioso peruano, una prohibición a otro religioso sin mediaciones dialogales no es sólo un insulto a la inteligencia, también es un acto contrario a la dignidad de la vida religiosa.

 

Convoco a la multitud de exalumnos de Eduardo, muchos de ellos en posición de importancia en la Iglesia peruana, que expresemos de todos los modos posibles nuestro rechazo a las actitudes intransigentes e infantiles de quien anhela con tantas ganas llegar a ser el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, cargo que sus hermanos obispos han visto imprudente dejar en manos de tan irascible prelado.

 

Cipriani suele esgrimir el argumento que si se le critica a él, se critica a la Iglesia. No. Esta carta no es de crítica a la Iglesia, es de crítica a un pastor con nombre propio y sólo está en esa posición por un fatal error.

 

Hugo Cáceres Guinet, cfc

 

 

Movimiento Teologìas de la Liberaciòn-Chile

Correo: opcion_porlospobres_chile@yahoo.com

17/11/2009 19:00 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

¿POR QUÉ NO DEBEMOS CREER EN NINGÚN DIOS?

¿POR QUÉ NO DEBEMOS CREER EN NINGÚN DIOS?

Enviado por: "eliyahu_navi" (cybertaeos) Resumen nº 4997

Sáb, 14 de Nov, 2009 8:02 pm

Por Rabbí Josafat Shaubeck,

No podemos creer en el Dios de la Biblia, Yahwéh, porque ese Dios manifiesta una conducta demasiado perversa en el antiguo testamento.

Desde los tiempos de Abraham hasta el profeta Malaquías podemos ver a un Dios colérico, vengativo, celoso, y ansioso por derramar sangre; en las batallas incitadas por el mismo se derramaba sangre humana, y en los rituales que el mismo habría instituido se derramaba sangre de animales inocentes.

Por el contrario, en el nuevo testamento podemos observar a un Yahwéh que en la mayoría de los casos de comporta como un ser misericordioso, perdonador, comprensivo y humanista, y hasta llega a decir a traves del apostol Pablo que prefiere los sacrificios espirituales antes que los de animales. Sin embargo, el Dios inventado por Abraham no fué del todo bueno en el nuevo testamento, porque en el libro de Hechos capítulo 5 se describe como le dió poder al Apostol Pedro para hacer morir a un matrimonio que había donado menos de lo que habían prometido, la pena de muerte es un castigo absolutamente desproporcionado en este caso, porque la codicia es parte de la naturaleza humana con la que el mismo dios nos habría creado, entonces, en lugar de asesinar a Ananías y Safira, debería haberse asesinado el mismo.

Hasta aquí podemos deducir que el Dios inventado por Moisés es bipolar, ezquizofrénico, o simplemente se arrepintió de su conducta errada del antiguo testamento y cambió para bien en el nuevo testamento, la otra opción es que el nuevo testamento fue escrito por griegos con la intención de continuar con la adoración hacia Zeus, Athena, Hermes y otras deidades, pero enmascarados bajo el nombre de Dios, Maria, Jesus, y todo eso.

En consecuencia, creo que no es bueno seguir, admirar, ni adorar al Dios judío, por ser tan demasiado contraproducente, por haber violado consecutivamente los derechos humanos del pueblo de Israel y de otros pueblos inocentes (Deuteronomio 7), por haber ordenado la matanza indiscriminada de millones de animales indefensos en los estupidos sacrificios ceremoniales que habría decretado como método de compensación para perdonar los castigos por las conductas que según él, mejor dicho, que según Moisés eran inadecuadas. Seguramente después de los sagrados sacrificios, Moisés andaba por ahí empachado de tanto comer carne... con sus hermanos los levitas, ja, ja, ja, era vivo el wn ese!! XD

En cuanto al Dios musulman tampoco me llama la atención, mucho menos sabiendo que aún se tortura y se asesina gente a pedradas en medio oriente, por causas que según los principios naturales son perfectamente comprensibles, aunque no aceptables del todo. Por ejemplo: el adulterio es una falta a la ética, y podría sancionarse con el divorcio o nulidad de un matrimonio, pero enterrar a una mujer hasta la cintura para luego matarla a pedradas, es un castigo irracional y desproporcionado, sin embargo, en los tiempos de Moisés, según la Biblia, los judíos acostumbraban a realizar esa misma practica sanguinaria, porque así lo ordenaba el amoroso dios Yahwéh (Deuteronomio 22:21; Números 15:35).

La naturaleza del ser humano es mentir, odiar y sentir envidia, entonces, no es posible que un ser humano sea castigado tan brutalmente por comportarse según su naturaleza. Por ejemplo: Si yo creo a un robot mentiroso, no es lógico que después lo mande a fundir porque dijo una mentira.

Y respecto a la creación del ser humano, la biblia presenta inexactitudes evidentes, porque de acuerdo a la cronología bíblica Adán y Eva fueron creados hace como 6000 años, pero cientificamente se ha demostrado y redemostrado que el ser humano tiene cientos de miles de años viviendo sobre la tierra.

Podría agregar muchas otras críticas, y mencionar otras deidades que claramente son mera invención humana, porque las deidades no manifiestan una intelectualidad superior para resolver los problemas de la humanidad, sino mas bien, manifiestan una actitud resentida, colérica, y desprecio por los derechos de las criaturas terrestres. Lo cual demuestra que las deidades son inventos humanos, porque el RESENTIMIENTO y la MORBOSIDAD POR VER SANGRE son defectos tipicamente humanos. El resentimiento se manifiesta en el hombre ante una situación politicamente contraria a los propios ideales, intenciones y/o creencias.

En conclusión, respecto al dios bíblico tengo tres opciones:

1. Descartar el antiguo testamento, quedándome con el Dios relativamente bueno y su hijo Jesucristo, pero según la misma biblia esto es apostasía, porque el fundamento del nuevo testamento es el antiguo testamento, entonces, esta postura no tiene ningún sustento.

2. Aceptar toda la Biblia y dejar que mi conducta sea dicotómica, es decir, ante una situación desfavorable, el antiguo testamento me incitaría a cometer un crímen, pero el nuevo testamento, me incitaría a perdonar al prójimo. Es evidente que la Biblia podría conducir a una crisis de inestabilidad emocional, por lo que debería considerarse un peligro para la salud mental.

3. Rechazar de plano toda religión y/o secta que contemple dioses coléricos que no respetan los derechos humanos ni los de los animales, dejándome guiar mas bien por los derechos constitucionales, el humanismo y el respeto a la diversidad en todo ámbito.

Que el unicornio rosa les bendiga!!


Rabbí Josafat

15/11/2009 11:15 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LA IGLESIA Y ELABORTO

 

www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/la-iglesia-y-el-aborto_48157.html

La Iglesia se opone al aborto eugenésico, al aborto terapéutico y aun al que evitaría el nacimiento de un hijo producto de una violación.

O sea que no importa si se trata de un caso de anancefalia, o si la vida de la madre está en serio riesgo, o si el embrión es producto de una penetración salvaje a una niña de once años.

La Iglesia, esa vieja esquizofrénica que ampara a pedófilos, maldice el aborto. Como maldice los métodos anticonceptivos.

Como maldijo a los heliocéntricos, que lo único que querían era superar el estúpido mundo imaginado por Aristóteles y derrocar el reinado de la Tierra en el sistema solar, barbaridad que venía vagamente de las Escrituras y que Ptolomeo pretendió convertir en verdad.

Cuando a Galileo Galilei le estaban haciendo la vida imposible por decir lo que todos ya sabían, el gran copernicano –el más peligroso por su prestigio como físico y matemático- acudió a la duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, diciéndole en una carta que lo que él quería no era enfrentarse a la Iglesia sino “declarar a la física y a la astronomía teológicamente neutras”.

La duquesa quiso ayudarlo pero no pudo. Galileo tuvo que retractarse en lo que quizá se considere el primer juicio de corte estalinista de la historia. Y esto que hablamos del año 1633.

Pues bien, esta Iglesia que persiguió a la ciencia y que hizo del oscurantismo un emblema y de la ignorancia una ventaja nos viene a decir ahora, en complicidad con el ministro Aurelio Pastor y respaldada por el doctor García (que hoy carga andas como ayer cargaba arcas), que el aborto es intrínsecamente maldito y que las leyes peruanas no pueden cambiar porque Dios se enojaría y las siete plagas de Egipto (el de Mubarak) regresarían.

Hay que saludar la valentía del ministro de Salud, Oscar Ugarte, en esta desigual batalla contra el ejército mediático del Vaticano.

Mientras tanto, hay que recordarle a los obispos bien intencionados y pensantes de la Conferencia Episcopal –que los hay- que en el Perú el 41 por ciento de mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años) no tiene idea de cómo usar con eficacia el método del ritmo y la abstinencia periódica, que es el único que la Iglesia “permite”.

Delicia Ferrando, antropóloga y demógrafa, dice en un estudio sobre el aborto clandestino en el Perú que ese desconocimiento significa que más de 150 mil mujeres emplean el método del ritmo sin conocer sus ciclos de fertilidad.

“En el 2005 –dice Ferrando- de todas las mujeres que descontinuaron el método del ritmo (42 por ciento de usuarias), el 16 por ciento lo hizo porque este método les falló; es decir, habían salido embarazadas en los primeros doce meses de su uso”.

El fundamentalismo romano objeta la cifra de 400,000 abortos clandestinos anuales en el Perú, pero no ofrece ningún número alternativo ni se molesta en citar estudios que contradigan, seriamente, esa estadística.

Lo que la Iglesia querría que no supiéramos es que estudiosas como Ferrando o entidades como Pathfinder International han hecho investigaciones profundas y trabajosos cruces de datos para llegar a la cifra de 400,000.

Las falanges de Cipriani también quisieran que ignoráramos que los abortos clandestinos son altamente riesgosos entre los pobres y de mucho menor riesgo entre quienes tienen posibilidades económicas.

Sólo el 17 por ciento de las mujeres urbanas pobres acuden a los médicos a la hora de practicarse un aborto (frente al 77 por ciento de las no pobres). ¡Y sólo el 3 por ciento de las mujeres rurales pobres tiene atención de un médico profesional cuando deciden interrumpir un embarazo!

Algunas de esas siervas del Señor recurren (lo dice el estudio realizado por The Alan Guttmacher en 1994) a meterse ramas, palos de tejer, equipos de venoclisis, alambres, agua jabonosa, agua oxigenada, lejía, brea, sustancias a base de sal, pociones quemantes de limón y hasta Coca Cola (citado por Delicia Ferrando).

Otras saltan, se pegan, se hacen pegar, sostienen coitos brutales, se dejan caer premeditada y violentamente mientras toman, con pocas esperanzas, infusiones de pepa de palta o ruda. Todo con tal de no tener más hijos.

Esa es la realidad. Porque la cifra de crecimiento natal actual del Perú (2,5 hijos por mujer) es, como todos los promedios, un espejismo. En la selva, esa cifra casi se duplica.

Y la aspiración a una familia de menos miembros no sólo es un derecho constitucional sino un acto de legítima defensa en contra de la pobreza.

La Iglesia no debería tener nada que ver con las políticas de natalidad de ningún gobierno. A no ser que nos citen la teocracia de Irán como ejemplo.

13/10/2009 10:39 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LA CONFIRMACIÓN

http://peru21.pe/impresa/noticia/confirmacion/2009-09-21/256816

 

Autor: Jaime Bayly

 

Está confirmado: mi hija va a confirmarse.
Está igualmente confirmado: a pedido suyo, no asistiré a su confirmación.
Debe entenderse que la confirmación de mi hija, junto a la de sus amigas del colegio, constituye una ceremonia religiosa en la que ella confirma su fe en las creencias, dogmas y supersticiones de la Iglesia Católica.

Debe suponerse que una persona solo puede confirmar unas creencias si antes creía en ellas. El acto de confirmarse en una fe religiosa solo tiene sentido si esa persona creía en dicha fe y ahora quiere dejar constancia de que lo que antes creía lo cree ahora con más certeza o con pareja certeza. La confirmación vendría a ser entonces, si entiendo bien, una celebración de las creencias religiosas de una persona, una manera de afirmar tales creencias, de confirmarlas, de aferrarse a ellas o de expresar que no le caben dudas al respecto.

Sin embargo, si esa persona no ha creído nunca en tales o cuales creencias religiosas, mal podría confirmarse en ellas. No puede uno confirmarse en una fe que no poseía. En tal caso, estaría iniciándose en esa fe, no confirmándose en ella.

Lo que está claro (y confirmado) es que mi hija va a confirmarse en la fe católica y por consiguiente en los mandatos morales de esa confesión religiosa.

Según fuentes relativamente confiables (la madre de mi hija), la decisión de confirmarse ha sido tomada libre y voluntariamente por mi hija, sin ninguna presión, coerción o manipulación ejercida por la familia o las amigas.
Como consecuencia de esa decisión (que puede que sea libre o que sea bajo presión, esto es materia de investigación), mi hija ha pasado un fin de semana lejos de casa, fuera de la ciudad, confinada en un retiro espiritual, bajo la celosa custodia de las señoras de una secta o cofradía llamada “Avanzada Católica”.

Desconocía que existiera dicha secta. No desconocía, desde luego, que existieran los retiros. De niño y adolescente me despacharon a no pocos retiros. Tengo un recuerdo avinagrado de ellos. Solo se hablaba de sexo y se prohibía el sexo y por consiguiente uno solo pensaba en sexo. Eran retiros para disuadir las apetencias sexuales o para posponerlas indefinidamente, pero en la práctica solo servían para estimularlas. Tan mala fue mi experiencia en dichos retiros, como mala fue mi experiencia con los señores vestidos de sotana que decían ser ministros de Dios y como tales se sentían urgidos a auscultar y hurgar en mi entrepierna en cumplimiento de sus tareas ministeriales, que, llegado el momento, decidí no confirmarme, un acto de rebeldía que provocó estupor en mis padres.

En mi caso, no confirmarme fue sin duda una confirmación. Confirmé mis dudas sobre la iglesia católica, confirmé que me sentía a gusto dudando de lo indudable, confirmé que mi lugar estaba en el de los marginales y los impíos y que no podía creer todas esas inflamadas ficciones religiosas que nos contaban los curas que luego venían a palpar mi zona urogenital (no menos inflamada que sus ficciones).

Como era de suponer, no recibí con alegría la noticia de que mi hija había partido a un retiro espiritual de “Avanzada Católica”, organizado con el propósito de entrenarla para su confirmación. ¿En qué dirección avanzaba o quería avanzar esa brigada de beatas asustadas de sus clítoris? ¿Llevaban armas filudas, además de sus lenguas? ¿Estaban dispuestas a morir pregonando la superioridad moral de la virginidad? Avanzaban, por lo visto, en dirección a mi hija, avanzaban dispuestas a conquistar a mi hija, a someterla, a subyugarla, a enlistarla en las filas de las damas de cuevas vitriólicas, ajadas, resecas, nunca horadadas, del batallón o regimiento purificador llamado “Avanzada Católica”. Avanzaban, pues, a secuestrar moralmente a mi hija.

Expresé mis reservas y temores, dije que me parecía una simulación que mi hija se confirmase en unas creencias en las que no creía, pero no hallé eco en la madre de mi hija, que me dijo que no todas las personas eran “traumadas” como yo. Comprendí de inmediato que la madre de mi hija, y su madre, y mi madre, querían (quieren) que mi hija se confirme no tanto por razones religiosas cuanto por razones frívolas o sociales: porque quieren que mi hija confirme que se parecerá a ellas y nunca, en ningún caso, a mí. Es solo lógico que tal cosa suceda. Sería insólito que las tres damas desearan, conjuradas, que mi hija se pareciera a mí y no a ellas. Pero yo, desde luego, quiero que mi hija se parezca a ella y a nadie más que a ella, y por eso me daba miedo todo esto de la confirmación, porque intuía que tal vez ella no estaba segura de confirmarse.

Cuando volvió del retiro, me dijo que la pasó regular, que no quería hablar del asunto.

A riesgo de ser majadero, le dije que la iglesia católica obliga a sus feligreses a no tener relaciones sexuales de ninguna índole hasta contraer matrimonio (religioso, claro está) y que una vez contraído dicho casamiento (previo pago por los servicios prestados), la ortodoxia católica prohíbe expresamente que el esposo recubra su colgajo viril con un preservativo o que la esposa tome píldoras anticonceptivas, del mismo modo que condena la masturbación antes, durante y después del matrimonio, como proscribe las relaciones sexuales entre adultos del mismo género. Añadí que su confirmación en la fe católica llevaba implícita la afirmación de que creía en esas reglas (quizá no antes, pero sí en el momento de confirmarse y hacer alarde de ello) y estaba dispuesta a cumplirlas, o al menos a intentar cumplirlas.

Mi hija me dijo que no creía en nada de eso, que esas reglas le parecían una tontería.

Le dije que si no creía en esas cosas, tal vez no debía confirmarse públicamente en ellas como si las creyera, puesto que en ese caso la confirmación sería una ceremonia frívola, histriónica, carente de verdadero sentido.

Mi hija me dijo que las cosas eran más simples de lo que parecían: si no se confirmaba, su madre y sus abuelas le harían la guerra; si se confirmaba, no habría guerra.

Le dije que me parecía perfectamente razonable simular una fe religiosa para salvar la vida o evitar una guerra y que su lucidez hubiera salvado millones de vidas en la historia de la humanidad.

Le dije también que estaba orgulloso de ella, pues había confirmado mis sospechas: su “confirmación” lo era no en la fe religiosa sino en su legítimo deseo de pasarla bien, de divertirse con sus amigas, de no defraudar a su madre y sus abuelas, de ser, en suma, una chica querida y popular.

Le pregunté si quería que la acompañase el día de su confirmación, ya sabiendo que era no una confirmación religiosa sino una en su astucia y su cinismo para el arte de la simulación, es decir una confirmación de que es mi hija y además una actriz natural.

Me dijo que, ya que se trataba de pasarla bien y usar a la iglesia como un lindo decorado para jugar a ser virtuosas con sus amigas, era mejor que me abstuviera de acompañarla, pues mi presencia en una iglesia le parecía peligrosa, inconveniente, “una mala foto”, esas fueron sus palabras.

No me pareció inútil decirle que mis creencias religiosas no tienen por qué ser siempre las suyas y que la fe es un asunto que concierne a la intimidad y que si ella decidiera abrazar tal o cual confesión religiosa, y abrazarla al punto de practicarla con fanatismo, y si esa confesión estuviera en entredicho con mis creencias o mi falta de creencias, yo seguiría amándola, porque ninguna religión, ficción o superstición (valga la redundancia) será nunca más importante que mi amor por ella y su hermana. Me pareció importante decirle que si ella se confirmaba en la fe católica porque de veras creía en esa fe, no tenía que mentirme, pues yo estaría de su lado, aun discrepando. Le dije por eso que, teniendo la alergia que tengo por la iglesia católica y por las iglesias en general (pero por la católica en particular), no dudaría en acompañarla en su confirmación si ella me lo pidiera, como no dudaría en llevarla al altar si decidiera algún día casarse ante la iglesia católica (Dios no lo quiera). Le dije, en resumen: mi iglesia eres tú y mi diosa eres tú y haré por tanto lo que tú me pidas.

Creo que le gustó que le dijera eso, porque se sintió más en confianza para rogarme que de ninguna manera me asome al templo el día de su confirmación.
De modo que la confirmación de mi hija ha venido a confirmar unas cuantas cosas: primero, que los retiros siguen siendo odiosos como lo eran ya en mi tiempo; segundo, que ella no cree en lo que dice que cree y no puede por tanto “confirmar” que cree en lo que antes no creía; tercero, que mi hija es lo bastante despierta como para hacer lo que más le conviene, y si lo que más le conviene es fingir o exagerar en público sobre ciertas creencias religiosas, no tiene el menor reparo en entregarse gozosamente a dicha simulación; cuarto, que es una actriz consumada; y quinto, que mi hija y yo hemos confirmado estos últimos días que nos queremos sin necesidad de que ningún cura, pastor o predicador nos lo confirme en una ceremonia religiosa.
La confirmación de mi hija ha servido, entonces, para confirmar cuánto nos queremos ella y yo, y cuán dotados estamos para el histrionismo puro.

PD. Atentos saludos a “Avanzada Católica”. Que sepan que estamos en guerra y que no desmayaré hasta neutralizar y repeler sus avances ni descansaré hasta que mis libros se lean en sus retiros.

 

 

 

 

23/09/2009 11:05 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

BÉSALE EL CULO* A HANK

 

http://perso.wanadoo.es/estudioateo/humor/hank.htm

 

Esta mañana han llegado a mi puerta una pareja bien vestida y bien peinada.

 

El hombre habló primero:

 

Juan: Hola, yo soy Juan y esta es María.

 

María: Hola, estamos aquí para invitarte a besarle el culo a Hank con nosotros.

Yo: ¿Como? ¿De que estás hablando? ¿Quien es Hank? ¿Y por que tendría que querer besar su culo?

 

Juan: Si tu besas el culo de Hank, te da un millón de dólares; y si no lo haces, te cubre de mierda.

 

Yo: ¿Como? ¿es que es alguna clase de extraño pervertido?

 

Juan: Hank es un multimillonario filántropo. Hank construyó este pueblo. Hank posee este pueblo. El puede hacer lo que quiera, y lo que quiere hacer es darte un millón de dólares, pero no puede si tú no besas su culo.

 

Yo: Eso no parece tener mucho sentido. ¿Por que...

 

María: ¿Quien eres tú para cuestionar los deseos de Hank? ¿Es que no quieres el millón de dólares? ¿Es demasiado un pequeño beso en el culo?

Yo: Bueno quizás, si es legítimo, pero...

 

Juan: Entonces vamos a besar el culo de Hank.

 

Yo: ¿Besáis el culo de Hank frecuentemente?

 

María: Oh si, continuamente.

 

Yo: ¿Y os ha dado el millón de dólares?

 

Juan: Bien, aun no. No se puede recibir el dinero hasta que no marchas del pueblo.

Yo: Entonces, ¿por que no os marcháis del pueblo y recibís el millón de  dólares?

 

María: No puedes marcharte del pueblo hasta que Hank te lo diga, o de lo contrario no recibes el dinero y él te cubre de mierda.

 

Yo: ¿Conocéis a alguien que haya besado el culo de Hank, que haya marchado y que después haya regresado con el dinero?

 

Juan: Mi madre le besó el culo a Hank durante años. Ella se marchó el año pasado y estoy seguro que tiene el dinero.

 

Yo: ¿Has hablado con ella desde entonces?

 

Juan: Por supuesto que no, Hank no lo permite.

 

Yo: Entonces ¿como sabes que tiene el dinero si no has hablado con nadie que lo haya recibido?

 

María: Bueno, antes que abandones quiero darte una pequeña muestra. Tal vez tengas un accidente, tal vez ganes un pequeño premio en la lotería, tal vez encuentres un billete de veinte dólares en la calle.

 

Yo: ¿Y que tiene eso que ver con Hank?

 

Juan: Hank tiene ciertas "conexiones"

 

Yo: Lo siento, pero esto suena como si fuera un extraño juego de consola.

 

Juan: Pero es un millón de dólares, ¿puedes realmente arriesgarte? Y recuerda, si no le besas el culo te cubre de mierda.

 

Yo: Tal vez si pudiera verle, hablar con él, tener detalles sobre él...

 

María: Nadie ve a Hank, nadie habla con él.

 

Yo: ¿Entonces como le besáis el culo?

 

Juan: En ocasiones únicamente le mandamos un beso y pensamos en su culo. Otras veces besamos el culo de Karl y el se lo transmite.

 

Yo: ¿Quien es Karl?

 

María: Un amigo nuestro. El es quien nos ha hablado sobre besar el culo de Hank. Todo lo que tenemos que hacer es invitarlo a comer de vez en cuando.

 

Yo: ¿Y vosotros habéis creído sus palabras cuando ha dicho que existe un Hank, que Hank quiere que le beses el culo y que te recompensará?

 

Juan: ¡Oh no! Karl tiene una carta de Hank de hace mucho tiempo donde lo explica todo. Aquí tienes una copia para ti, míralo por ti mismo:

Del escritorio de Kart:

 

1.    Besa el culo de Hank y el te dará un millón de dólares cuando te marches del pueblo.

2.    Bebe con moderación

3.    Cubre de mierda a aquellos que no sean como tú.

4.    Come bien.

5.    Hank dictó esta carta el mismo.

6.    La luna está hecha de queso verde.

7.    Todo lo que dice Hank es cierto.

8.    Lávate las manos después de ir al baño.

9.    No uses alcohol.

10.  Come tus salchichas en bollos, sin condimentos.

 

Yo: Esto está escrito en papel con el membrete de Kart

 

María: Hank no tiene papel.

 

Yo: Tengo la impresión que si lo comparamos encontraremos que esta es la letra de Karl.

 

Juan: Por supuesto, pero Hank lo dictó.

 

Yo: ¿Pensaba que decíais que nadie puede ver a Hank?

María: No ahora, pero hace tiempo hubo a algunas personas.

 

Yo: Pensaba que decíais que era un filántropo. ¿Que tipo de filántropo cubre de mierda a la gente solo por que sean diferentes?

 

María: Eso es lo que Hank quiere, y Hank siempre está en lo cierto.

 

Yo: ¿De donde has sacado eso?

 

María: El punto 7 dice que: "Todo lo que dice Hank es cierto" ¡esto es suficiente para mi!

 

Yo: Quizás vuestro amigo Karl hizo las normas el mismo.

 

Juan: ¡Imposible! el punto 5 dice: "Hank dictó esta carta el mismo". Al mismo tiempo, el punto 2 dice "Usa el alcohol con moderación" el punto 4 dice "Come bien" y el punto 8 dice "Lávate las manos después de ir al baño". Todo el mundo sabe que esto es cierto, por lo tanto, todo lo demás debe ser cierto también.

 

Yo: Pero el punto 9 dice "No uses alcohol" lo cual entra en conflicto con el punto 2, y el 6 dice "La luna está hecha de queso verde" lo cual no es cierto.

 

Juan: No existe contradicción entre los puntos 2 y 9, el segundo simplemente clarifica el primero. Y por lo que respecta al 6, tú nunca has estado en la luna, por que no puedes hablar con seguridad.

 

Yo: Los científicos tienen claramente establecido que la Luna esta echa de roca...

 

María: Pero ellos no saben si la roca viene de la Tierra, o del espacio exterior, por lo que fácilmente puede ser queso verde.

 

Yo: Realmente no soy un experto, pero pienso que la teoría de que la Luna fue "capturada" por la Tierra ha sido descartada. Por otra parte, no saber de donde viene la roca no la convierte en queso.

 

Juan: ¡Ajá! Acabas de admitir que los científicos cometen errores ¡pero nosotros sabemos que lo que dice Hank es cierto!

 

Yo: ¿Lo sabemos?

María: Por supuesto, el punto 5 lo dice.

 

Yo: Estáis diciendo que Hank siempre está en lo cierto por que la lista lo dice, la lista es cierta por que Hank la ha dictado, y sabemos que Hank la ha dictado por que la lista lo dice. Esta lógica circular no se diferencia en nada de decir que Hank es verdad por que lo dice Hank.

 

Juan: ¡Ya lo está comprendiendo! es reconfortante ver que alguien se está acercando a la forma de pensar de Hank.

 

Yo: Pero... oh, no te preocupes. ¿Cual es el trato con las salchichas?

 

(María se sonroja)

 

Juan: Las salchichas en bollos, sin condimentos. Esta es la forma de Hank. Cualquier otra forma es incorrecta.

Yo: ¿Que ocurre si no tengo un bollo?

 

Juan: No hay bollo, no hay salchicha. Una salchicha sin bollo es incorrecto.

 

Yo: ¿Sin salsa? ¿Sin mostaza?

María: (asombrada) Parece irremediablemente condenado.

 

Juan: (Gritando) ¡No hay ninguna ambigüedad en su lenguaje! ¡Cualquier tipo de condimentos están prohibidos!

 

Yo: Entonces de una enorme pila de chucrut con algunas salchichas pinchadas en ella ni hablamos ¿no?

 

María: (Se pone los dedos en los oídos) No te estoy oyendo, nana nana nana.

 

Juan: (con cara de aversión) ¡Eso es repelente! no se que clase de demonio comería eso...

 

Yo: ¡Hank! el come eso todo el tiempo.

 

(María palidece)

 

Juan: (cogiendo a María) Bueno, si yo hubiera sabido que eras uno de esos no habría perdido mi tiempo. Cuando Hank te cubra de mierda yo estaré allí, contando mi dinero y burlándome. Yo besaré el culo de Hank por tí. Tú, comedor de salchichas sin bollo y devorador de chucrut. (Al decir esto, Juan arrastró a María al coche que le esperaba y arrancó a toda velocidad.)

* Culo, en castellano significa la parte de atrás de algo. En algunos países sudamericanos suena como un insulto. Es una palabra malsonante. El Premio Nobel Camilo José Cela decía (no recuerdo sus palabras EXACTAS) que no había palabras groseras, sino oídos mojigatos.

31/08/2009 12:52 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LA PROSTITUTA

Autor anónimo, difundido en Resumen nº 4922 de la lista de Cyberateos

 

Yo soy la prostituta

más grande de la tierra

la que siembra esperanzas,

la que tantos veneran.

 

La que promete el cielo

al que siga su huella

con los ojos vendados

sin dudas, ni querellas,

 

La que bendijo el sable

que cortó mil cabezas

la que conquiató imperios

con suprema violencia.

 

La que condenó al hombre

a morir en la hoguera.

 

La que sembró el espanto

la que vendió indulgencias,

la que apañó a tiranos,

la que mintió a sabiendas.

 

La que siembra ignorancia,

la que propicia guerras.

 

La que exije conductas

honradas y sinceras

pero cobra los diezmos

y al estado coimea.

 

La que calló ante el crimen

y torturas horrendas

la de los violadores,

la de las componendas.

 

Yo soy la prostituta

más cínica y aviesa;

pero soy ante todos

la "Santa Madre Iglesia".        

29/08/2009 10:29 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LA MALDAD INTRÍNSICA DE LOS CRISTIANOS

Por Lukas Gómez

En general, los cristianos. En particular, los católicos. Hay mucho de maldad en creer en religiones mezquinas, con dioses que se enfadan con frecuencia, que amenazan con castigos horrendos a quien no les ame.  Dioses celosos de la adoración que reciben ídolos... Hay bastante de maldad y un poco de estupidez.

Me intentaré explicar. Si alguien me dice que cree en la existencia real de dios (debería aportar pruebas, pero no importa) es imposible discutir, no digo rebatir, ni siquiera es posible discutir contra una creencia. Esto mismo podría decirse de un ateo y lo acepto. Digo que no creo en la existencia de uno o varios dioses. En esta afirmación me pongo en el mismo plano que un creyente. Uno cree que existe y el otro cree que no existe. No hay discusión posible. Ninguno aporta pruebas serias de su afirmación. (Aunque la prueba le corresponde al que afirma la existencia). No hay pruebas. Hay razonamientos, pero los creyentes no aceptan razonar. Las creencias son viscerales. Son sentimientos y no admiten críticas.

Otra cosa es profesar una religión. Aquí la creencia íntima se transforma en una manera de vivir, en una política que se intenta imponer a los demás, y de ser posible con los costos a cargo de todos, incluidos en el pago los que no aceptan sus ritos, liturgias y dogmas. Y es en este punto de distribución abusiva de los costos donde empieza la maldad de los creyentes.

Según ellos hay dos formas de profesar una Fé; dos formas de creer. Una es por atrición y la otra por contrición. La primera se basa en el miedo al castigo divino. La segunda se basa en el amor por el dios. La segunda es mentira. Ningún creyente (con algunas excepciones, como pudo haber sido Francisco de Asis) se arrepiente de pecar por contrición. Y si de verdad se trata de un creyente no lo puede negar, porque incurre en el pecado de mentira y de soberbia. Hay casos de histerismo, con rabioso amor a dios, pero son pocos y -a mi juicio- es gente que está mal de la cabeza, como el caso de varias Santas de la Iglesia Católica bastante conocidos.

Lo normal es que los católicos vivan asustados por el Infierno que les espera y al que pueden caer si mueren de repente. Su religion está basada en la ética de los mercachifles. Un católico puede secuestrar, desaparecer personas, torturar, asesinar, profanar los cadáveres, mentir a los familiares y estar seguro de ir al Cielo con sólo confesar sus pecados y mostrar arrepentimiento. ¡Y aquí viene lo genial del negocio religioso! El arrepentimiento por atrición vale igual. Lo importante para el negocio de la Iglesia es que el pecador se confiese, le cuente todo lo que ha hecho... y les deje algo en la herencia.

Porque todo es negocio. Las indulgencias, los divorcios, los matrimonios, todos los sacramentos, desde el nacimiento hasta la muerte es negocio. Se paga a la Iglesia y el cielo está asegurado. Dicen que la Iglesia no cobra, pero los divorcios ràpidos son sólo a nivel de Princesas que se casan con millonarios.

Todo es hipocresía en la Religión Católica. Se va a misa los domingos para lucir el último vestido a la moda. Los chicos van para mirar a las chicas y tratar de ligar con alguien de su nivel. GCU, por supuesto. Llevan la cuenta de quien no se confiesa, quien comulga, quien no... cada Parroquia es un Peyton Place y muchas veces con un cura pederasta. Los grupos de oración son centros disimulados de ligue para tímidos. Mini centros de Poder en el que la persona que lo controla no duda en hablar en nombre de la Virgen, o de los Santos o del propio Dios, habitualmente amenazando con las penas del infierno al discípulo que se desmande o no siga la palabra divina. Palabra que sale de los labios del seglar que dirige el grupo.

La principal Prelatura de la Iglesia, el Opus Dei capta a sus socios o miembros con la esperanza de que llegarán a ser Santos y parte de la premisa de que si son ricos es porque Dios los ama y se los permite. Dios les ayuda en sus negocios y trapacerías. No se les ocurre pensar (Francisco de Asis lo habría hecho) de que la ambición de ser Santos es un horrendo pecado de soberbia.

Si Cristo realmente existió y por un milagro pudiera verlos me imagino que los llamaría "sepulcros blanqueados".

Son tan malvados que se infiltran en grupos ateos, con palabras dulces y cuando son desenmascarados insultan, amenazan, se hacen los ofendidos y sale todo su odio como bilis. Sus comentarios los delatan. Sus obras los muestran como mercachifles que intentan negociar una parcela en un Cielo imaginario.

Y no entienden que la mayor promesa de su religion es una oferta de la mayor tortura a que podria ser sometido un ser humano. Afortunadamente tengo la certeza íntima de que nos hay dios ni dioses. Sería terrible que me premiara con la Eternidad a su lado. ¿Puede haber algo peor que existir eternamente?

Imagina por un instante una bandada de cisnes que vuelan alrededor de la galaxia y cada millon de año pasan junto a un cubo de platino e iridio de un kilómetro por arista, al que rosan suavemente con sus alas. ¿Cuántos eones son necesarios para gastar un poco ese cubo? ¿Cuantos eones son necesarios para hacerlo desaparecer por el roce de las alas?  Pues cuando se ha gastado y ha pasado todo ese tiempo, no significa nada en la Eternidad, ni un milisegundo. ¿La Eternidad junto a Dios? ¿Cuánto tardarías en hacerle la guerra? ¿Cuánto tiempo necesitarías para creerte superior? ¿Serías capaz de estarte tranquilito sólo adorándolo? ¡Y esa es la mejor oferta que te hacen a cambio de servir a la Iglesia como imbécil! ¿Sabes cuál es la peor? Pues es esa misma Eternidad en el Infierno. ¿No tienes la impresión de que todo esto es un cuento chino? ¿No captas que son patrañas para sacarte tu dinero? ¡Allá tu con tu estulticia y tu maldad disfrazada! El que avisa no es traidor.

 

 

 

28/07/2009 00:14 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

Cardenal Oscar Andrés Rodríguez pide a Manuel Zelaya que no regrese a Honduras

Desgraciadamente, y como siempre, la cúpula de la iglesia católica se solidariza con los golpistas.
Saludos cordiales/Oscar

Rodríguez Maradiaga se refirió también a las amenazas emitidas por Hugo Chávez contra Honduras

 

Honduras

, 03.07.09

Actualizado: 04.07.09 02:20pm - Redacción/AFP: diario@elheraldo.hn

 

El cardenal Oscar Andrés Rodríguez se refirió este sábado a la crisis política que vive Honduras.
El cardenal Oscar Andrés Rodríguez se refirió este sábado a la crisis política que vive Honduras.

 

El cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga pidió al ex presidente Manuel Zelaya Rosales que no venga a Honduras para evitar un derramamiento de sangre.

 

El prestigioso cardenal, considerado uno de los 'papables' tras la muerte de Juan Pablo II, hizo un llamado al "amigo José Manuel Zelaya" y le advirtió que "un regreso al país en este momento podría desatar un baño de sangre".

"Sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor medite porque después sería demasiado tarde", instó el prelado.

 

En cadena nacional de radio y televisión transmitida este sábado, el máximo jerarca de la Iglesia Católica en Honduras pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que preste atención a los hechos ilegales que venían ocurriendo en el país antes del 28 de junio.

Video: Cardenal pide a Zelaya que no regrese a Honduras

 

"A la Organización de Estados Americanos pedimos que preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras y no solamente a lo sucedido el 28 de junio recién pasado", cuando el presidente Manuel Zelaya fue capturado y separado de su cargo.

Zelaya fue depuesto el domingo 28 de junio por militares, en cumplimiento de una orden judicial, luego de pretender realizar una consulta popular con el objetivo de reformar la Constitución, medida que fue considerada ilegal por el Tribunal Electoral, la Corte de Justicia y el Tribunal Electoral.

Especial en PDF: Los hechos del 28 de junio

 

Sin mencionar el nombre del presidente de Venezuela, Rodríguez Maradiaga se refirió también a las amenazas emitidas por Hugo Chávez. "El pueblo hondureño se pregunta por qué (en la OEA) no han condenado las amenazas bélicas contra nuestro país".

Recientemente, el mandatario venezolano admitió que pelean por el "proyecto constituyente" para el continuismo de Manuel Zelaya.

Rodríguez Maradiaga recordó este sábado a la comunidad internacional "el derecho que tenemos de definir nuestro propio destino sin presiones unilaterales de cualquier tipo, buscando soluciones que promuevan el bien de todos". Además, "rechazamos amenazas de fuerza o bloqueos de cualquier tipo que solamente hacen sufrir a los más pobres", en alusión al tema Chávez y a los bloqueos impuestos contra Honduras por el Sistema de Integración Centroamericana (Sica).

Documento: Edificar desde la crisis

 

Añadió que "si el sistema interamericano se limita a proteger la democracia en las urnas pero no le da seguimiento a un buen gobierno, a la prevención de las crisis políticas, económica y sociales, de nada servirá reaccionar tardiamente frente a ellas".

 

También pidió a los nuevos gobernantes "a no dejarse llevar por los egoísmos, la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción" y abogó por el diálogo y la reconciliación.

 

El cardenal dijo también que es fundamental "respetar el calendario del Tribunal Supremo Electoral, que garantice las elecciones del próximo mes de noviembre".

 

La jerarquía de la Iglesia católica hondureña mandó también un mensaje a la Organización de Estados Americanos (OEA), que este sábado se reunía en Washington para decidir si suspende a Honduras por inclumplimiento de la carta democrática interamericana.

 

De su lado, las autoridades hondureñas de facto se anticiparon y anunciaron que su país se retiraba de la OEA.

 

El secretario general del organismo, José Miguel Insulza, se reunió el viernes con el cardenal Rodríguez y jerarcas de la Iglesia católica en la sede de la Conferencia Episcopal de Honduras.


07/07/2009 09:26 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

HONDURAS: LOS CURAS APOYAN A LOS GORILAS

http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?27885

Iglesia hondureña apoya el golpe de Estado y pide a Zelaya que no vuelva

La Conferencia Episcopal de Honduras se posicionó este sábado del lado del Gobierno de facto de Roberto Micheletti, y pidió a Zelaya que no regrese porque "podría desatar un baño de sangre". El pueblo hondureño en resistencia abucheó a la alta jerarquía católica durante la masiva manifestación que desborda este domingo las calles de Tegucigalpa.

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El cardenal Óscar Andrés Rodríguez leyó un comunicado de la Conferencia Episcopal, en el que la Iglesia le pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que "preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras".

En un paréntesis y al cierre de la lectura del comunicado, el cardenal Rodríguez hizo "un llamado al amigo José Manuel Zelaya", a quien le recordó: "El día de su toma de posesión usted citó claramente tres mandamientos de la santa ley de Dios, no mentir, no robar, no matar".

"Pensemos si una acción precipitada, un regreso al país en este momento, podría desatar un baño de sangre, sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor, medite, porque después sería demasiado tarde", acotó.

La OEA, en opinión de los 11 obispos que integran la Conferencia Episcopal, debió prestar atención "no solamente a lo sucedido a partir del 28 de junio recién pasado", cuando fue depuesto por un golpe militar el presidente Zelaya y enviado en un avión a Costa Rica.

"También el pueblo hondureño se pregunta por qué no han condenado las amenazas bélicas contra nuestro país", destaca el comunicado.

Agrega que "el sistema interamericano se limita a proteger la democracia en las urnas, pero no le da seguimiento a un buen gobierno, a prevención de las crisis políticas económicas y sociales", por lo que "de nada servirá el reaccionar tardíamente hacia ellas".

Según los obispos, "las instituciones del Estado democrático hondureño están en vigencia" y "sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a derecho".

"Los tres poderes del Estado están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República de Honduras", subraya el documento.

Agrega que cuando Zelaya fue capturado por los militares "ya no se desempeñaba como presidente de la República".

Zelaya fue depuesto por los militares el mismo día que debía realizarse una consulta popular con vistas a convocar un referéndum sobre la reforma de la Constitución, promovida por él, pese a tener una prohibición legal, lo que también recordó hoy la Conferencia Episcopal.

Rodríguez hizo un paréntesis para referirse a la denuncia de la Carta de la OEA que el Gobierno que preside Micheletti anunció anoche, sobre lo que dijo a la comunidad internacional que los hondureños tienen "el derecho de definir" su "propio destino, sin presiones unilaterales de cualquier tipo".

"Rechazamos amenazas de fuerza o bloqueos de cualquier tipo que solamente hacen sufrir a los mas pobres", expreso el cardenal Rodríguez, quien no se refirió a la decisión del Parlamento de haber escogido a Micheletti como presidente.

Dijo que la situación actual puede servir "para edificar y emprender un nuevo camino, una nueva Honduras" y que la confrontación que se está viendo "no debe servir para agudizar la violencia, sino para un nuevo punto de partida para el diálogo, el consenso y la reconciliación"
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04/07/2009 19:38 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

EL CELIBATO SACERDOTAL: ABUSO DE PODER

NOTA: según un historiador catalán, la razón del celibato es evitar que los hijos de curas, obispos, cardenales o papas puedan heredar sus bienes, que siendo bastardos los hereda la Iglesia. Suscribo esa idea. Además, en ninguna parte de la Biblia se dice que Jesús haya sido virgen, por el contrario se le define como un judío normal de su época, lo que implica que Jesús (si existió) tenía relaciones sexuales como cualquiera en su tiempo y en su tierra. De no haber sido así, cualquiera de los evangelistas habría citado con extrañeza esta peculiaridad de su guía.

Máximo Kinast

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Introducción

www.mdzol.com/mdz/nota/138057-El-celibato-sacerdotal-abuso-de-poder

 

La obligación del celibato y castidad que pesa sobre los sacerdotes católicos nuevamente ha causado polémica y debate en la opinión pública. 

Casos como los de algunos sacerdotes de Mendoza que han dejado o están en proceso de dejar el ministerio sacerdotal, el de un grupo de curas que en Buenos Aires solicitaron terminar con el celibato obligatorio (Farinello, De la Serna entre otros), el de un cura de Córdoba que anunció a los laicos de su parroquia que dejaba el ministerio por haberse enamorado, y en el exterior, el caso del presidente paraguayo Lugo, el del cura mediático Alberto Cutié fotografiado con su novia en una playa, el del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel que además de pedófilo consumado (y encubierto por Juan Pablo II),  tuvo una amante y una hija, la rebelión de los curas centroafricanos contra el Vaticano porque obligó a renunciar a dos obispos casados con hijos, han sido noticias recientes  y han reflotado el debate público acerca del sentido de la norma eclesiástica que obliga a lo sacerdotes  a cumplir con aquellas obligaciones.

Los casos se repiten en el transcurso del tiempo y en todo el mundo. La Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados, que agrupa a clérigos de Europa, A. Latina, Filipinas y A. del Norte precisó que el porcentaje de curas casados con o sin hijos representa el 25% del total de sacerdotes existentes, a la fecha 150.000 (Fuente EFE). Este alto porcentaje de varones no pudo cumplir con la norma eclesiástica.

Son numerosos los argumentos que se esgrimen a favor y en contra del celibato y continencia de los sacerdotes católicos. Entre los primeros, se destaca uno que hace referencia a lo normativo y a la libertad en aceptar aquel estado. El integrismo católico suele formularlo así: “La Iglesia Católica tiene derecho a fijar sus normas jurídicas. Quien no pueda cumplirlas, debe ser honesto e irse de la institución. A ningún candidato al sacerdocio se lo obliga a aceptar el celibato y continencia; lo hacen libremente”.

Recientemente los obispos latinoamericanos reunidos en Nicaragua han dicho lo mismo, con otras palabras: “el voto de castidad es una exigencia de la Iglesia Católica y quien elige el sacerdocio "lo hace libremente". “El que se ordena (sacerdote) conoce durante todo el tiempo las exigencias para vivir el sacerdocio. Lo hace libremente" y es el obispo quien reconoce oficialmente su vocación sacerdotal…” (Declaraciones del arzobispo Raymundo Damasceno Assis, en la asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) que se celebró en la capital de aquel país entre el 12 y 15 de mayo de 2009).

Norma y libertad en la decisión, entonces, son cuestiones claves en esta argumentación y que cabe indagar.  Y entre ambas premisas, la segunda parece ser la de más peso y la que cerraría el debate a favor del celibato: este se acepta libremente. E ahí el equívoco.

2. Planteo del problema

Es una obviedad que los candidatos al sacerdocio aceptan libremente la regla canónica  (aunque el grado de libertad también habría que examinarlo, conforme el mayor o menor nivel de madurez psicológica con que se asume el ministerio). De manera que se da por supuesta la libertad en la decisión, a nadie se lo obliga.

Pero el cuestionamiento del celibato no pasa por el consentimiento libre del individuo,  sino por la norma jurídica, por su razonabilidad o arbitrariedad, por ser justa o no, por constituir un caso de abuso de poder o de respeto a la dignidad de las personas, por violar derechos fundamentales o no. Ese es el punto.

Por lo tanto, el problema se centra en lo normativo y en lo jurídico.  El análisis debe empezar por el argumento mismo en cuanto a su veracidad o falsedad para luego examinar crítica y comparativamente las normas jurídicas canónicas que imponen el celibato y la continencia sexual, desde la perspectiva de los principios generales del derecho contenidos en la Constitución Nacional, Tratados sobre Derechos Humanos y legislación concordante.

De este modo se podrá determinar si las disposiciones que obligan a los sacerdotes católicos-romanos a cumplir el celibato y castidad son violatorias o no de derechos fundamentales, si promueven o no la dignidad de las personas.

3. El argumento que justifica el celibato por el consentimiento libre: ¿verdadero o falso?

El prelado católico citado decía: “el voto de castidad es una exigencia de  la Iglesia Católica y quien elige el sacerdocio "lo hace libremente". “El que se ordena (sacerdote) conoce durante todo el tiempo las exigencias para vivir el sacerdocio…”.

Este argumento que apela a la libertad, conocimiento y cumplimiento de normas que obligan al celibato ¿implica una verdad o una falsedad?

Si se pone el acento en quién lo dice (un miembro de la jerarquía eclesiástica), no podemos afirmar que sea verdadero por ese motivo. Por el contrario, podríamos afirmar que es falso.
Es lo que se conoce como argumentum ad verecundiam, argumento que apela a la autoridad.

Es una falacia muy común mediante la cual se busca que una afirmación controvertida sea aceptada bajo la base de que está realizada por una persona, respetada, conocida o importante.  En nuestro caso implica justificar el celibato y continencia porque lo afirma algún jerarca eclesiástico, porque así lo ha legislado canónicamente.

Se sabe que las falacias, sofismas o paralogismos son argumentos “que parecen concluir la verdad pero que son erróneos” (Sanguinetti, Juan José, Lógica, Eunsa, Pamplona, 1985).
Conforme el autor citado en toda falacia hay dos elementos: “Una verdad aparente, que da al argumento cierta capacidad de convencer, y que es precisamente la que puede ocasionar la equivocación del incauto; un error oculto, el elemento desordenado del raciocinio, que mueve a sacar una conclusión falsa a partir de alguna verdad”.

En el caso del argumento que mencionamos, el mismo no puede ser verdadero porque lo afirme una autoridad eclesiástica.

Similar a la falacia que comentamos es el argumento del “don”. Parece que ese “regalo” no fue dado históricamente a algunos apóstoles ni obispos. En las sagradas escrituras existen textos que dejan ver que el “don” no era otorgado a todos. Por ejemplo Levítico 21:10-14,  1 Timoteo 3:2-5, 1° Corintios 9:3-5; Tito 1:6.

Asimismo, varios de los apóstoles eran casados (Mateo 8:14). Hay abundante bibliografía y fuentes históricas que dan cuenta que el “don” no existió históricamente (ver Tertuliano en De Exhortat Castita, cap. 8; Clemente de Alejandría en Historia Eclesiástica de Eusebio, libro III, cap. 30. En la misma obra, libro VIII capítulo 9).

Tampoco todos los papas recibieron ese “don”. Existieron papas casados: “Inocencio VIII, Alejandro VI, Félix III 483-492 (2 hijos), Hormidas 514-523 (1 hijo), Silverio (Antonia) 536-537, Adriano II 867-872 (1 hija), Clemente IV 1265-1268 (2 hijas) que además de casado, tuvo 10 hijos ilegítimos con su amante y con la madre de ésta, Félix V 1439 1449 (1 hijo).

Papas que fueron hijos de papas u otros miembros de clero: San Dámaso I (366-384), hijo de San Lorenzo, sacerdote; San Inocencio I (401-417), hijo de Anastasio I; Bonifacio I(418-422), hijo de un sacerdote; San Félix (483-492), hijo de un sacerdote; Anastasio II (496-498) hijo de un sacerdote; San Agapito I (535-536) hijo de Gordiano, papa; San Silverio (536-537), hijo de San Hormidas, papa; Marino (882-884), hijo de un sacerdote; Bonifacio VI (896-896), hijo de Adrián, obispo; Juan XI (931-935) hijo del Papa Sergio III; Juan XV (989-996) hijo de León, sacerdote.

Papas que tuvieron hijos ilegítimos después de 1139 (Concilio de Letrán II): Inocencio VIII (1484-1492) varios hijos; Alejandro VI (1492-1503) varios hijos; Julio (1503-1513) 3 hijas; Pablo III (1534-1549) 3 hijos, 1 hija; Pío IV (1559-1565) 3 hijos; Gregorio XIII (1572-1585) 1 hijo” (Cf. Historia del celibato en la iglesia católica, Future Church, citado en www.feadulta.com).

¿Aquellos varones no recibieron el tan mentado “don”? Dice P. Rodríguez (La vida sexual del clero, Ediciones B, Barcelona, 1995,  capítulo 3, pp. 53-64), “el celibato no puede ser un don o carisma, tal como se dice, ya que, desde el punto de vista teológico, un carisma es dado siempre no para el provecho de quien lo recibe sino para el de la comunidad a la que éste pertenece. Así, los dones bíblicos de curación o de profecía, por ejemplo, eran para curar o para guiar a los otros, pero no eran aplicables por el beneficiario a sí mismo. 

Si el celibato fuese un don o carisma, lo sería para ser dado en beneficio de toda la comunidad de creyentes y no sólo de unos cuantos privilegiados, y es ya bien sabido que resulta una falacia argumentar que el célibe tiene mayor disponibilidad para ayudar a los demás. El matrimonio, en cambio, sí que es dado para contribuir al mutuo beneficio de la comunidad. 
En todo caso, finalmente, en ninguna de las listas de carismas que transmite el Nuevo Testamento —Rom 12,6-7; 1Cor 12,8-10 o Ef 4,7-11— se cita al celibato como a tal; luego no es ningún don o carisma por mucho que la Iglesia así lo pretenda”.

Asimismo, estadísticas como las elaboradas por el autor citado (sobre los hábitos afectivo-sexuales del clero en activo en España), indican que un “95% de ellos se masturba, un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% soba a menores, un 20% realiza prácticas de carácter homosexual, un 12% es exclusivamente homosexual y un 7% comete abusos sexuales graves con menores” (P. Rodríguez, obra citada, p. 27).

No obstante las razones expuestas para desarticular las falacias de los jerarcas eclesiásticos,  la cuestión central son las normas jurídicas que imponen el celibato, vayamos a su análisis.

4. Primera cuestión: el abuso de poder. Las normas del Código de Derecho Canónico que imponen el celibato y la continencia sexual.

En primer lugar es necesario definir: por célibe se entiende el no casado, y en el caso de la Iglesia Católica un compromiso de no casarse de quienes acceden al sacerdocio. La castidad implica abstenerse de mantener relaciones sexuales.

La Real Academia Española lo confirma: célibe (Del lat. caelebs, -ĭbis). adj. Dicho de una persona: Que no ha tomado estado de matrimonio.

Casto (Del lat. castĭtas, -ātis). 1. f. Cualidad de casto. 2. f. Virtud de quien se abstiene de todo goce carnal.

En el caso de la Iglesia Católica, el celibato y la continencia sexual están impuestos por una norma jurídica del Código de Derecho Canónico. Es el canon 277 § 1 que dispone: “Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres”.

En concordancia con la norma citada, se pueden mencionar otros cánones, a saber:

a) Preparación para el celibato: canon 247 §1; “Por medio de una formación adecuada prepárese a los alumnos a observar el estado de celibato, y aprendan a tenerlo en gran estima como un don peculiar de Dios”.

b) Cuidados para con el celibato: canon 277 §2: “Los clérigos han de tener la debida prudencia en relación con aquellas personas cuyo trato puede poner en peligro su obligación de guardar la continencia o ser causa de escándalo para los fieles”.

“§3 Corresponde al Obispo diocesano establecer normas más concretas sobre esta materia y emitir un juicio en casos particulares sobre el cumplimiento de esta obligación”.

Canon 666: “Debe observarse la necesaria discreción en el uso de los medios de comunicación social, y se evitará lo que pueda ser nocivo para la propia vocación o peligroso para la castidad de una persona consagrada”.

c) El consejo evangélico de la castidad: canon 599: “El consejo evangélico de castidad asumido por el Reino de los cielos, que es signo del mundo futuro y fuente de una fecundidad más abundante en un corazón no dividido, lleva consigo la obligación de observar perfecta continencia en el celibato”. Todas la citas son del Código de Derecho Canónico, Pamplona, EUNSA, 1992, 5ta edición.

Los cánones transcriptos no ofrecen objeciones desde el punto de vista jurídico formal.  Han sido sancionados por la autoridad eclesiástica conforme el procedimiento regular de sanción de normas que se da en la Iglesia Católica, bastante retrógrado por cierto. Recordemos que en esa institución no existe la división de poderes, y que es la última monarquía absoluta que existe en el planeta. Tampoco existe la democracia, ni formal ni funcionalmente por lo que los laicos no pueden participar en la formación y sanción de sus leyes.

La aplicación de las normas mencionadas originan una serie de fenómenos y secuelas dañosas que se pueden agrupar en dos categorías: a) las que dañan a los sacerdotes desde el punto de vista psicológico; b) las que afectan y dañan a terceras personas.

Las secuelas psicológicas fueron magistralmente descriptas y analizadas por Eugen Drewermann, sacerdote y teólogo católico, quien escribió una obra clave que las resalta desde la perspectiva del psicoanálisis (Clérigos, Psicograma de un ideal, Ed. Trotta, Madrid, 2005). Dada la conducta autoritaria que tácita o expresamente impera en la institución,   en el año de publicación del libro, fue suspendido en el ministerio sacerdotal y expulsado de su cátedra universitaria. Todo un ejemplo de pluralismo y respeto a la libertad de enseñanza por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe (sucesora de la famosa Inquisición).

Parte de la siguiente pregunta para realizar su estudio: “¿Cómo una persona, a la edad, más o menos, de veinticinco años, es decir, superada la etapa de la pubertad y de la adolescencia, llega a considerarse como elegido por Dios? ¿Cómo se ve a sí mismo ese sujeto que se considera “elegido” de Dios, es decir, cómo entiende él mismo esa realidad y cómo reacciona ante ella? (p. 49).

Entre las peculiaridades más características de la mentalidad clerical, fogoneada desde la institución, se encuentran: la despersonalización, la inseguridad ontológica y el “existir por la función”. El proceso de despersonalización es clave por cuanto implica que los candidatos  no resuelven su existencia sino por la función que cumplirán. En ese marco se analiza los llamados consejos evangélicos (pobreza, obediencia y castidad), a fin de determinar patologías, hacer diagnósticos y proponer tratamientos. 

 “La obligación de vivir célibe, en cuanto fruto de la propia psicodinámica de la persona, no es señal de un mayor amor, sino de unas limitaciones e inhibiciones del amor mucho más grandes que las que se dan normalmente en la respectiva cultura. De por sí, el celibato no tiene ninguna ventaja ni psicológica ni moral sobre el matrimonio, en todo caso, entraña una serie de complicaciones y de peligros psíquicos que hay que compensar…” (obra citada, p. 642).

“En una palabra, es inhumano enredar a unos chicos o a unas chicas, evidentemente inmaduros,  en una maraña de miedos y complejos de culpabilidad impuestos, mientras se les dice que eso es señal de que Dios los ama y los elige de manera “particular”…” (p. 642). 

El segundo tipo de fenómenos que produce el celibato tiene que ver con los daños que se produce a terceros. Acá aparecen problemas como la pedofilia, la conducta cínica de obispos que aconsejan que si se va detrás de “polleras”, se lo haga con mujeres casadas (cf. P.

Rodríguez, obra citada), la hipocresía en tolerar que existan sacerdotes con mujer e hijos mientras  no  se haga pública esa situación, el ostracismo (que como condena), pesa sobre las mujeres e hijos de curas en ejercicio, y en general la doble vida. Días pasados lo manifestó el sacerdote cordobés Guillermo Mariani: “Una enorme cantidad de curas llevan doble vida” (en  www.clarin.com, 04/05/09).

Remitimos a la monumental obra por cuanto los fenómenos y secuelas de índole psicológicos exceden los alcances de este trabajo.

5. Las normas jurídicas eclesiásticas relativas a los pedidos de secularización de sacerdotes. El procedimiento. Trato vejatorio.

A las normas canónicas mencionadas se les suman las del procedimiento para la dispensa del celibato sacerdotal. Fueron redactadas por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe el 14 de octubre de 1980 bajo el papado de Juan Pablo II.

Las dificultades comienzan con lo terminológico. El sacerdote que decide secularizarse, debe solicitar la “reducción” al estado laical. El mismo término “reducción” da una noción de la consideración e importancia que los laicos tienen en la institución: son tratados como sujetos de segunda categoría, son las ovejas que forman el “rebaño”. A tal punto llega el desprecio y subestimación hacia los laicos que se ha legalizado en el canon 207 § 1: “Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el derecho se denominan también clérigos; los demás se denominan laicos”.

La misma línea despreciativa hacia los laicos la destaca Herbert Haag (¿Qué iglesia quería Jesús?, Herder, Barcelona, 1998, p. 32 y 33): “Llama particularmente la atención el frecuente uso que los documentos del Concilio (se refiere el Vaticano II), al referirse a los seglares hacen de la palabra “también”: a los laicos ha de abrírseles el camino “para que también ellos participen celosamente en la misión salvadora de la Iglesia”. Jesucristo “desea continuar su testimonio y su servicio también por medio de los laicos” y, en consecuencia, “también los hace partícipes de su oficio sacerdotal”. De igual manera, Cristo cumple su misión profética “también por medio de los laicos” y, “también por mediación de lo fieles laicos” trata de dilatar su reino. Lo que suena como añadido es en realidad una limitación. Primero vienen los sacerdotes y luego “también” los seglares. Si estos, por una parte, tienen el derecho y aun el deber de manifestar su opinión, por otra se les pide “aceptar con prontitud y cristiana obediencia todo lo que los sagrados pastores, como representantes de Cristo, establecen en la Iglesia actuando de maestros y de gobernantes” (remitimos a la obra mencionada para las citas de los documentos conciliares).

El teólogo Antonio Tamayo Acosta considera que la Iglesia se estructura sobre oposiciones que deben ser eliminadas: “Primero, la oposición clérigos-laicos: la existencia de clérigos remite derechamente a la existencia de laicos como subordinados; la existencia de laicos remite a la existencia de clérigos como los que protegen los derechos de los laicos. Y eso es una trampa, porque los clérigos ni conceden los derechos ni los protegen, sino que se apropian de ellos y se los arrebatan a los cristianos y cristianas.

Otra segunda oposición a eliminar de raíz es iglesia docente -iglesia discente. Es una de las que más me indignan, porque parte de la idea de que en la iglesia hay personas que lo saben todo y generalmente coinciden con los que mandan; según esa división, hay una iglesia sabia y otra analfabeta. Y a ésta hay que mantenerla en su ignorancia porque, es la mejor forma de tenerla sometida. El saber da poder, y la ignorancia, impotencia”. (Las grandes líneas de la reforma de la Iglesia, en www.comunidadescristianasdebase-murcia.com).

Basten esos ejemplos para demostrar la consideración y respeto que la institución tiene para con los laicos, la misma que aplicará en el trato con el sacerdote que decida secularizarse. Es el punto de partida de un largo camino de denigración personal.

Los expedientes que se forman en los obispados son secretos. Tampoco se publican estadísticas ofíciales con el número de curas que anualmente deciden irse de la institución.

Extraoficialmente se sabe que en el obispado de Córdoba, por ejemplo, no se elevan los expedientes de secularización de curas a la Santa Sede porque eso “atentaría” contra la carrera del obispo. En el caso de la Arquidiócesis de Mendoza no existen datos ni siquiera para los católicos que lo soliciten.

¿Qué sucede luego de la presentación del pedido de secularización?

“El procedimiento resulta en la práctica lentísimo. El actor no obtiene noticia de la marcha del mismo, hasta hacerle llegar a veces a la conclusión de que es preferible prescindir de esta solución legal para reorientar su vida, que lo será al margen de la Iglesia oficial. Y es que en el fondo de lo que se trata con el procedimiento, solo posible a partir de 1964, es de disuadir al sacerdote de su propósito de secularización…” (Cf. Martínez Blanco Antonio, Sacerdote secularizado y derechos fundamentales, publicado en www.moceop.net). Veamos las normas.

La autoridad competente es el “ordinario del lugar de incardinación” del sacerdote, o el superior mayor “si se trata de un miembro de un instituto clerical de vida consagrada de derecho pontificio” (art. 1). Ante esas autoridades se debe presentar la petición, por escrito y firmada por el interesado.

Los arts. 2 y 3 refieren a cuestiones formales: imposibilidad de instruir la causa por parte del ordinario (art. 2); contenido de la petición, es decir, los datos personales del peticionante y los hechos y justificación de la misma ( art. 3).

El art. 4 se destaca por lo oscuro: “Una vez recibida la petición, determine el ordinario si procede cursarla y, en caso afirmativo, suspenda al peticionario “ad cautelam” del ejercicio de las órdenes sagradas, a no ser que juzgue oportuna la prosecución en el ejercicio del ministerio para proteger la buena fama del sacerdote o para tutelar el bien de la comunidad. De la misma manera, y bien, por sí mismo, bien por medio de un sacerdote apto y probado, especialmente elegido para ello, ocúpese de la instrucción de la causa en la debe figurar un notario que de fe de cuanto se haga”.

El ordinario, el obispo por ejemplo, debe recibir la petición y evaluar si “procede cursarla”.  La norma no aclara: el criterio con que se  evalúa, en qué tiempo, si existen plazos,  qué pasa con las urgencias y necesidades del cura que pide la dispensa.

En segundo lugar, y en caso de que proceda la petición, puede suspender al peticionante “ad cautelam”, es decir, por precaución, o permitir que continúe en el ejercicio de sus funciones, pero en este caso, siempre para proteger la buena fama del sacerdote o el bien de la comunidad. No se entiende por qué un cura que se enamoró y pide retirarse tendría por ese motivo mala fama. Tampoco se aclara cuál es el “mal” que se causa a la comunidad. No hay elementos que permitan precisar si se consulta a los fieles, si se pide la opinión de los laicos. A priori, la suspensión por precaución implica prejuzgamiento. ¿Qué daños cometió el sacerdote para que se lo trate como un paria?

No se justifica la necesidad de que actúe un “sacerdote apto y probado” que puede instruir la causa; no se indica quién lo elige, con qué criterios, y qué garantías tiene el peticionante de que el instructor será idóneo.

Luego del primer filtro, comienza la instrucción de la causa. La frase “instrucción de la causa” alude más bien a un proceso judicial del tipo inquisitorial.

Y el art. 5 convalida lo dicho: “El obispo o el sacerdote instructor, previo juramento de decir la verdad, interrogue al peticionario con preguntas pertinentes y concretas específicamente redactadas; escuche, si es posible, a los superiores del tiempo de formación o solicite sus declaraciones por escrito; examine a otros testigos, bien presentados por el peticionario, bien llamados por él mismo; finalmente recoja los documentos y otras pruebas proporcionados por los peritos, si ello fuere oportuno”.

La norma es oscura respecto a si se pondrá a disposición del sacerdote las preguntas, antes del interrogatorio; si se le dará vista de los informes que sus superiores elaboren respecto a su persona; si podrá presenciar las declaraciones de los testigos (él es parte interesada en la causa que se instruye). De esta norma no surgen garantías para el peticionante.

No se justifica la prueba pericial, es arbitraria. Si un cura tomó la decisión de irse de la institución ¿para qué las pericias? ¿A qué tipo de pericias se alude?

Conforme el art. 6 el interrogatorio deberá contener una serie de pautas. Pero de nuevo se cae en la agresión verbal, en el trato despectivo. El cuestionario debe suministrar las “causas y circunstancias de la defección…”. Se trata al sacerdote de desleal, de “traidor”.  Defección, es un término que proviene del latín defectĭo, -ōnis y significa “Acción de separarse con deslealtad de la causa o parcialidad a que se pertenecía” ¿dónde está la deslealtad? ¿No será al revés, un acto de profunda honestidad?

Terminada la tramitación del expediente – reiteramos, no surgen plazos de las normas, por lo que puede extenderse todo el tiempo que el capricho de las autoridades lo considere -, el mismo se debe elevar a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe, junto con “todas las actas por triplicado añadiendo cuantas indicaciones puedan resultar útiles para ponderar las pruebas juntamente con el voto del ordinario sobre la verdad del asunto y sobre la no previsión de escándalo” (art. 7).

El organismo de la curia vaticana “… discutirá la causa y determinará si la petición ha de recomendarse al Romano Pontífice, si hay que completar la instrucción o si debe rechazarse la petición por falta de fundamento” (art. 8).

¿Quiénes discuten la causa? ¿Se le informa al peticionante los nombres de aquellos que  “discutirán” su causa? ¿Hay un miembro preopinante? ¿Qué plazos tienen? ¿En la discusión, interviene el interesado? ¿Existe la posibilidad de apelar la decisión si es negativa? ¿Qué costos tiene todo el procedimiento? ¿Se cobra en pesos o en euros?

Si se otorga, la dispensa se plasma en un rescripto (del lat. rescriptus. m. Decisión del papa o de un soberano para resolver una consulta o responder a una petición). Dado el carácter secreto, nos pareció oportuno citar un rescripto de secularización y dispensa de las cargas sacerdotales, que aparece en la obra de P. Rodríguez mencionada, no obstante ser anterior a las normas procesales vigentes (1974):

“Cádiz y Ceuta.- Sagrada Congregación en defensa de la Doctrina de la Fe (Pro Doctrina Fidei). Prot. N. 2643/73.- Excelentísimo Señor, El Señor J.A.C.B., sacerdote de la Diócesis de Cádiz y Ceuta ha pedido la reducción al estado laical con la dispensa de todas las cargas que emanan de las sagradas Órdenes (y de la Profesión Religiosa), sin exceptuar la carga de guardar la ley del sagrado celibato. El Santísimo Señor Nuestro Pablo, por la Divina Providencia Papa VI, el día 1 de Febrero de 1974, teniendo en cuenta el informe del caso emitido por la Sagrada Congregación Pro Doctrina Fidei, se ha dignado concederla, como una gracia, de acuerdo con las siguientes Normas:

1. El Rescripto concede de forma inseparable la reducción al estado laical y la dispensa de todas las cargas emanentes de las sagradas Órdenes. Nunca podrán separarse ambos elementos, o aceptar uno y rechazar el otro. Si, además, el peticionario es religioso, se le concede también la dispensa de los votos.

En cuanto sea necesario, conlleva también la absolución de las posibles censuras contraídas y la legitimación de la prole. El Rescripto entra en vigor en el momento en que sea dado a conocer al peticionario por el Prelado pertinente.

2. Si el peticionario es sacerdote diocesano, incardinado fuera de su Diócesis, o religioso, el Ordinario del lugar de la incardinación o el Superior religioso mayor notificarán al Ordinario del lugar la dispensa pontificia, y si fuera necesario, le pedirán que haga llegar el texto de este Rescripto al peticionario, junto con la delegación necesaria para que pueda contraer matrimonio canónico. Sin embargo, si las circunstancias así lo aconsejaran, dicho Ordinario recurra a la Sagrada Congregación.

3. En principio el sacerdote reducido al estado laical y dispensado de las cargas unidas al sacerdocio, y a fortiori, el sacerdote unido en matrimonio, ha de ausentarse de los lugares en los que sea conocido su estado sacerdotal. El Ordinario del lugar, puede dispensar de esta cláusula, si no prevé que la presencia del peticionario pueda ser motivo de escándalo.

4. En cuanto a la celebración del matrimonio canónico, cuide el Ordinario que se celebre sin pompa, ni aparato, y delante de un sacerdote (bien probado) de confianza para el obispo, y sin testigos, o si fuera necesario, con dos testigos, cuya acta se conserve en el archivo secreto de la Curia.

Al Ordinario del lugar corresponde determinar el modo de la dispensa. Y si la celebración del matrimonio ha de ser secreta o pueda ser comunicada, con las precauciones necesarias, a los amigos y allegados, con el fin de salvar la buena fama del peticionario y para que pueda gozar de los derechos, económico-sociales, emanados de su nueva condición de seglar y casado.

5. Se ha de anotar en el libro de bautismos de la parroquia, tanto del peticionario como de la cónyuge; pero se ha de consultar al Ordinario cuando se haya de examinar los documentos.

6. El Ordinario, al cual se refiere este Documento ha de hablar con el peticionario, y lo ha de exhortar a que lleve una vida de acuerdo con su nueva condición, contribuyendo a la edificación del Pueblo de Dios, y a que se muestre amantísimo hijo de la Iglesia. Y a su vez le notifique lo que le está prohibido:

a) ejercer cualquier función de las sagradas Órdenes, excepto las que se contemplan en los cánones 882 y 892, par 2 [y que se refieren a la obligación que en conciencia tiene cualquier sacerdote —y el secularizado lo sigue siendo—de administrar la penitencia, en caso de necesidad, a un moribundo];

b) participar en cualquier celebración litúrgica ante el pueblo, que conozca su condición, y que nunca pueda predicar la homilía;

c) actuar de Rector, Director Espiritual, Profesor... en los seminarios, Facultades Teológicas,... y similares Instituciones;

e) Igualmente no puede ejercer como director de una Escuela Católica, ni de profesor de Religión, etc. Sin embargo el Ordinario, bajo su prudente criterio, puede en casos particulares permitir que un sacerdote, reducido al estado laical y dispensado de las cargas inherentes a la sagrada ordenación, pueda enseñar Religión en escuelas públicas, no excluidas las escuelas católicas, siempre que no sea causa de escándalo.

Finalmente el Ordinario imponga al peticionario una obra de piedad o de caridad. Y en el tiempo lo más breve posible envíe a la Sagrada Congregación la notificación de que se ha llevado a cabo lo mandado. Y si lo exigiera la estupefacción de los fieles, denles una prudente explicación.

Sin que pueda obstar nada en contra. S. C. pro Doctrina Fidei, a 1 de Febrero de 1974.
Firma y sello”.

El autor subrayó en su obra y en cursiva aquellos párrafos que denotan claramente la situación de abuso “que subyace bajo este proceso de secularización”.

Las consecuencias son previsibles, aunque claramente vejatorias: a) destierro del cura de todo lugar donde sea conocido su estado sacerdotal; b) si desea contraer matrimonio este tiene que ser de manera secreta, sin festejos; c) mantenimiento del secreto de la dispensa y el matrimonio del secularizado (aunque el obispo puede autorizar que se comunique a parientes y amigos); d) prohibición de ejercer la docencia en facultades, institutos, escuelas.

Según Martínez Blanco, “parece partirse de la presunción generalizada de que todo sacerdote secularizado es sospechoso de herejía y puede infeccionar los ambientes que toque”. (Obra citada).

Queda claro, entonces, el trato abusivo y vejatorio que se tiene para con el sacerdote que pide la dispensa por no poder cumplir con el celibato. También quedó claro que las garantías del debido proceso legal no se respetan, más aún, se violan.

En el IX Congreso de Teología sobre Iglesia y derechos humanos, el Movimiento por el celibato opcional (Moceop) sostuvo: “en caso de decidir la salida legal, el procedimiento para obtener la secularización - el permiso – puede ser analizado como ejemplo difícilmente superable de aplastamiento personal, presunción de culpabilidad, interrogatorio humillante, mentiras sutilmente aconsejadas, juicio encubierto con culpable sumiso y resignado a lo que sea para obtener los papeles” (también citado por Martínez Blanco).

El integrismo imperante en la actualidad del catolicismo (que pretende disimular el trato vejatorio y las consecuencias indignas hacia el sacerdote separado de la institución), sostiene que todo sacerdote secularizado sigue siendo verdadero sacerdote, pudiendo administrar los sacramentos que no exijan jurisdicción especial, ejemplo, bautismo. Pero siempre en privado; no lo aconsejan en público por “prudencia” y para no producir escándalo. Un absurdo total.
Con ese tipo de argumentos (y otros por el estilo), no se hace otra cosa que confirmar el desprecio, humillación y falta de caridad hacia los sacerdotes “reducidos” al estado laical.
Finalmente, y no satisfechos con el trato humillante el  canon 1394 §1 dispone: “Quedando en pie lo que prescribe el can. 194, §1, 3º, el clérigo que atenta matrimonio, aunque sea sólo civilmente, incurre en suspensión latae sententiae; y si, después de haber sido amonestado, no cambia su conducta y continúa dando escándalo, puede ser castigado gradualmente con privaciones o también con la expulsión del estado clerical”.

Como se habrá observado, se consagra como un  “delito” el hecho de que un sacerdote contraiga  matrimonio. Una aberración jurídica.

6. Las “nuevas” facultades otorgadas por el Papa a la Congregación el Clero.

Las nuevas facultades surgen de una Carta que la Congregación para el Clero envió a los nuncios apostólicos para que la dieran a conocer a los obispos diocesanos. El tema de la carta son algunas “nuevas” facultades concedidas por el Papa a esa congregación el pasado 30 de enero.

Estas nuevas disposiciones tratan de solucionar sobre todo un hecho muy común:  el de cura que viven con una mujer, habiendo abandonado el ministerio sacerdotal por más de cinco años sin haber pedido “reducción” y dispensa, o que se hayan visto involucrados en escándalos por esa causa.

La solución pasa por acortar el trámite. Son los obispos quienes tendrán facultades para iniciar el proceso para reducir al estado laical a un sacerdote que abandonó su ministerio, lo que implica una evidencia que avala la línea que trazamos en este trabajo: el trato vejatorio y humillante que la institución depara a los sacerdotes que deciden irse a través de normas abusivas y violatorias de derechos fundamentales.

No obstante, las críticas que han recibido las normas comentadas se centran en las siguientes razones:

a) Se mantiene el tono despreciativo “reducción” al estado laical.

b) Se contempla la posibilidad de aplicar la dispensa como un castigo: “in penam’, con la  dispensa de las obligaciones que derivan de la ordenación sacerdotal, de los clérigos que hayan intentado casarse en el ámbito civil y que habiendo sido amonestados no rectifiquen y continúen con esa conducta de vida irregular y escandalosa.

c) “De paso, se “sugiere”, que todos los que se retiraron lo han hecho por razones que en realidad merecían ser “castigados”.

d) En vez, de leer la obligatoriedad del celibato como un abuso insostenible teológica, canónica, histórica, ni pastoralmente, lo hacen desde su bunquer, frío abstracto e insensible, interpretándolo como un carisma inevitablemente unido al sacramento del Orden”.
e) Se endurece el mensaje: “el celo por la disciplina del celibato obligatorio, que no garantiza suficientemente, la imagen de casta pura y angelical, que necesita la estructura del poder (no la del servicio) sagrado” (cf. Mabel y Arnaldo Gutiérrez, “Algunas opiniones sobre las nuevas disposiciones vaticanas sobre el celibato, en www.redescristianas.net).

Se preguntan los autores citados: ¿Es mucho pedir al Vaticano que al menos escuche los legítimos reclamos de voces responsables y autorizadas? ¿Es propio del pastor que ante legítimos argumentos de sus ovejas siga diciendo terca, y unilateralmente, “caso cerrado”?  ¿Tan seguros están los pastores supremos de no estar equivocados, una vez más, cuando la historia demuestra todo lo contrario?

7. ¿Por qué la Iglesia Católica puede aplicar aquellas normas en nuestro país?

Puede hacerlo porque en nuestro país rige el Concordato firmado con la Santa Sede en 1966, durante la dictadura del militar Onganía, católico confeso quien consagró el país a la virgen.

El art. 1 del mencionado Concordato dice: “El Estado Argentino reconoce y garantiza a la Iglesia Católica Apostólica Romana el libre y pleno ejercicio de su poder espiritual, el libre y público ejercicio de su culto, así como la de su jurisdicción en el ámbito de su competencia, para la realización de sus fines específicos”.

A esta disposición se sumó el criterio de la Jurisprudencia que dejó entrever en dos casos - “Lastra Juan c/ Obispado de Venado Tuerto” y “Rybar Antonio c/ García Rómulo y/u Obispado de Mar del Plata” – que existirían materias propias del Derecho Canónico que quedarían fuera de la jurisdicción del Estado Argentino,  siempre y cuando “… no suscite cuestiones que interesen al orden público nacional o que lesionen principios consagrados en la Constitución Nacional…”. E.D. 15/09/92.

En su comentario al fallo Rybar, Bidart Campos decía:

“No hay que vislumbrar en esta exención total de jurisdicción estatal una especie de curioso islote enquistado dentro de la comunidad política, como si los clérigos, los religiosos, los superiores eclesiásticos, o los ordinarios del lugar pudieran vivir al margen del orden jurídico estatal. No son extraterrestres con inmunidad privilegiada en materias y cuestiones del orden temporal”  (El Derecho, Tomo 135).

Nunca mejor descripta la situación que impera en la realidad, aunque esa no fuera la intención del ilustre jurista.  Y nunca mejor explotada esa situación jurídica por la Iglesia, ya que bajo ese manto se esconden actos violatorios de derechos humanos básicos que muy pocos investigan.

Una cuestión central a dilucidar en el art. 1, es la frase “para la realización de sus fines específicos”. Esa frase es la garantía máxima para que las autoridades de la Iglesia cometan los más oscuros actos jurídicos como administrativos y los mismos queden impunes, ya que con la excusa de que se persiguen “fines específicos”, se corre el riesgo de cometer actos ilegales. Algunos ejemplos: la censura hacia teólogos y sacerdotes que se animaron a pensar e investigar de manera autónoma y expresarse libremente (el teólogo santiagueño Ariel Álvarez Valdez, el sacerdote Guillermo Mariani en Córdoba); el acto bochornoso cometido en la Arquidiócesis de Mendoza donde  se gestionó un título honorífico para un cura pedófilo, acto impune por cuanto nunca se pidió la nulidad del mismo, ni el retiro del título, ni la sanción del clérigo. Ni hablemos de las aberraciones jurídicas que se cometen en los tribunales eclesiásticos, cuyos titulares carecen de experiencia y formación forense.

El Concordato con la Santa Sede es bastante cuestionable por dos razones:

a) La primera, es que el Congreso de la Nación no ha tenido oportunidad de aprobar o desechar el mismo, que según el Decreto 220/05, ha sido “ratificado por ley Nº 17.032, conforme el Boletín Oficial del 22 de Diciembre de 1966, fue “sancionada” por el dictador Onganía, “En uso de las atribuciones conferidas por el Artículo 5 del Estatuto de la Revolución Argentina”, en tiempos que no regían las instituciones reconocidas por la Constitución Nacional, porque ésta última tampoco tenía vigencia. Por ello, el Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina sobre la situación jurídica de la Iglesia Católica Apostólica Romana en la República Argentina, suscripto en Buenos Aires, el 10 de octubre de 1966, no tendría vigencia en nuestro ordenamiento jurídico, hasta tanto no sea aprobado o desechado por el Congreso Nacional, conforme el procedimiento constitucional ordenado por el inc. 22 del Art. 75 de nuestra ley fundamental (en concordancia con el proyecto de la senadora nacional Bortolozzi).

b) El Concordato, no tiene la misma jerarquía que los Tratados sobre Derechos Humanos mencionados en el art. 75 inc. 22 sino inferior, por lo que dentro del orden jerárquico no está por encima de la Constitución Nacional, de manera que es otra evidencia de que la Iglesia Católica debería ajustar su funcionamiento y normas jurídicas, a las declaraciones, derechos, garantías y principios constitucionales.

8. Segunda cuestión: el principio de razonabilidad de las leyes y su aplicación en las normas jurídicas canónicas.

La Iglesia Católica es una persona jurídica pública no estatal conforme el art. 33 del Código Civil. Sus normas jurídicas deben guardar concordancia con las disposiciones de la Constitución Nacional, conforme el principio de supremacía constitucional consagrado en el art. 31 que dispone: “Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación…”.

Asimismo, no tiene competencia para reglamentar derechos individuales, ni civiles ya que esa facultad le corresponde al Estado.

En nuestro ordenamiento jurídico las normas jurídicas deben respetar dos principios: el de legalidad (art. 19 segundo párrafo de la C.N.), y el de razonabilidad (art. 28 de la Carta Magna).
El principio de legalidad implica formalidad, ya que exige que la norma tenga “forma” de ley para mandar o prohibir. Pero con eso no alcanza. Bidart Campos lo dice con un interrogante “¿basta que la ley mande o prohíba, para que sin más lo mandado o lo impedido sea constitucional?” (Manual de la Constitución Reformada, Tomo I, Ediar, Bs. As., 2005). Su respuesta es contundente: “de ninguna manera”.

Aquí, entonces, entra a tallar el principio de razonabilidad de la ley. Dice el jurista: “no basta la formalidad de la ley: es menester que el contenido de esa ley responda a ciertas pautas de valor suficientes. Por eso es menester dar contenido material de justicia al principio formal de legalidad. Para ello, acudimos al valor justicia, que constitucionalmente se traduce en la regla o el principio de razonabilidad”.

Dicho principio está regulado en el artículo 28 de la C.N. y dice: “Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”.

“El principio de razonabilidad tiene como finalidad preservar el valor justicia en el contenido de todo acto de poder e, incluso, de los particulares”. (Bidart Campos, obra citada).
La “alteración” a la que alude el artículo mencionado implica arbitrariedad e injusticia, características de las normas canónicas que imponen el celibato y continencia sexual, y que se han analizado precedentemente.

La simple comparación entre el principio de razonabilidad y las normas canónicas mencionadas demuestran nuestra tesis. El contenido de las normas canónicas analizadas es arbitrario y violatorio de derechos fundamentales. 

9. Derechos fundamentales de los sacerdotes violados por el Código de Derecho Canónico.

Entramos en territorio de la Constitución Nacional, de la ley suprema respecto a la cual todo el ordenamiento jurídico del país se subordina (art. 31, principio de supremacía), incluso el ordenamiento canónico, no obstante la existencia del Concordato mencionado.

Al tener un contenido arbitrario, los cánones y normas analizadas violan los siguientes derechos fundamentales de los sacerdotes:

a) El principio de intimidad regulado en el art. 19, 1º párrafo de la Constitución, que tiene diversas proyecciones en la vida de las personas (entre ellas elegir el proyecto de vida, donar órganos, a ser “diferente”, conforme la expresión del jurista citado).

b) El derecho a la igualdad, consagrado en el art. 16 que también tiene diversas proyecciones.

c) El derecho a casarse contenido en el art. 20 de la C.N.

d) La objeción de conciencia, otra proyección de la intimidad de las personas.

e) Derecho a la dignidad personal, para algunos un derecho, para otros un principio, está dentro de los derechos implícitos (art. 33 C.N.) y en el art. 1 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre que tiene jerarquía constitucional, es decir, superior al Concordato con la Santa Sede.

Los sacerdotes católicos son titulares de aquellos derechos. La renuncia temporal a  su ejercicio (en el caso del derecho a casarse), no significa que personas físicas y/o jurídicas  tengan la  facultad de despojárselos, de quitárselos. La Iglesia Católica no tiene competencia para ello.

10. ¿Podrían los sacerdotes ejercer la objeción de conciencia ante el deber del celibato?

La respuesta es afirmativa. En nuestro país, los sacerdotes no han perdido su status de ciudadanos, titulares de derechos y obligaciones. No hay una incapacidad de derecho para ellos en la materia que comentamos. Las incapacidades, tanto de derecho como de hecho, son exclusivamente reguladas por la ley civil, por lo que nadie le puede negar el derecho de objetar en conciencia el deber impuesto por una norma interna de la Iglesia Católica.

Dentro de los casos de incapacidades enumeradas en el art. 55 del C. Civil, no se encuentran los sacerdotes. Tampoco están enumerados en el art. 166 del Código Civil que regula los  impedimentos para contraer matrimonio.

11. Síntesis conclusiva

1. Los argumentos eclesiásticos que justifican el celibato y continencia sexual son falaces. No tienen sustento lógico, ni bíblico, ni histórico ni psicológico.

2. Las normas jurídicas canónicas que imponen el celibato y la continencia son claramente inconstitucionales, contrarias a tratados internacionales y violatorias de derechos humanos fundamentales.

3. Son contrarias al principio de razonabilidad de las normas jurídicas y por lo tanto devienen arbitrarias.

4. Las normas que regulan la salida de los sacerdotes de la institución son claramente vejatorias, violan la dignidad de las personas y constituyen un caso más de abuso de poder eclesiástico.

5. El procedimiento al que se somete al sacerdote que pide dispensa, viola las garantías del debido proceso legal.

6. La institución no tiene derecho ni competencia para inmiscuirse en la vida privada e íntima de los sacerdotes.

7. Tampoco tiene competencia para reglamentar ni limitar derechos fundamentales.

8. Las normas jurídicas eclesiásticas deben adecuarse al ordenamiento jurídico de nuestro país, que tiene a la Constitución Nacional como ley suprema.

9. Los sacerdotes, como ciudadanos argentinos con plena capacidad jurídica, tienen la facultad de objetar en conciencia el deber impuesto.

10. El celibato y continencia sexual deberían ser legislados canónicamente como una opción para quienes deseen elegir ese estado de vida.

 

27/06/2009 10:12 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

SIDA Y SEXO EN LA IGLESIA CATÓLICA

La tasa de SIDA entre los curas católicos de EE UU 

es 4 veces mayor que la media

 

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ESTADOS_UNIDOS/tasa/sida/curas/catolicos/EE/UU/veces/mayor/media/elpepisoc/20000201elpepisoc_3/Tes/

 

ROSA TOWNSEND - Miami - 01/02/2000

 

 

Cientos de sacerdotes católicos de Estados Unidos han muerto de sida o están infectados con el virus HIV, que produce la enfermedad, según una investigación publicada por el periódico The Kansas City Star.

 

Decenas de sacerdotes y expertos consultados por el rotativo a lo largo de año y medio coinciden en señalar la homosexualidad, considerada pecado por la Iglesia católica, como la principal causa de la enfermedad que afecta a los miembros del clero en una proporción cuatro veces superior a la del resto de la población estadounidense.

 

Ni los cardenales de EE UU ni el Vaticano han querido hacer declaraciones al respecto, pero otros miembros de la Iglesia católica norteamericana han calificado la situación como "el gran fallo de la Iglesia". El obispo auxiliar de Detroit, Thomas Gumbleton, manifestó: "Los sacerdotes homosexuales y heterosexuales no han sabido cómo gestionar su sexualidad, su deseo sexual, y lo han hecho de una forma poco sana".

 

Padecer en secreto

 

Las muertes por sida entre los sacerdotes católicos norteamericanos han sido un tabú que ha forzado a muchos a guardar su padecimiento en secreto y, en algunos casos, a morir en soledad. Según los archivos revisados, la mayoría de los certificados de defunción mencionan neumonía y otras enfermedades relacionadas con el SIDA, pero nunca se refieren a la enfermedad en concreto. En otros casos, los certificados se han falsificado.

 

Una cuarta parte de los 3.000 sacerdotes que respondieron a la encuesta confidencial del periódico estadounidense se ha quejado de la falta de educación sexual en los seminarios y del manto de silencio con el que tradicionalmente la Iglesia ha cubierto la ruptura del celibato. Al mismo tiempo alabaron la compasión con la que la Iglesia trata a los sacerdotes que padecen SIDA.

 

Cerca del 60% de los encuestados anónimamente afirmó conocer personalmente "al menos a un sacerdote" que ha muerto por SIDA, y un 35% conoce a varios sacerdotes que viven con la enfermedad o son portadores del virus. En EE UU hay 60 millones de personas que profesan la religión católica y 46.000 sacerdotes.

 

No hay cifras exactas sobre los sacerdotes muertos a causa del SIDA ni de los que están infectados, pero las fuentes citadas por la investigación periodística sitúan el número entre 200 y 750 desde mediados de los años ochenta. El médico jesuita John Fuller, del Boston Medical Center, cree que hay "varios centenares".

 

 

La Iglesia Oculta Pedofilia, SIDA y algo mÁS:

 

http://cleveland.indymedia.org/news/2009/05/38817.php

http://www.20desetiembre.org/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=82

 

Lunes, 30 de octubre de 2006

 

Carlos Machado

Buenos Aires - Argentina

info@PeriodicoTribuna.com.ar

Asociación Civil 20 de Setiembre

www.20desetiembre.org

Hace más de una década que se ha vuelto muy notoria la crisis de ética y credibilidad por la que atraviesan amplios sectores de la Iglesia Católica. Sin embargo, uno de los problemas que alimenta esa crisis data en realidad de siglos: la violación de los votos de castidad, el abuso sexual y la pedofilia, tres estigmas muy alejados de los sufridos por Jesucristo pero que están firmemente grabados en muchísimos de sus representantes en la Tierra, y que cuentan con una lamentable complicidad: el encubrimiento del Vaticano.

Las monjas también atraen

Hay muchos sacerdotes abusadores que no desprecian, por supuesto, echarle mano a un cuerpo femenino. Pasando por todas las épocas y desde el “tigre del siglo XVII”, Gaspar de Villarias, hasta hoy, abundan los casos de curas que no se resisten a la debilidad de la carne cuando aparece alguna colaboradora por la sacristía o cuando comparten tareas evangelizadoras con monjas. Y son abundantes estos últimos casos, a punto tal que ya existen varias organizaciones conformadas por religiosas para defender sus derechos, hartas de verse trabajando como esclavas al servicio de los curas y también, lo más grave, como “carne sacerdotal”.

En marzo de 2001 tomaron estado público denuncias hechas a muy alto nivel sobre el abuso generalizado de monjas en África por parte de sacerdotes y el encubrimiento del Vaticano. La realidad y magnitud del problema fue descripto en un reporte por sor María McDonald, madre superiora de Las Misioneras de Nuestra Señora de África. Su informe, titulado “El problema del abuso sexual a religiosas en África y Roma”, fue minimizado por las jerarquías del Vaticano. El padre Noktes Wolf, abad primate de los monjes benedictinos ha afirmado, sin embargo, que el abuso continuo de monjas africanas es una realidad y no un asunto de casos aislados. Entonces surge la pregunta: ¿por qué los abusos precisamente contra monjas y religiosas? Sencillamente por esto: en África, las monjas se han convertido en un grupo especialmente vulnerable porque el voto de castidad las hace candidatas menos probables para ser portadoras del virus del SIDA. Por lo tanto son consideradas “compañeras sexuales seguras” por muchos clérigos.

La extensión y falta de respuesta de este fenómeno ha provocado protestas formales de parte de monjas a muy alto nivel. Por ejemplo, la Conferencia de Estudio de las Hermanas de África Oriental (SEASC sus siglas en ingles) denunció formalmente estos abusos, a través de sus delegadas, ante la Conferencia de Obispos de África Central y Oriental, luego de su reunión en Kampala, Uganda, en agosto de 1995. La SEASC tiene la representación de 15 mil monjas de ocho países africanos y cuenta con una fuerza considerable. En su queja formal decían: “Consideramos esto un asunto de justicia, el cual creemos que ya no puede ser ignorado”.

Por su parte las monjas mexicanas, hartas de los constantes atropellos que van desde ser utilizadas como simples sirvientas hasta sufrir violaciones sexuales de sus superiores religiosos, comenzaron también a integrarse en un gran movimiento internacional de protesta. A través de organizaciones mundiales como la Federación Internacional de Monjas o la Coalición de Monjas Americanas, las religiosas ya organizan sus propios “sínodos” y encuentros internacionales para bombardear con sus demandas al Vaticano, pero ya van mucho más allá de exigir un alto a los abusos sexuales. Están pidiendo además que se cree un “ombudsman religioso”, el celibato opcional, ejercer sus preferencias lésbicas y ser sacerdotisas y obispas. Cuestiones que al Papa y al cuerpo cardenalicio los vuelven más rojos que el color de sus capelos, y no de rubor sino de ira.

Esta rebelión de las monjas, que en los últimos cuatro años va provocando choques cada vez más frecuentes con el Vaticano, coincidió por ejemplo en 2003 con la exhibición, en México, de la película “En el nombre de Dios”, donde se revelan los maltratos, los abusos, incluyendo los sexuales, y las vejaciones que miles de mujeres –huérfanas, madres solteras y jóvenes violadas- sufrieron en la congregación católica Hermanas de la Magdalena, en Irlanda, durante la década de 1970 y hasta mediados de la de 1980.

Si bien no es habitual encontrar este tipo de información en muchos medios de prensa, ya sea por la censura vaticana, la gubernamental o por tratarse de medios muy vinculados de una manera u otra a la Iglesia, puede apreciarse que en México y otras partes del mundo, también las monjas ya están luchando contra el complot de silencio que pretende cubrir, como una sombra, los abusos de que son objeto.

El SIDA en la Iglesia

Otra realidad incuestionable sobre la cual la jerarquía católica ejerce, empecinadamente, la censura o el ocultamiento –intentando preservar a la fuerza una imagen que ya se le escapó de las manos hace tiempo- es la existencia del SIDA entre sus miembros. Ya en enero de 2000 el diario estadounidense “The Kansas City Star” había hecho una investigación que revelo que “cientos de sacerdotes católicos mueren de SIDA en Estados Unidos y cientos más viven con el virus que causa la enfermedad”, señalando que “la Iglesia y las órdenes religiosas necesitan reconocer que existe un problema, que los sacerdotes practican el sexo y que son susceptibles a las enfermedades de transmisión sexual, incluso el SIDA”.

Según ese diario, “la cifra de curas que han muerto por SIDA es difícil de determinar, pero al parecer la enfermedad provoca al menos cuatro veces mas muertes entre sacerdotes que entre la población general de Estados Unidos, de acuerdo a testimonios médicos y a análisis de salud, mientras cientos más viven con el virus de inmuno deficiencia adquirida (VIH)”. Indica además que el hecho de que el número exacto de sacerdotes muertos por SIDA o infectados sea desconocido, se debe en parte a que muchos de ellos sufren su padecimiento en forma solitaria, sin revelarlo a nadie, y que cuando deciden comunicárselo a sus superiores, los casos se manejan generalmente de manera callada. Cita el caso de Farley Cleghorn, un epidemiólogo del Instituto de Virología Humana de la ciudad de Baltimore, quien declaró al diario que trató a unos veinte sacerdotes con SIDA, los cuales mantuvieron su enfermedad en secreto.

Esta cuestión fue tratada, sin sensacionalismo alguno, en una película británica que las autoridades eclesiásticas intentaron censurar o boicotear hace pocos años (como lo intentaron a mediados de este año con “El Código Da Vinci”). Se trata de “Dios te salve” (“Conspiracy of Silence” su titulo original), filme que aborda el tema del celibato y denuncia el silencio de la Iglesia en torno a la epidemia de SIDA dentro mismo de la institución. La historia, cuyo guión fue premiado por la International Screenwriting Awards, está ubicada en la católica Irlanda actual, y comienza con la conmoción causada por un cura que se atreve a denunciar, en medio de un concilio del Vaticano, que en la Iglesia hay religiosos muriendo de SIDA, por lo que es severamente sancionado y enviado fuera del país. La imagen más impactante de la película es aquella que muestra las palmas de las manos del religioso con la leyenda pintada “La Iglesia muere de SIDA”, pegadas desesperadamente al cristal de la limusina que lo lleva forzadamente al aeropuerto. El caso es que las muertes de sacerdotes por SIDA han sembrado tanta preocupación en la Iglesia, que la mayor parte de las diócesis y órdenes religiosas están requiriendo actualmente a los aspirantes al sacerdocio que se sometan a un examen de VIH antes de su ordenación. Siempre bajo la más absoluta discreción, obviamente. Al menos el obispo Raymond Boland, titular de la diócesis de Kansas City, reconoció sin tapujos que las muertes por SIDA muestran que “los sacerdotes son humanos”.

 

REPORTAJE

El sexo pierde al Vaticano

 

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/sexo/pierde/Vaticano/elpepisoc/20090531elpepisoc_1/Tes

 

Las violaciones y sevicias descubiertas en Irlanda se han producido en otros muchos países - La jerarquía católica practica una política de secretismo y ocultación

 

JUAN G. BEDOYA 31/05/2009

 

"Si no podemos ser castos, al menos seamos cautos". Esta ironía, que el pensador George Bernanos pone en boca de su simpático cura rural, define el espíritu con que la Iglesia romana se enfrenta a los comportamientos sexuales de sus clérigos. Lo malo es cuando la hipocresía o el ocultamiento alcanzan a actividades delictivas, como la pederastia y otros abusos de poder. Es esa política de secretismo, avalada por el Vaticano, la que ahora tiene sumida a la jerarquía católica en un escándalo de colosales proporciones. Afecta a la muy católica Irlanda. Los hechos son devastadores, con testimonios de 1.000 alumnos en 216 escuelas, reformatorios u orfanatos, y relatos estremecedores de violaciones, abusos y sevicias a niños y niñas, habitualmente de hogares humildes.

 

La jerarquía exhibe una pertinaz voluntad de proteger a los abusadores

Algunos clérigos se creen superhombres y por encima de la ley

 

Lo sucedido en Irlanda se ha producido en otros muchos países. En España hay numerosas denuncias, con media docena de condenas judiciales contra sacerdotes pederastas. Pero es difícil conocer la magnitud del problema, dada la tendencia de la jerarquía a ignorar, e incluso tapar, los escándalos. Las instrucciones del Vaticano son sintomáticas. Ante cualquier denuncia, hay que asegurar la reserva total, dice una instrucción de 1962.

 

Cuando Dante Alighieri describió en la Divina Comedia el sufrimiento, en lo más hondo del Infierno, de numerosos sodomitas, se detuvo sobre todo en un grupo de sacerdotes libertinos. También encuentra allí a un obispo de Florencia. El poeta se cansa pronto de ajustar cuentas "ante pecado tan notorio". "Saber de alguno es bueno / de los demás será mejor que calle / que a tantos como son el tiempo es corto", se disculpa (Canto XV).

 

Por entonces, se castigaba severamente a los eclesiásticos de vida depravada. Un decreto papal de 1568, titulado Horrendum, ordenó que "los sacerdotes que abusen serán privados de todos los oficios y beneficios, y entregados a los tribunales seculares para su castigo". Se ha incumplido con escandalosa frecuencia.

 

El caso más notorio es la protección de Juan Pablo II al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Durante décadas, Maciel y algunos de sus lugartenientes sometieron a abominables abusos a cientos de muchachos, especialmente en el seminario de Ontaneda (Cantabria). Sólo tras la muerte del Papa polaco, en 2005, el famoso pederasta fue apeado de su enorme poder, con la orden tajante de alejarse de Roma. Se recluyó en México. Fue su único castigo en vida. Falleció ahora hace un año.

 

El primer escándalo por ese comportamiento encubridor se produjo en Italia en una de las escuelas pías del aragonés José de Calasanz. Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres, conocidos ahora como escolapios, Calasanz reprimió la divulgación del abuso sexual de niños por sus sacerdotes. Pagó por ello. Uno de los pedófilos, el padre Stefano Cherubini, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de sus delitos que incluso llegó a ser superior de la orden, arrinconando al fundador. La orden fue clausurada por Inocencio X. Calasanz murió a los 91 años en Roma, todavía en desgracia. Ocho años después, Alejandro VII lo rehabilitó. Fue hecho santo en 1767.

 

El sexo fue un asunto desprovisto de importancia para los primeros cristianos y es prácticamente ignorado por san Pablo (el temperamental apóstol llegó a decir que "es mejor casarse que abrasarse"). Pero pronto se impuso la idea de que el celibato era superior, el matrimonio inferior, y el sexo, en consecuencia, un acto perverso. Fue el obispo Ambrosio de Milán (373-397) quien desbrozó el camino. Hombre "imponente", según san Agustín (por su sabiduría y porque "leía sin hablar", un hábito desconocido en el mundo clásico), Ambrosio impuso el criterio de que la vida conyugal era incompatible con una carrera en la Iglesia. "Incluso un buen matrimonio es la esclavitud", dijo. De ahí al celibato obligatorio de los eclesiásticos quedaba un paso, entre agrias disputas.

 

La pertinaz decisión de ocultar o proteger las desviaciones sexuales de los clérigos disolutos, incluso cuando son delictivas, tiene que ver con el concepto heroico que los eclesiásticos tienen de sí mismos. "La Iglesia es una preciosa élite de superhombres porque el espíritu actúa en ellos. Hay que defenderla de la contaminación, venga de donde venga", predica Tertuliano.

 

Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (FISCC), cree que el escándalo de los abusos sexuales por sacerdotes "remite a la inconveniencia de mantener esa ley eclesiástica medieval y no evangélica". "El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres y la descendencia cuando se da. Qué buen servicio haría a la claridad evangélica y al merecido buen nombre de muchos sacerdotes y religiosos y religiosas entregados a las comunidades cristianas la revisión de esa ley del celibato, formulada a mediados del siglo XII".

 

Emilia Robles Bohórquez, de la organización Proconcil, subraya, por su parte, que "no es toda la Iglesia quien delinque", pero que compete a toda la Iglesia, "con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho". Añade: "Dada la gravedad de las situaciones, hay que revisar la manera de afrontar la sexualidad, pero antes urge limpiar y desinfectar los sótanos de algunas instituciones que, lejos de lo que dicen ser, son, con demasiada frecuencia, nidos de bichos". Robles cree que en ese empeño de limpieza, la jerarquía necesita "colaborar con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y victimismos".

 

Pese a que fue entre los esclavos, los humildes y las mujeres entre quienes primero se propagó el cristianismo, la agresiva tradición antifeminista avanza pronto en la nueva organización eclesiástica. Es ese desprecio a la mujer, incluso el aborrecimiento, por donde se ha colado el afán de dominación y todo tipo de abusos, sobre todo sexuales. No es posible comprender esos comportamientos prepotentes sin escuchar a los padres de la Iglesia proclamando la abyección de la mujer y el sexo. Así se explica, también, que las principales víctimas, por millares, de la Santa Inquisición fuesen mujeres, arrastradas a la hoguera por brujas o portadoras de pecado.

 

Había dicho, por ejemplo, san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". Y santo Tomás de Aquino: "La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios". O Alberto Magno: "La mujer es un hombre ilegítimo y tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa". Incluso el gran Agustín, obispo de Hipona, sostuvo que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones para hacer carrera eclesiástica.

 

Otro cantar es la homosexualidad entre el clero cuando se convierte en signo de poder o antesala de abusos pedófilos. Sostiene Ramón Teja, presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria: "Era lugar común en la literatura ascética de la antigüedad que la decadencia del monacato se produjo por la presencia de jóvenes en los cenobios. Lo advertían los padres del desierto con dichos como éstos: ’Un diablo fue a golpear a la puerta de un cenobio y vino un joven a abrirle. El demonio, al verle, dijo: Si estás tú aquí no hay necesidad de mí’. Para los monjes, los jóvenes, más que las mujeres, son un lazo del diablo". Otro dicho de época: "Donde hay vino y jóvenes no se necesita a Satanás".

 

Teja ve en los casos de abuso un hilo conductor común: la idea de que el sexo no cuadra bien con lo sagrado. "No he encontrado textos que reflejen mayor tolerancia hacia la fornicación homosexual que hacia la heterosexual, pero es reveladora esta sentencia que parece reflejar una cierta graduación de pecados: ’El monje no debe cultivar la amistad con un joven, ni el trato con una mujer, ni tener amistad con un hereje".

 

Las cosas no han mejorado en la actualidad. Todavía en 2001 el teólogo redentorista Marciano Vidal fue castigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) por considerar la sexualidad humana como "un lujo de la naturaleza" (la persona, un ser sexuado, un modo de percibir al otro, etcétera), y por entender las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la masturbación. La severa notificación inquisitorial contra el gran moralista español lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

 

El libro de Marciano Vidal Moral de actitudes es una referencia imprescindible para comprender las agitadas relaciones del cristianismo con el sexo y la mujer. Vidal recuerda en Moral del amor y de la sexualidad que "castidad" procede de "castigo" ("que la razón impone a la concupiscencia domándole como a un niño", escribe santo Tomás de Aquino).

 

Marciano Vidal, por cierto, subraya la indulgencia con que el buen san Alfonso contempla un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam"("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribe el fundador de los redentoristas. Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el carismático Papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía generoso escote."¡Benedetto, quel Calvario!", suspiró con sonrisa desarmante, para regocijo de los presentes. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

 

El argumento libidinoso se sostiene muchas veces para expulsar del sacerdocio a la mujer. Se lo recuerda Umberto Eco al cardenal Carlo Maria Martini en el diálogo publicado con el título ¿En qué creen los que no creen? Eco dice al cardenal que Tomás de Aquino usa el argumento propter libidinem (a causa de la lujuria) porque si el sacerdote fuese mujer, los fieles (varones) se excitarían al verla. Rebate Eco: "Dado que los fieles son también mujeres, ¿qué ocurre entonces con las muchachitas que podrían excitarse ante un cura guapo?". El autor de El nombre de la rosa recuerda al prelado las páginas de Stendhal en La Cartuja de Parma sobre los fenómenos de incontinencia pasional suscitados por los sermones de Fabrizio del Dongo

 

 

ANÁLISIS: Análisis

Celibato, sexualidad y amor

 

Juan Masiá 31/05/2009

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Celibato/sexualidad/amor/elpepisoc/20090531elpepisoc_2/Tes

 

¿Origina abusos el celibato del cura? ¿Son compatibles matrimonio y ministerio? ¿Es inhumano renunciar al sexo? Preguntas retadoras piden respuestas audaces. Arriesguémonos a plasmar en aforismos el tema vidrioso.

 

1. Celibato no se opone a matrimonio. Ambos contrastan con solteronías o emparejamientos insignificantes. La opción religiosa célibe será minoritaria; no por eso elitista, ni mejor que el matrimonio, no monopoliza la dedicación apostólica o el seguimiento radical de Jesús.

 

2. Sexualidad es más que genitalidad y amor es más que sexualidad. La especie humana, al amar, se diferencia por elegir en la encrucijada: ayudarse a crecer personalmente, o destruirse mutuamente.

 

3. Necesitamos redescubrir la ternura, más allá de la permisividad y el moralismo. Un beso amoroso puede fundir a dos personas más íntimamente que un coito sin ternura. La psicología social critica la obsesión an-orgasmo-fóbica, es decir, el miedo a no alcanzar el orgasmo utópico prometido por la literatura excitante.

 

4. El acoso sexual del clero es abuso de poder e injusticia, no mero incumplimiento de voto o lastre de formación de invernadero: crisis de pubertad reprimidas explotan con retraso en forma de abusos y desviaciones en la integración sexual. Reconocidas sin ocultamiento, habrá que cortarlas y repararlas.

 

5. En vez de ética sexual prohibitiva, una ética constructiva de las relaciones, centrada en el respeto y ayuda al crecimiento mutuo, valdrá para parejas heterosexuales u homosexuales; para relaciones interpersonales en comunidades célibes; o para relaciones de amistad entre personas con diversas opciones de vida.

 

6. Compatible la vida en pareja con el ministerio, podría conferirse la ordenación a personas casadas, solteras o viudas de ambos sexos, con aptitud para animar, servir y unir a las comunidades. Tampoco sería obstáculo la orientación sexual para el celibato opcional. Homosexual, heterosexual o asexual, lo decisivo es la aptitud de la persona.

 

7. Varios desenlaces son posibles, si incide un enamoramiento en la opción celibataria: a) cambio de rumbo en la vida; b) represión, pero con siembra de expectativas dañosas; c) funambulismo por la cuerda floja de la doble vida; c) a la defensiva, la persona se incapacita para amar y, por tanto, para el ministerio; e) re-eligir la opción, con gratitud y dolor, asumiendo los límites y proseguir el aprendizaje de amar más y mejor. El celibato opcional no niega el amor, pero conlleva tres renuncias: A la exclusividad de una relación íntima; al ejercicio de la sexualidad; y a la procreación y formación de una familia. No es fácil, sin represiones ni ambigüedades, integrarlas con el aprendizaje del amor. Vivir sin relación sexual puede tener sentido, pero vivir sin amar deshumaniza.

 

Juan Masiá, jesuita, es profesor de Bioética en la Universidad Santo Tomás de Osaka (Japón).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

01/06/2009 10:03 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

COMENTO UN COMENTARIO DE UN MAGUFO

Por Máximo Kinast

En el artículo publicado en este blog con el título:

SÍMBOLO ATEO: DIFÚNDELO Y ÚNETE A LA CAMPAÑA DE DIFUSIÓN DE LOS SÍMBOLOS ATEOS

suelen aparecer comentarios muy malvados y bastante idiotas. El último me ha dado pié para comentarlo bajo la forma de artículo o de diálogo y aquí lo hago:

 ..........................

 

Bueno pasando ahora como usted mi estimado Maximo,

Leo en este blog que dice "No Dios no culpabilidad"

Muy interesante, sabe porque me resulta interesante, porque Dios por medio de su palabra nos hace ver nuestros errores y nuestro ser pecaminoso, pero bien a usted le parese muy bien ser ateo, por que? ahhh porque no quiere sentirse culpable de sus pecados y a esto uste me dira cuales son mis pecados?

bueno se lo dejo de tarea

 

No estoy de acuerdo con esa idea. Por cierto, como cualquier editor, no suscribo todas las opiniones que se publican. No es necesaria la existencia de un Dios para que exista el sentido de culpabilidad. Existe la moral, la ética, la ley, el sentido común, entre otras formas de distinguir el Bien y el Mal.

Pero usted, ilustre predicador anónimo dice estupideces mayores. Eso de que Dios nos hace ver nuestros errores y nuestro ser pecaminoso es de antología del disparate. Su Dios (si es el de la Biblia católica) es un hideputas de mucho cuidado que recomienda a las hijas embriagar al padre para follárselo, o al amante (David) enviar al marido de su querida (Betsabé) a un punto en el cual será asesinado. Un Dios que se aburre y compite con el demonio por ver quien es más macho y para eso no tiene nada mejor para entretenerse que joder al pobre Job… Un Dios que monta en cólera, que extermina pueblos (incluidos niños) porque le da la gana de hacerlo, no es un buen arbitro en materia de moral.

Pero usted

otra cosa como preguntaban por alli, si no cren en Dios
en quien creen? usted dice que no necesita creer en nadie,
entonces a ustedes seres especiales, quien los creo?
No fue Dios, ni tampoco evolucionaron, porque usted dice que no necesita creer en nadie,
creo que ustedes bienen de otro planeta o algo asi verdad?

o me equivoco?

Pues sí, se equivoca, incluso en la ortografía. Esa idiotez de quien creó a quien la invento su santo Tomás y es una petición de principio, o sea un razonamiento falaz, aunque lo repita Descartes, Jaume Balmes y otros pensadores. Además de ser un razonamiento encajonado en un círculo vicioso (porque parte de suponer verdadera la premisa que quiere probar) conduce inexorablemente a una conclusión absurda. Es falso que si es necesario que exista un relojero para crear un reloj, también es necesario que exista un dios para crear un relojero. Ese planteamiento nos lleva a la conclusión falsa de que para existir algo es imprescindible un creador. Para demostrar la falacia la pregunta surge espontánea: ¿Quién creó a Dios? Y la conclusión al absurdo (que es un método probatorio aceptado por las ciencias) surge al preguntar: ¿Quién creó al Creador de Dios? Y así las preguntas tienden a infinito, lo que demuestra que el razonamiento de la necesidad de un creador es un absurdo.

bueno por ultimo le escribo
que me da profunda pena su forma de pensar, pena y lastima, de seguro usted tuvo alguna cosa que le marco su vida, digo no creer en Dios es algo bastante totonto,
pero escribame una cosa si es tan amable, usted nacio ateo?
o en el transcurso de su vida se pregunto que Dios no existia?
porque para usted no existe el diablo, porque si existe el diablo existe Dios, y eso si no se sabe responder seria un paradoja verdad?

Transcribo su texto porque es una muestra clara de lo perniciosa que son las religiones. No tuve un cura pederasta, si eso es lo que quiere insinuar. Es bastante ‘totonto’ razonar así, como lo hace usted.Le respondo. Nací ateo y en el transcurso de mi vida los curas intentaron lavarme el cerebro con la repetición monótona del catecismo; pero afortunadamente mi mente resistió esa estúpida tortura y mi natural inclinación por razonar me hizo comprender que se trataba de convertirme en un servidor gratuito de una transnacional de sinvergüenzas que venden indulgencias y parcelas en el cielo.

Por supuesto que el Diablo si existe. Vive en Roma y le dicen el Pastor Alemán. Es nazi y malvado y se dedica a sacarle plata a los pobres de todo el mundo y a condenarlos al sida y a no usar condón.

entonces uste es neutro,
verdad? ni diablo ni Dios
woowww ni creacion ni evolucion, o evolucion si?
bueno creo que ni evolucion
porque usted no necesita creer en nada, verdad?

Ni neutro ni neutral. Soy un ateo militante. Creo en que los seres humanos tienen uso de razón. Creo que los seres humanos tienen algo de bondad. Creo que somos capaces de distinguir lo bueno de lo malo, lo que dudo es que muchas veces elegimos lo malo (como hacen los curas y otros ‘predicadores de la muerte’), pero también hay seres humanos que eligen el bien. Creo que la evolución es una teoría que ha resistido todos los ataques de idiotas fundamentalistas (que deberían alimentarse de cicuta, como lo autoriza su Biblia) y esta cada día mas probada y demostrada. Creo en las ciencias, que al contrario de los dogmas, aceptan analizar nuevas ideas y si se aportan pruebas suficientes son aceptadas y adoptadas por la comunidad científica. Creo en mi verdad, mientras no me demuestren lo contrario. Y por sobre todo, creo en mi y en mi capacidad.

 

uff que pena no quisiera estar en su zapatos ni un minuto.


Usted con su limitada inteligencia y su cerebro lavado por los vendedores de paraísos inexistentes, nunca podrá meterse en mis zapatos. Para eso no le alcanza. Le quedo muy grande, aunque se que soy pequeño; pero usted es un enano mental y eso si es una pena.


cuidese mucho y que Dios le bendiga ricamente, que le de sabiduria, para que usted pueda comprender, que en esta vida no se puede vivir en neutro, o te quedas frio o caliente o entendes o no entendes.

 

Bueno, eso de ‘entendés o no entendés’ me suena muy argentino. Casi diría de barrio sur. ¿Sos un cabecita negra con el cerebro lavado? A ver si te atreves a pensar por tu cuenta. O a leer la Biblia de verdad. Una buena guía podría ser ‘Los Errores de Dios, según la Biblia’ libro escrito por Pepe Rodríguez. Ese ’woowww’ en un párrafo anterior me hace pensar que usted muy posiblemente es homosexual... ¿o me equivoco? No se avergüence. Las opciones exuales son un Derecho Humano, aunque haya religiones que lo condenen.


bueno antes de despedirme se me presento otro pensamiento,
y cuando tu mueras a donde sera tu morada?
me imagino que no tienes alma, porque el alma la da Dios, y no me digas que no porque en donde quiera que leas veras que si tienes un alma fue porque Dios te la dio, pero si no tienes un alma, no tienes vida, porque el alma es la vida, uff entonces tu no estas vivo porque no crees en Dios, el cual da el alma y la vida,
sabes ciertamente tu espiritu esta muerto, y si me dices que no esta muerto, entonces yo no me imagino que tipo de ser es usted?

 

Otra vez con las peticiones de principio. Esos pseudo argumentos son falaces. ¿Y quien le dio el alma a Dios? Si vamos a decir idioteces, los ateos también podemos jugar a ese jueguito.

Bueno mi estimado ateo
le amo en Cristo Jesus
y espero no haberle ofendido
y si fuera de esa manera, mis disculpas cinceras, usted me lo hace saber.

Que tenga una feliz noche y un hermoso dia

por cierto usted no posee eso que nosotros llamamos conciencia verdad, porque aun los que no son Cristianos creen en ella, la conciencia es la que hace a uno sentirse cuplable por algo, pero ustedes dicen no Dios no culpabilidad.

 

Usted no me estima, ni mucho menos me ama. Usted me teme y hasta me envidia, porque soy un hombre libre. Tengo conciencia y la dedico a defender los Derechos Humanos.

Y no es verdad que espera no haberme ofendido. No lo ha conseguido -lo que es muy distinto- porque usted es muy poca cosa para ofenderme; pero lo ha intentando con todo el cinismo de los religiosos.

Me ha dicho ‘totonto’, que soy neutro, que no tengo sabiduría ni conciencia, entre otras idioteces. Y luego cínicamente me dice que me ama, que no ha intentado ofenderme. Mire señor anónimo, usted es una buena mierda y le agradeceré que no vuelva a escribir en mi blog, porque usted no da la talla para polemizar conmigo.

 

Máximo Kinast Avilés

XD264371

Vicepresidente de Cyberteos

 

26/05/2009 10:56 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

MÁS SOBRE 'LA PUTA DE BABILONIA'

J. Gimeno

Un repaso por las arbitrariedades, caprichos y  atrocidades  de los papas a lo largo de la historia de la Gran Felona sirve para ilustrar cuál ha sido y cuál es la escala de valores por la cual se rige la peor de las ideologías y de las religiones que la humanidad ha inventado: el cristianismo. Paridora de excrecencias como el fascismo, el racismo o el nazismo y madre putativa de engendros como Hitler, Mussolini, Videla, Pinochet, Franco, Bush o Berlusconi:

 
Arnoldo Amalrico, monje cisterciense, sitió la ciudad de Beziers por orden de su jefe, el papa Inocencio III, al mando de un ejército formado por una turba de mercenarios, duques, condes, criados, campesinos, obispos feudales y caballeros desocupados. La finalidad del sitio de Beziers era aniquilar a los albigenses, según la Puta, unos herejes cuya ingenuidad les hacía ser fieles continuadores de lo que creían fue Cristo: "el hombre más noble y justo que haya producido la humanidad, nuestra última esperanza".

La Gran Inquisidora, que ni entonces ni ahora ha admitido el menor desvío de sus dogmas de sangre, mandó sus huestes a exterminar a esos pobres incautos, bajo la plegaria: "Mátenlos a todos, que ya después el Señor verá cuáles son los suyos". "Y así -nos cuenta Vallejo-, sin distingos, herejes y católicos por igual iban cayendo todos degollados.

En la sola iglesia de Sta. María Magdalena masacraron a siete mil sin perdonar mujeres, niños ni viejos. "Hoy, su Santidad -le escribía esa misma noche Amalrico a su jefe Inocencio III-, veinte mil ciudadanos fueron pasados por la espada sin importar el sexo ni la edad"... Y así ese papa criminal que llevaba el nombre burlón de Inocencio lograba matar en un solo día y en una sola ciudad diez o veinte veces más correligionarios que los que mataron los emperadores romanos cuando la llamada "era de los mártires" a lo largo y ancho del Imperio. ¡Los hubieran matado a todos -asevera Vallejo- y no habríamos tenido Amalricos, ni Inocencios ni Edad Media! ¡Qué feliz sría hoy el mundo sin la sombra ominosa de Cristo! Pero no, el Espíritu Santo, que caga lenguas de fuego, había dispuesto otra cosa".
 
El demente que siguió al genocida Inocencio III, el llamado igual de sarcásticamente Inocencio pero el IV, no degollaba, como tampoco éste, con sus propias manos, pero no paró tranquilo hasta montar la máquina de torturar y matar más poderosa que la humanidad, gracias a la Zorra Iglesia Católica Apostólica y Romana, ha tenido nunca: la Santa Inquisición, verdadero templo sagrado de tortura y de exterminio de herejes, mujeres, brujas y sabios, antesala de la DINA, la Gestapo, la Triple A o la DGS española. Máquina de tortura y muerte cuyo nombre fue piadosamente cambiado después por el de no menos ominoso "Santa Congregación para la Doctrina de la Fe", a la vez que cambiaba los instrumentos de tortura física por otros más sofisticados y sagaces de tortura psicológica y el exterminio por el asesinato encubierto.

Como sabemos, la máxima autoridad de esta Santa Institución posmoderna ha sido un gran católico miembro de las juventudes hitlerianas y papa actual. Volviendo al "inocente" número cuatro, hacíase llamar con todo orgullo "Praesentia Corporalis Christi" (Presencia del Cuerpo de Cristo) este católico empedernido y consecuente, acaso porque su debilidad eran los cuerpos ensangrentados sobre los que dejaba su huella indeleble al albur de su bula "Ad extirpanda".
 
Otro gran "inocente", Inocencio VIII, se hizo famoso para la posteridad por su particular manía a las brujas y la manera de hacerlas pasto de la hoguera católica purificadora de pecados. Este Inocencio número ocho fue quien bautizó a los españoles Isabel y Fernando como "católicos" por su heroicidad de expulsar a cuanto moro y judío y anticristiano se les pudo por delante, exterminar a todos los indios americanos de que sus conquistadores fueran capaces y torturar y asesinar a miles de herejes y más brujas con la mano santa e incorrupta del mejor de los católicos, Torquemada, el mayor torturador de la historia, padre y madre de los Galtieri, Stroessner, Contreras o Billy el Niño (famoso torturador español, católico como todos los torturadores, hoy jefe de una multinacional de la seguridad por beneplácito del primer gobierno de Felipe González, quien nunca fuera torturado). 

Quien siguió al tal Inocencio ocho, un tal León X, no fue tan sanguinario como los anteriores. Sólo tenía dos vicios: el dinero y los penes. Sobre este último nada hay que objetar, solo que la Gran Inquisidora exterminaba a cuanto macho sospechoso de gozar el mismo órgano placentero, salvo si era alguno de sus favoritos, como sin duda debió serlo el de este León. León que sin duda lo era para los negocios al amparo de su Puta Madre: "los burdeles de la Ciudad Eterna (que contaba entonces, entre sus cincuenta mil habitantes, con siete mil prostitutas registradas -nos cuenta Fernando Vallejo-) le pagaban diezmos".

No contento con ser el mayor proxeneta y santo de la Ilustre Católica, descubrió otro gran negocio divino, inaugurando así el Gran Mercado Vaticano hasta hoy día, con su entidad financiera y su cotización en bolsa: la subasta de dos mil ciento cincuenta puestos eclesiásticos, cuyo precio de mercado estaba, naturalmente, en función de la jerarquía. Así, los de mayor valor eran, desde luego, los puestos cardenalicios, a razón de treinta mil ducados el capelo. Como no podía sr de otra manera, había sus prebendas: así, a su primo bastardo, Giulio de Médicis, quien luego sería el papa Clemente VII, se lo dio gratis.
 
Nos preguntamos: ¿Cuánto pagaría el polaco o el actual pastor alemán por su capelo? ¿A cuántos hubieron de sobornar para su blanca  fumata?
 
Continuará...
20/04/2009 17:35 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

MÁS DATOS SOBRE EL LIBRO RECOMENDADO

LA PUTA DE BABILONIA

Comentarios de J. Gimeno

 

El libro que comentaba en otro correo, La Puta de Babilonia, de Fernando Vallejo (Seix Barral, 2007), cita sentencias de los evangelios, el Levítico, el Deuteronomio, el Éxodo y toda esa sarta de delirius tremens vomitada por los cuatro apocalípticos y otros iluminados, muchas de las cuales siguen siendo hoy día guía espiritual de la Gran Inquisidora y sus secuaces, cuya sed de sangre y de muerte es inagotable y sus mentes reprimidas y calentonas nunca dejarán de parir y vomitar bilis (pp. 132-134):

 

¡Cuidado con adorar a otros que no sea El Verdadero!:

"Los que adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo el ejército del cielo, morirán lapidados" (Deuteronomio 17:2-5)

 

¡Ay de la que no sea virgen antes del matrimonio!:

"Si una joven se casa sin ser virgen, morirá apedreada" (Deuteronomio 22:20,21)

 

De los maricones, para qué hablar:

"Si un hombre yace con otro, los dos morirán" (Levítico 20:13)

 

A los pervertidos que también quieren hacérselo con la madre de la amante:

"Si un hombre toma a una mujer y a la madre de la mujer, se les quemará a los tres" (Levítico 20:14)

 

No digamos con la hermana:

"Si un hombre yace con su hermana hija de su padre o de su madre y ve su desnudez y ella la de él, serán exterminados en presencia de todo el pueblo" (Levítico 20:17)

 

Lo de liarse con una que tenga la regla es chungo:

"Si un hombre yace con una mujer durante su menstruación y descubre su desnudez, ambos serán borrados de en medio de su pueblo" (Levítico 20:18)

 

Los cuernos suelen acabar mal, muy mal:

"Si alguno comete adulterio con la mujer de su prójimo, morirán los dos, el adúltero y la adúltera" (Levítico 20:10)

 

Como la otra sea casada...:

"Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, ambos morirán" (Deuteronomio 22:22)

 

Para que hablar si es la mujer de tu padre:

"Si alguno yace con la mujer de su padre, morirán los dos" (Levítico 20:11)

 

Las nueras tampoco se libran:

"Si un hombre yace con su nuera, los dos morirán" (Levítico 20:12)

 

La hija del cura tiene que ser casta y parecerlo:

"Si la hija de un sacerdote se prostituye, será quemada viva" (Levítico 21:9)

 

Jodido ser minusválido o tener algún defectillo. Dios, que es racista y nazi, no perdona:

"Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas, ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado, enano o bisojo, sarnoso o tiñoso, o jorobado, o con un pie o una mano quebrados o con los testículos aplastados" (Levítico 21:18)

 

A la Puta le van los metrosexuales, como buena reprimida de mente calenturienta y lasciva. Como el tipo sea impotente o no la tenga dura y gorda y los huevos mal hechos, lo lleva crudo. No digamos si además su color no es blanco pero blanco de cojones:

"El que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Yavé. Tampoco el mestizo hasta la décima generación" (Deuteronomio 23:1,2)

 

La Puta, además de zorra, es esclavista hasta las cachas. Además de nazi, claro está::

"Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años" (Éxodo 21:2)

 

Por supuesto, la Gran Usurera ha auspiciado y amparado siempre los grandes negocios. Un padre católico, apostólico y romano, para ser consecuente hasta la médula, perfectamente puede vender a su hija como esclava, y ésta ya puede darse por jodida para los restos:

"Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como cualquier esclavo" (Éxodo 21:7)

 

Como la Santa Puta en el fondo es misericordiosa, nos deja cambiar una mujer por otra si no trae certificado de garantía:

"Si alguno toma una mujer y se casa con ella pero después no le gusta porque le encuentra algún defecto, le escribirá entonces una carta de divorcio y se la entregará antes de despedirla de su casa" (Deuteronomio 24:1)

17/04/2009 20:35 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

ME RECOMIENDAN UN LIBRO

Un libro muy recomendable: La Puta de Babilonia, del escritor colombiano Fernando Vallejo.

Pocos textos hay tan mordaces, críticos y veraces contra la iglesia católica, sus mentiras, sus atrocidades, su sed de sangre y de muerte.

El autor no escatima adjetivos, epítetos, locuciones, frases, denuncias contra esa lacra, contra ese escremento de la humanidad, no se muerde la lengua contra esa gran puta alcahueta, vesánica, mendaz, felona, plena de maldad sin límites, sus fauces inundadas de sangre.
 
El comienzo del libro no puede ser más elocuente (pp- 5-6):
 
"La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos... la que arrasó con las culturas indígenas de América... la que quemó a Giordano Bruno en Roma... la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedropiedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda... la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnóvora, la carnicera, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida, la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la tiránica; la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas conmigo y aquí se las voy a cobrar."
17/04/2009 16:13 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

CURIOSO ARTÍCULO DE UN CUERVO ARREPENTIDO

La barca de Pedro en manos de piratas vestidos de púrpura

Claude Lacaille *

 

www.bolpress.com/art.php?Cod=2009040701

 

El gobierno de la Iglesia católica está viviendo una profunda crisis. El papa Ratzinger ha demostrado ser un piloto inhábil y se escuchan voces que piden su dimisión. Nunca, desde la reforma protestante, la rebelión de los cristianos de todas las edades se expresó de manera tan abierta y tan radical. La ola de apostasías que golpea a muchas iglesias del mundo es un indicador. Algunos se van estrepitosamente.

 

Los medios son acusados de mala fe, de haber citado al papa fuera de contexto, también se les echa la culpa a los colaboradores más cercanos señalándolos como responsables de esas metidas de pata.

 

Sin embargo Benito XVI no es una víctima de la curia romana, la integra desde 1981 y ha fortalecido su poder mientras desestimaba los errores y silenciaba a los teólogos, curas, obispos: Jacques Gaillot, Hans Küng, Edward Schillebeeckx o.p., Charles Curran, Robert Haihgt s.j., Andrew Fox, Eugen Drewermann, Matthew Fox, o.p., Tissa Balasuriya o.m.i., Josef Imbach, Thomas J. Reese s.j., redactor de la revista jesuita America, Jacques Dupuis, s.j. y una gran parte de los teólogos de la liberación como Leonardo Boff o.f.m., Jon Sobrino s.j. y Ivone Gebara.

 

Temas irritantes

 

La exclusión y la marginación de las mujeres irritan en grado sumo. Mientras que nada en la Biblia se opone a la ordenación de las mujeres, estas son excluidas del sacerdocio, del episcopado y del papado y de cualquier otro cargo de responsabilidad eclesiástica, con el pretexto de que Jesús solo puede ser representado por hombres. Benito XVI prohibe formalmente debatir este tema y lo convierte en una verdad intocable.

 

Durante la visita del papa al Brasil, los pueblos originarios de América reaccionaron con cólera ante la idea de que los "indígenas" esperaban silenciosamente a Cristo con la llegada de los europeos. "Seguramente el papa ignora que los representantes de la Iglesia católica de aquella época, salvo honrosas excepciones, fueron cómplices, en colusión y beneficiarios de uno de los más horribles genocidios de que haya sido testigo la humanidad. Más de 70 millones de muertos... Y lo hicieron basados en el presupuesto filosófico y teológico de que nuestros antepasados ‘no tenían alma’"

 

El papa Ratzinger rechaza también el pluralismo religioso. No considera a las otras confesiones cristianas como verdaderas iglesias, lo que entorpece las relaciones ecuménicas. En Ratisbona ofendió a los musulmanes al citar un antiguo texto que menciona a Mahoma como si se tratase de alguien que solo profesó "cosas malvadas e inhumanas".


Al reintroducir la misa en latín, incorporó a la liturgia del viernes de Pasión una oración por "la conversión de los judíos" que también provocó protestas. Al levantarles la excomunión a los cuatro obispos integristas que cultivan el antisemitismo, la indignación en el mundo judío llegó al paroxismo.

 

Más recientemente

 

Algunos acontecimientos recientes han arrimado fuego a la pólvora: primero, asociado al presidente italiano Berlusconi, Benito XVI ha condenado la desconexión del respirador que mantenía en estado vegetativo desde hacía 17 años a Eluana una joven, alimentada por sonda gástrica, como si se tratara de un asesinato. Esta insensibilidad se puso igualmente de relieve en el plano internacional cuando la Santa Sede se opuso a la propuesta de Francia en las Naciones Unidas de discriminalizar completamente la homosexualidad, dado que en ocho países es todavía castigada con la muerte.

 

La excomunión de la madre y del equipo médico que procedió a la interrupción del embarazo de una chiquita de nueve años en Brasil puso en evidencia un hecho demasiado frecuente en la Iglesia católica: la insensibilidad, la falta de compasión y de buen criterio, y la manía de asestar con leyes y dogmas la cabeza de la gente.

 

En África, en donde afirmó que "no se puede vencer al sida con la distribución de preservativos porque por el contrario agrava el problema", el papa contradijo los esfuerzos sobrehumanos de los científicos y de los asistentes humanitarios que luchan contra esa pandemia que mata a millones de africanos y de africanas.


Esto debe cambiar

 

Se imponen profundas reformas. La Iglesia católica ha sido secuestrada, desviada por la curia romana desde hace ya demasiado tiempo.

 

La barca de Pedro está en manos de piratas vestidos de púrpura "La curia moderna es una gigantesca maquinaria, improductiva e inútil.

 

En Roma hay 35 cardenales. Se hallan repartidos en grupos antagónicos, se dedican a conspirar y a buscar complicidades en los corredores", confiesa Filippo di Giacomo, cura, periodista y juez eclesiástico en Roma.

 

El papa debe ser liberado del Vaticano y dejar de ser el jefe de un Estado simbólico de 0,44 km2 ni hacerse representar ante los gobiernos de los países del mundo mediante embajadores. Los nuncios apostólicos no son pastores, sino funcionarios con enorme poder. Presentan candidatos al episcopado en Roma; 9 de los 19 obispos de Québec serán nombrados, en el futuro próximo, sin consultar, a las comunidades involucradas. El nuncio de Ottawa procederá dentro del mayor secreto con el acuerdo del Vaticano. Es inaceptable.

 

Es necesario reintegrarles a los obispos, únicos sucesores de los apostoles, su papel de dirigentes de las iglesias locales y asumir, colegiadamente con el papa, el gobierno de la iglesia universal. No queremos más una iglesia piramidal, autoritaria y machista que excluye y excomulga; queremos que el mensaje de Jesús sea vivido e incorporado a las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos en la sociedad y en la Iglesia, en diálogo con los hombres y las mujeres de todas partes, creyentes o no.

 

Queremos una Iglesia fraterna abierta y acogedora, una Iglesia samaritana dispuesta a dar la vida para que la humanidad y el planeta vivan plenamente. (1)

 

Queremos una Iglesia donde se pueda pensar y buscar la verdad libremente, sin la omertá que actualmente prevalece. Queremos una Iglesia que ame al mundo con locura, como Jesús nos ha enseñado.

 

* Sacerdote de las Misiones Extranjeras Québec, Canadá.

 

(1) Yo no quiero NINGUNA IGLESIA, NINGUNA IDEOLOGÍA... NINGÚN MIEDO

 

12/04/2009 18:17 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

SACERDOTES SE GASTABAN LIMOSNAS EN EL CASINO

26 March, 2009 07:25:00

Tamado de la fuente: Decrease font Enlarge font

Aprovechándose de la buena fe de los feligreses, dos sacerdotes católicos en Delray Beach, Florida, no sólo defraudaron la confianza depositada en ellos, sino que además se aprovecharon y gastaron poco más de 8.7 millones de dólares de dinero recabado por aportaciones de fieles

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OH MY GOD

-- Además de la condena a 4 años prisión, el religioso deberá devolver 100 mil dólares

 

Miami .- Aprovechándose de la buena fe de los feligreses, dos sacerdotes católicos en Delray Beach, Florida, no sólo defraudaron la confianza depositada en ellos, sino que además se aprovecharon y gastaron poco más de 8.7 millones de dólares de dinero recabado por aportaciones de fieles y que estaban en las arcas de la iglesia de San Vicente Ferrer, de la diócesis de Palm Beach, norte de Miami.

Los curas, denunciados en 2006, son John Skehan, de 81 años, y Francis Guinan, de 66. Ambos reconocieron el fraude cometido y señalaron que invirtieron parte del dinero sustraído de las arcas en la adquisición de departamentos de lujo, viajes a Las Vegas y las Bahamas, en monedas exóticas y en regalos para sus novias.

Autoridades de Florida revelaron que ambos sacerdotes no sólo tenían propiedades en Miami, sino que también se detectó una casa y un bar de Irlanda.

John Skehan fue condenado a un año dos meses de cárcel, y deberá pasar siete más en libertad condicional luego de haberse declarado culpable de robo.

En tanto, Francis Guinan fue sentenciado a cuatro años de cárcel por el mismo delito

De acuerdo con informes de la fiscalía, Skehan se declaró culpable de apropiarse de más de 370 mil dólares de su iglesia, por lo que pidió tras su confesión que la sentencia en su contra no sea muy severa.

A pesar de las súplicas del religioso la fiscalía aplicó la ley vigente en el estado y sancionó al sacerdote Skehan.

04/04/2009 09:57 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LOS CEREBROS DE CREYENTES Y DE ATEOS SON DIFERENTES

Ir a MSN Latinoamérica

 

http://noticias.latam.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=18635994

Científicos hallan diferencias entre los cerebros de los religiosos y los no creyentes

Lo revelan dos estudios realizados en la Universidad de Toronto. La fe en un ser superior ayudaría a reducir el estrés ante los errores propios y ante lo desconocido.

Dos estudios elaborados por investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, señalan la existencia de diferencias entre los cerebros de las personas religiosas, y aquellas no creyentes.

Según los resultados de la investigación dirigida por el profesor de psicología Michael Inzlicht, la fe en Dios ayuda a reducir el estrés provocado ante errores propios y ante lo desconocido.

"Lo que hemos descubierto es que la gente religiosa, e incluso las personas que simplemente creen en la existencia de Dios, muestran menos actividad en el cerebro en relación con sus propios errores. Estos individuos sienten mucha menos ansiedad y se sienten menos estresados cuando cometen un error", señaló Inzlicht.

Sin embargo, el investigador destacó que esta situación es un "arma de doble filo", dado que "si no experimentamos la ansiedad cuando cometemos un error, ¿qué impulso tenemos para cambiar o mejorar nuestro comportamiento y no repetir los mismos fallos una y otra vez?".

En ambos estudios participaron personas de distintas religiones y etnias, y no creyentes. Todos se sometieron a la tarea Stroop, una prueba de control cognitivo.

Periodismo.com

 

¿Y tu, qué opinas?

Yo siempre he sospechado que hay una incompatibilidad entre inteligencia, religión y honestidad. Las tres juntas se dan de patadas.

Es posible ser inteligente y honesto, pero no puede ser religioso.

Es posible ser religioso y honesto, pero no puede ser inteligente.

Es posible ser religioso e inteligente, pero no puede ser honesto.

Máximo Kinast

XD264371

 

LA DOBLE VIDA DE MARCIAL MACIEL

www.elmundo.es/elmundo/2009/02/04/internacional/1233765148.html

El fundador de los Legionarios de Cristo tuvo amante y un hijo secreto

  • Benedicto XVI le impuso un severo castigo por abusos sexuales
  • La congregación siente 'dolor por las debilidades humanas' de Maciel
  • Es una de las órdenes más conservadoras de la Iglesia católica

Efe | Ciudad del Vaticano

Actualizado miércoles 04/02/2009 17:49 horas

Marcial Maciel.

Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, tuvo una amante, con la que concibió un hijo, al parecer una niña, según ha reconocido la orden religiosa.

"Estamos sorprendidos, entristecidos y desconcertados. No podemos negar la existencia de esos hechos, pero no deseamos entrar en más detalles por respeto a la privacidad de las personas afectadas", dijo el religioso Paolo Scarafoni, un portavoz de la orden en Roma.

Con este reconocimiento, Scarafoni salió al paso de las informaciones aparecidas en varios portales de Iinternet en las que algunos miembros de los Legionarios de Cristo desvelaban la doble vida del fundador, fallecido el año pasado a los 87 años de edad y al que el papa Benedicto XVI castigó en 2006 por abusos sexuales durante décadas contra seminaristas.

El portavoz de los legionarios manifestó que conocían la noticia desde hacía varios días y que en este tiempo han estado "asimilando este desconcertante hecho".

Los Legionarios de Cristo, precisó Scarafoni, reconocen a Maciel el carisma que les infundió y el bien que hizo por la orden, que dirigió hasta el año 2005, cuando abandonó la dirección por motivos de edad y fue elegido sucesor Álvaro Corcuera.

"Le estamos agradecidos por los valores que nos ha transmitido, por el carisma", subrayó el portavoz, que pidió a todas las personas de buena voluntad que "recen" por ellos en un momento "de dolor, como el actual".

'Dolor por las debilidades humanas' de Maciel

Maciel junto a un grupo de seminaristas.

Preguntado si a partir de ahora cambiará para los Legionarios de Cristo el concepto que tenían de Maciel, el portavoz reiteró el reconocimiento al fundador, pero agregó que no quieren juzgarlo, aunque "tomamos nota" de lo sucedido.

Al recordar cuando en 2006 Benedicto XVI exigió a Maciel que renunciara "a todo ministerio público" de su actividad sacerdotal y llevara una vida retirada "de rezos y penitencias", el portavoz señaló que no saben si ya en esa época el Vaticano sabía lo ahora desvelado. El portavoz reiteró el "dolor" que sufren en estos momentos "por las debilidades humanas" del fundador, pero insistió en que la orden está muy unida.

Tras numerosas investigaciones por parte de la Santa Sede el 19 de mayo de 2006 Benedicto XVI exigió a Maciel, investigado por abusos sexuales durante décadas contra seminaristas, que renunciara "a todo ministerio público" de su actividad sacerdotal y llevara una vida retirada de rezos y penitencias".

Castigado por Benedicto XVI

Esa fecha quedará marcada en la biografía de Maciel como el día en el que el papa Ratzinger le retiró su confianza y le impuso un severo castigo. La decisión de Benedicto XVI fue un duro golpe para los Legionarios, que vieron como su fundador, que gozó del afecto de Juan Pablo II, caía en desgracia.

La congregación de La Legión de Cristo fue fundada en México en 1941 por Maciel, que tenía entonces 20 años. Está considerada como una de las más conservadoras de la Iglesia católica, enfocada desde el principio a predicar el Evangelio, la formación integral de los niños y jóvenes, la defensa de los valores familiares y la ayuda a los pobres. Sus estatutos fueron aprobados por el Vaticano en 1983.

Hoy integra a 850 sacerdotes y unos 3.000 seminaristas. Está establecida en 18 países. Entre sus centros destacan el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, en Roma, así como los seminarios internacionales 'Mater Ecclesiae', uno en Roma y el otro en Sao Paulo (Brasil). También cuenta con 70.000 miembros de la Asociación Regnum Christi (los legionarios laicos).

 
 
Artículos relacionados:
 

Maciel tuvo una doble vida y un hijo, admiten Legionarios

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2009/02/04/reconocen-legionarios-que-maciel-tuvo-al-menos-un-hijo

No podemos "negar la existencia de esos hechos (...) aspectos muy difíciles de entender, no apropiados para un sacerdote", dijo Paolo Scarafoni, representante en el Vaticano de la orden.

Reuters / La Jornada On Line
Publicado: 04/02/2009 09:10

Ciudad del Vaticano. El fundador de la influyente orden religiosa de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, quien fue sancionado en el 2006 por abusos sexuales a niños y hombres, tuvo al menos un hijo con una amante, reconoció este miércoles la institución religiosa.

Este escándalo es el último que afecta a la Iglesia católica y hace referencia al padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, que murió el año pasado a los 87 años.

Informaciones aparecidas en prensa y bitácoras en Internet de medios católicos habían señalado que Maciel, de nacionalidad mexicana, había tenido una doble vida durante muchos años y algunos miembros de la orden habrían dicho en privado que tuvo una relación de la que nació al menos un hijo.

Al ser consultado sobre si esas informaciones eran ciertas, el padre Paolo Scarafoni, portavoz en la sede romana de la orden, dijo a Reuters: "No podemos negar la existencia de esos hechos, pero no podemos entrar en detalles por respeto a la privacidad de las personas implicadas".

"Recientemente, hemos conocido algunos aspectos de su vida que son muy difíciles de entender, aspectos de su vida que no eran apropiados para la vida de un sacerdote", añadió.

Incluso, los propios integrantes de los Legionarios han reconocido lo ocurrido. Según publicó este miércoles The New York Times, el director general de la orden, el reverendo Álvaro Corcuera, informó que su fundador, el padre Marcial Maciel tuvo una doble vida.

Asimismo, Jim Fair, portavoz de los Legionarios, dijo: "hemos aprendido algunas cosas sobre la vida de nuestro fundador que nos sorprende y que nos es difícil entender. No podemos confirmar que hay más aspectos de su vida que no fueron apropiados para un padre católico".

En el 2006, el Papa Benedicto XVI ordenó a Maciel que se retirara a una vida de "oración y penitencia", tras años de acusaciones de que había acosado sexualmente a seminaristas durante décadas. En ese momento, se convirtió en una de las personalidades más destacadas en ser acusada por abusos sexuales.

Las noticias han supuesto un golpe moral devastador para orden y su movimiento, Regnum Christi, que dice tener decenas de miles de seguidores.

Fundada por Maciel en 1941, la orden cuenta ahora con unos 800 sacerdotes y 2 mil 500 seminaristas en más de 20 países.

También gestiona una importante universidad pontificia en Roma.

Maciel fue acusado por algunos ex seminaristas de abusos sexuales que se remontan a los años 40 y 50, cuando algunos eran niños de 10 años.

Objeto de investigaciones durante toda su carrera, Maciel dimitió como líder de la orden en el 2004 tras décadas negando las acusaciones, hasta que el Vaticano decidió que eran ciertas y le sometió a su disciplina.

05/02/2009 14:08 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

ADVERTENCIA PARA LEER LA BIBLIA

La Palabra de Dios

NOTA IMPORTANTE:

ANTES DE LEER LA BIBLIA, PREPÁRESE Y ABRA SU MENTE LEYENDO

"LOS PÉSIMOS EJEMPLOS DE DIOS", obra del catedrático Pepe Rodríguez

Libro



La Biblia, según afirman los cristianos, es "la palabra de Dios", la expresión de su voluntad y la única radiografía de "su" personalidad. Partiendo de tal afirmación dogmática, el autor confronta las principales traducciones bíblicas y revisa sus versículos para mostrar cómo es el dios que glorifica el cristianismo y para exponer cuáles son los modelos de conducta y normas que ese dios aprobó y legisló. El resultado del análisis es demoledor.

El autor introduce, comenta y contextualiza textos bíblicos literales, pero sobre todo deja que la propia "palabra de Dios" presente historias y pasajes inadmisibles en cualquier tiempo y lugar, con relatos rebosantes de masacres, asesinatos, violencia y expolios perpetrados sobre inocentes, fuesen adultos o menores; con violaciones y abusos contra mujeres, a las que se humilla desde textos cuasi porno-gráficos; con desprecio a los hijos y con relatos y que ensalzan y premian a cobardes, tramposos, adúlteros, xenófobos, asesinos y traidores aupados a héroes bíblicos. El lector descubrirá también cómo se manipularon historias bíblicas bien conocidas a fin de esconder que el relato original situó a Dios como único responsable de muchas tragedias evitables e inútiles.

El Dios que aflora tras una lectura bíblica crítica está muy alejado de la figura justa que subyace en el imaginario colectivo, pues resulta contradictorio, arbitrario y cruel; legislador de mandatos terribles al tiempo que pasivo y complaciente ante hechos inaceptables que se erigirán en aval y sostén de conductas tan reprobables y persistentes como la discriminación y violencia contra la mujer o la xenofobia.

Este libro muestra lo que toda Biblia contiene y pocos leen, esto es, textos (y presuntos hechos) capaces de horrorizar a cualquiera, que son atribuidos a Dios y fueron cuna de la cultura occidental. No se trata de analizar mitos, sino de mostrar los pésimos ejemplos heredados del dios bíblico. 

09/01/2009 07:12 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

JONATHAN Y OTROS LOCOS

Por Máximo Kinast

JONATHAN sube comentarios a este blog y yo los borro.

Jonathan tiene delirio de persecución con una exagerado misticismo. Siente que alguien esta detras suyo y que lo sigue. Obviamente es Dios, que esta en todas partes y no tiene nada mejor que hacer que seguir a un imbécil y lavarle el cerebro.

¿Qué pasa con los ateos? ¿Por qué se meten con nosotros? ¿Por qué hay tanto idiota suelto al que le cuesta pensar? Y eso no me importaría. Lo grave es que intentan catequizar repitiendo estupideces. Invitan a leer y a creer en lo que ellos creen, pero rehusan contrastar, pensar, comparar, analizar. Temen leer a Pepe Rodríguez. ¿No está Dios para ayudarles? ¿No están seguros de su fe?

Prefieren seguir manteniendo cofradías de charlatanes y sanguijuelas, "predicadores de la muerte" que viven muy bien sus vidas, merced a las dádivas de cretinos como Jonathan y otros locos de su misma especie.

Señores creyentes, vayan a cumplir con sus libros sagrados. Emborrachen a su padre y follénselo (Palabra de Dios). Hagan asesinar al marido de la mujer que desean (Palabra de Dios) o váyanse al cielo en un cohete (Palabra de Dios) o sean ecologistas y sirvan de alimento a las ballenas (Palabra de Dios) o coman cicuta, ya que pueden comer todas las hierbas verdes (Palabra de Dios), o vayan a lapidar mujeres adulteras (Palabra de Dios) o tomen su manto, véndalo y denle el dinero a los pobres (Palabra de Dios)...

O simplemente dejense de escribir estupideces en este blog, que es sólo para ateos.

20/12/2008 08:45 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LOS PÉSIMOS EJEMPLOS DE DIOS (SEGÚN LA BIBLIA) 4

“Cada palabra y ejemplo de la Biblia tiene a Dios como autor”... y este libro se limitará a reproducir lo que dicen que dijo.

(Fuente: © Rodríguez, P. (2008). Los pésimos ejemplos de Dios (Según la Biblia). Barcelona: © Temas de Hoy, capítulo 1, pp.25-33)

Hoy, en el mundo, unos 2.000 millones de cristianos, un 33 % de la población mundial, repartidos en unas 33.820 denominaciones e Iglesias —entre las que la católica es la principal, con unos 1.038 millones de fieles (un 17,5 % de la población total)—, creen y afirman que la Biblia contiene y mantiene la palabra eterna de Dios.

La Iglesia católica, desde un documento tan básico y fundamental para la práctica de su doctrina como es el Catecismo, asevera con rotundidad absoluta lo que enuncia el titular de este capítulo: «Cada palabra y ejemplo de la Biblia tiene a Dios como autor». Así, por ejemplo, el Catecismo ofrece afirmaciones como las siguientes:

«La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo.» (1)

«A través de todas las palabras de la Sagrada Escritura, Dios dice sólo una palabra, su Verbo único, en quien él se dice en plenitud (cf. Hb 1,1-3): Recordad que es una misma Palabra de Dios la que se extiende en todas las escrituras, que es un mismo Verbo que resuena en la boca de todos los escritores sagrados, el que, siendo al comienzo Dios junto a Dios, no necesita sílabas porque no está sometido al tiempo (S. Agustín, Psal. 103,4,1).» (2)

«Dios es el autor de la Sagrada Escritura. “Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo”. “La santa madre Iglesia, fiel a la base de los apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, en todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia” (DV (3) 11).» (4)

«Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados. “En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería (DV 11).» (5)

«Los libros inspirados enseñan la verdad. “Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra” (DV 11).» (6) (...)

«Para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los “géneros literarios” usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar de aquel tiempo. “Pues la verdad se presenta y enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios” (DV 12,2).» (7) (...)

«Según una antigua tradición, se pueden distinguir dos sentidos de la Escritura: el sentido literal y el sentido espiritual; este último se subdivide en sentido alegórico, moral y anagógico. La concordancia profunda de los cuatro sentidos asegura toda su riqueza a la lectura viva de la Escritura en la Iglesia»; (8) aunque, según se advierte, el sentido literal «es el sentido significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis que sigue las reglas de la justa interpretación”.» (9)

De lo anterior se deriva que, para la Iglesia católica, «la justa interpretación» sólo pueden hacerla —o revisarla y autorizarla— aquellos que controlan la organización eclesial y dogmática que vive y pervive gracias, precisamente, a interpretaciones sui generis hechas o deshechas según mejor convenga a sus intereses socioeconómicos en cada momento histórico. Dicho de otro modo, la Iglesia católica considera que cualquier lector directo de la Biblia es más bien idiota y, por ello, incapaz de comprender el sentido de lo que lee en un texto que ha sido traducido bajo su absoluto control (o el de cualquier otra Iglesia cristiana) y que a menudo ya está muy maquillado o desfigurado a fin de disimular asuntos de gran relevancia y trascendencia. (10)

Dado que en este libro nos centraremos fundamentalmente en el Antiguo Testamento y que la práctica totalidad de los católicos y la mayoría de cristianos lo soslayan, olvidan e incluso declaran caducado y sustituido por el Nuevo Testamento, recordaremos lo que sigue siendo doctrina oficial de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana (y también de todas las Iglesias cristianas), esto es que:
«El Antiguo Testamento es una parte de la Sagrada Escritura de la que no se puede prescindir. Sus libros son libros divinamente inspirados y conservan un valor permanente (cf DV 14), porque la Antigua Alianza no ha sido revocada.» (11)

Retengamos esta afirmación dogmática, ya que ella es la clave que justifica y da sentido al presente libro: el Antiguo Testamento fue inspirado por Dios, por lo que contiene verdad incuestionable en sus palabras, que, además, en su sentido, conclusiones y consecuencias éticas y conductuales «conservan un valor permanente, porque la Antigua Alianza no ha sido revocada». (12) Siguen vigentes pues, para todo católico (y cristiano) un amplio conjunto de leyes divinas inmorales y de pésimos ejemplos que Dios nos sigue recordando e imponiendo hoy día desde las páginas de cualquier Biblia.

Por si cabe alguna duda, una figura clave en el estudio de la Biblia desde la perspectiva católica, Luis Alonso Schökel, afirma desde su traducción de las Sagradas Escrituras que: «Religiosamente, el Pentateuco (13) es uno de los libros fundamentales de nuestra fe (y de la fe israelítica). Literariamente, contiene páginas que pertenecen a lo mejor de la literatura universal.» (14)

No hay duda de que el Pentateuco es un libro fundamental para la fe cristiana y para la judía, pero, tal como se verá a lo largo de este libro, resulta muy discutible que sus páginas, pocas o muchas, merezcan estar entre las joyas de la literatura universal.

La estructura de su lenguaje es simple, pueril y con frecuencia repetitivo y pesado —sí, era el estilo de la época, claro, pero hay textos sumerios o egipcios más antiguos y más bellamente escritos—; el texto está plagado de graves errores sobre la naturaleza del mundo y el proceso histórico que son indignos de un «dios único» que se postula como el creador/controlador de todo y el autor de tales relatos; su contenido está a menudo duplicado y es contradictorio (15); y muchas de sus historias, ejemplos y leyes divinas impuestas son absolutamente intolerables y deplorables, máxime cuando constituyeron las bases que posibilitaron la extensión y afianzamiento, hasta hoy, de conductas injustas y discriminatorias, entre las que cabe destacar la xenofobia o la sumisión y anulación de las mujeres.

Ni el estilo ni el contenido permiten hallar cima ninguna dentro de la literatura —ni de la universal ni de la local—, pero eso ya depende del gusto de cada cual, faltaría más.

Como mero aperitivo estadístico de lo que puede encontrar un lector en la Biblia, hemos buscado una serie de conceptos entre los aproximadamente 31.222 versículos que tiene la Biblia (católica) en total —23.293 en el Antiguo Testamento y 7.929 en el Nuevo Testamento; aunque el número puede variar en función de las traducciones—, a fin de poder preparar el paladar y la sensibilidad para la degustación de tan exquisito plato literario.

En el cuadro siguiente se resume y cuantifica una pequeña parte representativa de esta búsqueda de versículos con contenidos deplorables protagonizados por Dios y su pueblo (16) (17).

Ir al cuadro estadístico: "Versículos bíblicos que relatan conductas y hechos violentos, negativos y absolutamente opuestos a cualquier cultura religiosa, perpetrados por Dios y su pueblo"

Así, pues, en la Biblia (católica) podemos encontrar, al menos, 4.339 versículos —una cantidad de texto enorme, equivalente a algo más de la mitad del Nuevo Testamento — (18) que, asumiendo la forma de leyes divinas y/o de sucesos promovidos y/o protagonizados por el mismísimo Dios, resultan totalmente rechazables por su contenido, sentido y ejemplo de conducta dejado a la posterioridad.

Pero esos textos son, también, sin duda ninguna, la palabra inmutable de Dios, y convendrá recordar algunos de sus pasajes a fin de no desdibujar, tal como se ha hecho durante siglos, la verdadera figura y perfil moral del dios judeocristiano.

Todos los ejemplos que reproduciremos a lo largo de este libro tienen una misma característica y hilo conductor: fueron sucesos en los que el propio Dios tuvo un protagonismo activo y, por ello, incurrió en responsabilidad directa ante los abusos y crímenes que provocó; o que, en la misma línea, acogiéndose a una sospechosa pasividad —totalmente injustificable en un dios tan justiciero e intervencionista como la Biblia le presenta—, se inhibió ante delitos muy graves perpetrados por algunos de sus benditos varones elegidos, cayendo así en un vergonzoso e inaceptable encubrimiento.

De aquí en adelante será la inspirada palabra de Dios, tomada textualmente de la Biblia, la que nos presentará una visión de los textos dichos sagrados que, probablemente, andará bastante alejada de lo que la mayoría, incluso de creyentes, supone que son o deberían ser.

No olvidemos lo que ya citamos anteriormente como doctrina oficial de la Iglesia católica dictada desde su Catecismo: «En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería». (19)

En esta aseveración reside la clave que permite y justifica la crítica que haremos en este trabajo. Si en la Biblia se puso «por escrito todo y sólo lo que Dios quería», será justo y necesario poder acercarse a su figura, conductas y marco ético analizando aquello que Dios quiso expresamente que fuese escrito para que se le recordara eternamente a él y a su obra.

No hay más ni mejor biografía autorizada de Dios que la propia Biblia, ya que, desde el fin de los tiempos bíblicos hasta hoy, Dios se ha caracterizado por ser una entidad absolutamente muda y ágrafa (aunque, ciertamente, no falten quienes afirmen escuchar su voz y administrar su voluntad... que es cambiante, muy cambiante, sospechosamente cambiante y adaptable a los intereses más dispares y espurios que predominen en cada momento y lugar).

En todo caso, si se desea considerar la Biblia desde la óptica de los creyentes —que afirman que lo que se dice en las Escrituras no sólo es verdad, sino que es verdad sagrada—, para ser honestos deberá tomarse y aceptarse ésta en su totalidad, y no sólo en los cachos (descontextualizados) que más interesen en cada momento. O todo lo que se cuenta en la Biblia, sin excepción, es cierto, honorable y digno de ser aceptado y acatado, o todo es merecedor de duda y rechazo, pero no puede haber medias tintas cuando se trata de «la palabra de Dios» (vamos, supongo yo, claro; pero no es más que un suponer).

Que cada cual elija lo que mejor le convenga creer, que éste es un derecho de la voluntad, criterio y decencia de cualquier persona; aquí nos limitaremos a poner sobre la mesa algunas de las pésimas enseñanzas y ejemplos que Dios nos legó, a lo largo de muchas de las páginas de la Biblia, para su evocación y acatamiento eternos. (20)

********************

Notas:


(1)
Santa Sede (1992). Catecismo de la Iglesia católica. Madrid: Asociación de Editores del Catecismo, p. 30, párrafo 81.

(2) Ibíd, p. 34, párrafo 102.

(3) Se refiere al documento Dei Verbum elaborado en el concilio Vaticano II.

(4) Ibíd, p. 34, párrafo 105.

(5) Ibíd, p. 34, párrafo 106.

(6) Ibíd, p. 35, párrafo 107.

(7) Ibíd, p. 35, párrafo 110.

(8) Ibíd, p. 36, párrafo 115.

(9) Ibíd, p. 36, párrafo 116.

(10) De esa manipulación descarada de los textos bíblicos ya me ocupe en un libro anterior. Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Barcelona: Ediciones B.

(11) Ibíd, p. 37, párrafo 121.

(12) La «Nueva Alianza», que así quiere hacerse pasar al Nuevo Testamento, es, si acaso, un complemento «privilegiado» de la alianza anterior: «”La Palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree, se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el Nuevo Testamento” (DV 17). Estos escritos nos ofrecen la verdad definitiva de la Revelación divina» (Ibíd, p. 38, párrafo 124).

(13) El Pentateuco lo componen los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, esto es; Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, constituyendo la primera y fundamental sección de las tres que configuran el canon judaico. Los judíos lo denominan «libro de la Ley» (seµfer hattoÆraÆ) o «la Ley» (hattoÆraÆ). Desde el siglo XIX existe una corriente de notables críticos que, siguiendo a Alejandro Geddes, postulan un Hexateuco, que sumaría el libro de Josué a los cinco ya citados. La tradición judía obliga a que en las sinagogas se lea semanalmente una sección de la Ley. El antiguo Pentateuco samaritano completaba su lectura al cabo de tres años, pero en el leccionario moderno, el Pentateuco, que procede del que se usaba en Babilonia, se lee entero en un año.

(14) Cfr. Alonso Schökel, L. y Mateos, J. (1990). Nueva Biblia Española. Madrid: Ediciones Cristiandad, p. 20.

(15) A causa del proceso de integración de fuentes documentales y escuelas muy diferentes, realizado seguramente en tiempos de Esdras, a fin de poder confeccionar la colección de textos tal como la conocemos hoy.

(16) Dado que cada traducción bíblica usa conceptos, sinónimos y construcciones gramaticales sustan-cialmente diferentes, tanto para referirse a los mismos asuntos dentro de la misma traducción como en comparación a los usados por otras versiones para los mismos versículos, debemos señalar que la cuantificación de versículos hallada es meramente indicativa. Se ha utilizado una versión de la Biblia Latinoamericana y se han buscado los conceptos que figuran en cada apartado, pero es más que probable que hayan quedado fuera del recuento sinónimos y construcciones diferentes pero que se refieren a los mismos items buscados.

(17) Cuando la cifra está entre paréntesis indica que es la suma total de todos los conceptos agrupados dentro de la misma categoría.

(18) El Nuevo Testamento lo componen unos 7.929 versículos en total, de los que unos 4.761 conforman los principales libros de la colección, a saber: Mateo (1.064), Marcos (677), Lucas (1.144), Juan (872) y Actos (1.004).

(19) Op. cit., p. 34, párrafo 106.

(20) Salvo que se indique lo contrario, todas las citas y versículos bíblicos reproducidos en este libro proceden de la edición de 1995 de la Biblia Latinoamericana.

17/11/2008 12:58 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LOS PÉSIMOS EJEMPLOS DE DIOS (SEGÚN LA BIBLIA) 3

Por Pepe Rodríguez

Introducción

(Fuente: © Rodríguez, P. (2008). Los pésimos ejemplos de Dios (Según la Biblia). Barcelona: © Temas de Hoy, Introducción, pp.13-24)

Introito brevísimo

Vaya por delante que este libro está escrito en coautoría. El 90 % del texto es la palabra de Dios en estado puro, esto es, tal como se recoge en la Biblia, y el resto son simples comentarios de un pobre autor al que el Altísimo sólo dotó de sentido común, pero no de fe.

Si a algún lector no le gusta su contenido, que dirija sus protestas ante el autor de la Biblia, ya que este escritor no le ha cambiado ni una palabra a lo que los representantes autorizados de Dios certifican que dijo.

Escribir este libro no tendría ningún sentido si la Biblia se considerase una colección de textos inconexos procedentes de antiguas leyendas mesopotámicas y egipcias, y de tradiciones orales de pastores nómadas incultos —en relación al nivel que tenían la mayoría de las sociedades con las que se relacionaron y coexistieron— que, tras muchos siglos de remiendos y añadidos fueron recogidas, ampliadas y reelaboradas por «profetas» y clérigos muy listos al servicio de los intereses políticos, encubiertos bajo reformas religiosas, de reyes ambiciosos como Ezequías (1) o Josías (2). Pero no, tal como veremos más adelante, la Biblia es la palabra de Dios y él es el único inspirador-autor de todo lo que contiene esa colección de libros tan disparejos.

Me perdonará el lector el atrevimiento de confesar, de entrada, que el sentido común con el que Dios me creó y los conocimientos que el Altísimo ha puesto a mi alcance (3) me inclinan a pensar que nada hay de divino en la más humana de las obras. ¿Pero quien soy yo para llevarle la contraria a unos dos mil millones de cristianos que creen a pies juntillas que la Biblia la escribió Dios? Nadie, claro; ya me lo han dicho algunos católicos muy irritados a causa de otros libros míos; textos que aunque no han visto ni leído sí han repudiado preventivamente. ¡Qué cómoda es la fe de esa gente! ¡les evita leer montañas de libros —los míos no son los únicos que rechazan, ni mucho menos— al tiempo que les hace sentirse seguros y orgullosos poseyendo como capital más preciado todo lo que ignoran!

En esta ocasión, sin embargo, no cometeré la torpeza de cuestionar lo fundamental de la Biblia. Si unos dos mil millones de creyentes dicen que es la palabra de Dios, sea pues así. No se hable más.
En todo este libro aceptaré sin la menor duda que cada uno de los textos, ejemplos, leyes, actos, conductas... que aparecen en las páginas de la Biblia son la palabra y la voluntad de Dios, la expresión de su carácter y la transmisión de sus enseñanzas más principales a través de los actos que confesó haber realizado directamente y de los que avaló, secundó y bendijo en los protagonistas bíblicos que el Altísimo escogió expresamente para llevar a cabo cada uno de sus planes para el mundo.

Para bien de los lectores, ante la eventualidad de que mi impericia natural para analizar lo sobrenatural —causada por la falta de fe que Dios me dio como cruz personal— me lleve a ver en los relatos bíblicos enseñanzas algo diferentes a las que dicen hallar doctos prelados y pastores de afamado prestigio entre su grey, y que, en consecuencia, acabe por sumirles en el error, en este libro se ha tomado la precaución de suministrar en todo momento la auténtica y genuina palabra de Dios, reproducida siempre en medio de un contexto generoso y literal, a fin de que cada cual pueda juzgar por sí mismo el contenido de los capítulos y de los versículos bíblicos aquí transcritos y, al mismo tiempo, pueda aquilatar la mesura o desmesura de las conclusiones —siempre discutibles— a las que llegó este autor.

Con todo, siempre consuela saber que las llamas del infierno pasaron ya de moda y, por el momento, no son la eternidad que aguarda a quienes no acatan la visión monocolor de la dogmática oficial. Así al menos lo dejó dicho el papa Wojtyla en agosto de 1999, cuando, tras regresar de sus vacaciones, en una audiencia semanal, declaró que «las imágenes utilizadas por la Biblia para presentarnos simbólicamente el infierno, como un horno en llamas o un estanque de fuego donde reina el rechinar de dientes, deben ser interpretadas correctamente. El infierno es la situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios». Pero ni este autor ni sus lectores pretendemos hacer tal cosa ¿cómo apartarnos de Dios si en todo este libro no haremos más que leer su palabra directa y eterna dándola por cierta?

Cualquier lector sensato podrá acusarme de insensato por tomar en su literalidad los relatos bíblicos, y le sobrará razón para ello, pero la cuestión no es si este autor ha descendido o no en la escala evolutiva sino el hecho de que, de modo expreso e intencionado, se ha prestado a hacer lo mismo que practican dos mil millones de creyentes, pero sin hacer trampas.

Me parece una indecencia intelectual y moral usar partes de la Biblia —a menudo meros fragmentos de un versículo— para tomarlos por «palabra de Dios» merecedora de adoración, mientras que la inmensa mayoría de los escritos bíblicos, incluso el contexto de las citas elegidas —que frecuentemente contradicen el significado dado a la mismas— se ignoran a sabiendas, o se reducen a letra profana tildándolos de poesía, metáfora, historia, tradición... Claro que la Biblia es todo eso, además de un compendio reelaborado y maquillado de mitos paganos muy diversos y bien conocidos, pero ¿por qué debe tomarse por «palabra de Dios» una parte de un párrafo y despreciar el resto considerándolo como mera paja o decorado? La dogmática católica y cristiana, tal como se verá más adelante, obliga a creer que cada palabra de la Biblia procede de Dios mismo... aunque los exegetas autorizados recortan y retuercen esa «palabra de Dios», que es inmutable —dicen—, por donde les da su santísima gana.

Cuando uno se ha leído la Biblia varias veces y con espíritu analítico, no puede menos que darse cuenta de que es el más contradictorio de los libros, ya que a cada afirmación en un sentido se le puede encontrar otra o varias en sentido contrario ¡y todas realizadas por el mismo Dios, claro está!

Es bien conocido el mandato divino que Dios le dio a Moisés dentro del decálogo y que podemos leer, por ejemplo, en el Deuteronomio: «No matarás» (Dt 5,17) (4).

Pero resulta que el mismo Dios, unos capítulos después, y también bajo forma de ley que recibió Moisés, impuso para su cumplimiento que: «Si un hombre tiene un hijo rebelde y desvergonzado, que no atiende lo que mandan su padre o su madre (...) sus padres lo agarrarán y llevarán ante los jefes de la ciudad, a la puerta donde se juzga (...) Entonces todo el pueblo le tirará piedras hasta que muera» (Dt 21,18-21).

Y, sin pretender ser exhaustivos, ese mismo Dios, un poco antes, en Números, le ordenó al mismísimo Moisés: «"Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé” (...) Yavé le dijo entonces a Moisés. "Ataca a los madianitas y acaba con ellos (...)» (Nm 25,1-17).

¿No matarás? ¿Palabra de Dios? ¿Cuál es la palabra de Dios? ¿La que prescribió no matar? ¿La que legisló que debía matarse a los hijos desobedientes sólo por serlo? ¿La que ordenó matar brutalmente por empalamiento y exterminar a todo un pueblo? En todos los casos fueron mandatos directos de Dios a Moisés, dados para su cumplimiento inexcusable.


¿Por qué razón debe hablarse sólo del primer mandato divino y callar sobre los otros? ¿Dónde está escrito que las cientos de miles de muertes que relata la Biblia, y que el propio Dios se adjudicó como obra personal, fueron una especie de broma, o de tradición histórica exagerada, y que lo único que legisló Dios fue el «no matarás»? O Dios dijo todo eso y más, o no dijo nada de nada. Los creyentes piensan que Dios dijo todo lo que aparece en la Biblia. Bien. Pues punto en boca...

Sólo que, si puede tomarse por divina, literal, cierta e imperativa la frase citada, «no matarás» —así como otras muchas con notable fama entre la grey—, la decencia intelectual y moral de la que antes hablaba obliga a tomar también por tales al resto de palabras, frases y mandatos que, según Iglesias y exegetas, se contienen en la Biblia por ser, precisamente, la depositaria de la palabra cierta, fiable e inmutable de Dios.

En el próximo capítulo volveremos sobre este particular. Aunque antes, por si los lectores no lo conocieren, introduciré unos pocos datos muy básicos acerca de la Biblia, sobre su formato y sobre sus muchas y variadas versiones.


Algunos datos básicos previos sobre la Biblia y sus diferentes versiones

La palabra Biblia procede del término griego que significa “libros”, un plural que indica que no se trata de un libro sino de una colección de muchos libros, que varían en número, títulos y hasta en versículos en función de ser una Biblia hebrea, católica o protestante.

Del griego biblía, libros, se originó el latino biblia. El nombre deriva del soporte en el que se escribían esos textos, que eran rollos de papiro denominados biblos (por ser importados de la ciudad fenicia de Biblos). La colección de rollos de papiro, o libros, conteniendo los diversos textos que la conforman, fue denominada, en la propia Biblia, como Escritura o Escrituras, aunque en el Nuevo Testamento también fue citada como Santas Escrituras (en Rom 1,2).

El paso de ser considerada una colección de libros, en plural, al de tenerla por un solo libro, tal como se considera hoy a la Biblia, se debió a que teológicamente quiso verse en esos textos tan diversos una sola unidad de proyecto y redacción «que revela una conducción inteligente, que no dejó de operar durante los más de mil años de su redacción». Comúnmente se tiene a Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) como el primero que usó el término Escritura en el sentido singular y unitario recién citado.

Las sagradas escrituras del judaísmo actual se dividen en tres partes, Torah o Ley (5 libros), Profetas (21 libros) y Escritos (13 libros) y, obviamente, no incluye la colección del Nuevo Testamento. La forma y composición actual del canon judío se atribuye a Esdras (c. 458 a.C.).

La Biblia católica y ortodoxa —siguiendo la tradición de la Septuaginta, la primera traducción al griego del Antiguo Testamento, realizada en el siglo III a.C.— incluye libros que no figuran en el canon hebreo, tales como Tobías, Judith, Sabiduría, Eclesiástico y I y II Macabeos y añade fragmentos importantes al libro de Daniel, al de Ester y al de Jeremías, son los textos etiquetados como deuterocanónicos. En total, la Biblia católica contiene 73 libros (46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento).

La reforma protestante de Lutero (siglo XVI) limitó la Biblia a los libros del canon hebreo, aunque conservaron los añadidos del canon católico en otra categoría, bajo la denominación de apócrifos.

Resulta obvio que los libros de la Biblia no fueron escritos en el actual formato ni en el orden que guardan los textos actualmente.
El idioma original de los textos del Antiguo Testamento fue el hebreo, aunque algunas partes de Esdras o Daniel se redactaron en arameo. El Nuevo Testamento se escribió en griego. Lo que queda de los soportes materiales más antiguos es apenas nada (5), y los libros actuales proceden de traducciones, de traducciones, de traducciones...

La actual división de la Biblia en capítulos y versículos no procede tampoco de los textos originales, ya que se debe al inglés Stephen Langton, erudito bíblico y arzobispo de Canterbury, que, hacia el año 1200, unificó, revisó y reformó los sistemas de división más antiguos (la división del Antiguo Testamento en versículos se originó en el siglo VI o VII). La Biblia más antigua conocida que incorpora las divisiones de Langton fue publicada en 1231.

El concepto «testamento» que sirve para denominar las dos divisiones de la Biblia cristiana —Antiguo Testamento y Nuevo Testamento—, deriva del latín testamentum, que fue la traducción adoptada para la palabra griega diutbeke, que en la práctica totalidad de la Septuaginta significa “pacto” (aludiendo al pacto jurídico entre Dios y su pueblo otorgado a Moisés en el desierto). Hacia finales del siglo II, entre los círculos cristianos comenzó a extenderse el uso de una nueva denominación para ambas colecciones de libros: palaia diatheµkeµ (Antiguo Testamento) y kaineµ diatheµkeµ (Nuevo Testamento). Al traducir al latín los textos griegos, autores como Tertuliano dieron a diatheµkeµ el sentido de instrumentum —documento jurídico— y también el de testamentum, que prevaleció a pesar de no ser un término exacto ni correcto.

En el ámbito católico y fundamentalmente en España, la lectura de la Biblia jamás ha sido propiciada desde las autoridades eclesiásticas, antes al contrario.
Así, por ejemplo, ya en fecha tan temprana como el año 1223, un edicto del rey Jaime de Aragón prohibió leer las Sagradas Escrituras en lengua romance y daba un plazo de ocho días a cualquiera que poseyera alguna traducción —probablemente realizada por albigenses— para que la entregara a su obispo para ser quemada.

Esa prohibición, que afectó al pueblo llano y le sumió en la ignorancia bíblica hasta hace bien poco —una falta de cultura que ha propiciado que, incluso hoy, la inmensa mayoría de los católicos no hayan leído jamás la Biblia directamente—, no impidió traducciones al castellano tan notables —y elitistas— como la que se considera la primera versión castellana conocida de la Biblia completa, la llamada Biblia alfonsina, traducida desde la Vulgata latina y concluida en 1280 bajo demanda y protección del rey Alfonso X el Sabio.

Le siguieron otras muchas versiones, entre las que destacamos la llamada Biblia del rabino Salomón, fechada en 1420 y que sólo tradujo el Antiguo Testamento. La Biblia del duque de Alba, concluida en 1430, tradujo también el Antiguo Testamento bajo el auspicio del rey Juan II de Castilla. En la ciudad de Ferrara, en 1553, se tradujo al castellano el Antiguo Testamento para uso de los judíos españoles allí desterrados, es la que se conoce como Biblia de Ferrara. La muy notable e importante Biblia del Oso, también conocida posteriormente como de Reina-Valera, fue traducida por Casiodoro de Reina, un monje del convento de san Isidoro del Campo (Sevilla) que se hizo protestante y publicó su versión bíblica en 1569, en Basilea (Suiza). La primera versión castellana completa de la Biblia acometida por un sacerdote católico fue la de Felipe Scío de San Miguel, obispo de Segovia, publicada en 1793, en Valencia, y traducida desde la Vulgata bajo encargo del rey Carlos IV.

Han sido muchas las versiones al castellano que surgieron a partir de la publicación autorizada por la Iglesia católica de la obra de Scío —como la conocida versión que lleva el nombre de Torres Amat, obispo de Barcelona, traducida desde la Vulgata y publicada en 1825—, todas intentan aportar algo nuevo, ya sea un lenguaje o una estructura discursiva más comprensible para el lector moderno, o mejoras en la traducción de ciertos pasajes merced a nuevos conocimientos académicos, pero a pesar de las fuentes originales que casi todas las versiones se arrogan, la comparación de más de una veintena de versiones castellanas sugiere que hay bastante más plagio de las traducciones castellanas clásicas del que los autores modernos están dispuestos a reconocer.

La diferencia más fundamental entre las diversas versiones bíblicas reside, precisamente, en todo aquello que no es Biblia, esto es, en la exégesis, en los comentarios, anotaciones e interpretaciones de los textos.

Esa exégesis, pretendiendo orientar y situar al lector —cosa que muchas veces logra, y es de agradecer—, lo que busca realmente es mantener su capacidad de comprensión cautiva dentro de estrechos márgenes doctrinales, a fin de que determinados versículos no se tomen en su sentido literal y con su valor contextual —que es el único histórico e indiscutible— sino que se perciban y asuman tal como cada tradición religiosa posterior, muy interesadamente, forzó y manipuló para así poder construir y justificar decenas de creencias absolutamente ajenas a la Biblia, pero impuestas como fundamentadas en ella. Esa manipulación grosera de textos bíblicos es particularmente evidente en algunas versiones católicas, entre las que la traducción de Nácar-Colunga alcanza cimas gloriosamente patéticas (6).

En todo caso, dado que no existe “la traducción”, que no hay una versión que sea un referente indiscutible, para escribir este libro se ha trabajado con una amplia variedad de traducciones de la Biblia —en concreto doce, a las que se suman diferentes revisiones de las mismas, además de la Torah, según versión de la Universidad de Jerusalén, y la Septuaginta, en versión de Guillermo Jünemann—, que a menudo debieron compararse entre sí a fin de comprobar y confirmar el sentido de palabras o versículos más o menos abstrusos; y con no menor frecuencia se ha tenido que acudir a obras de referencia como el Strong’s Hebrew and Greek Dictionaires, y a otros diccionarios bíblicos especializados —como los de Barclay; Bruce, Marshall y Millard; Hitchcock; Vine, Unger y White; etc.—, para asegurarse de que la traducción castellana se correspondiese con los conceptos originales usados en los textos hebreos o griegos disponibles, cosa que no siempre sucede debido a los frecuentes maquillajes ideológicos que salpican las versiones bíblicas.

Las versiones bíblicas consultadas para escribir este libro han sido las siguientes:

— Biblia Latinoamericana. Traducida por Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault y publicada en 1972, en Madrid, por las editoriales San Pablo y Verbo Divino. La versión usada aquí es la de 1995. En Latinoamérica se la considera como la mejor Biblia a efectos pastorales, siendo de lectura fácil y amena. Por su calidad, pero también en recuerdo de la injusta persecución fascista que sufrió (7), la hemos tomado como el texto de referencia para este libro.

— Biblia de Jerusalén. Traducida por los dominicos de L’Ecole Biblique de la Ciudad Santa, bajo la dirección de José Ángel Ubieta, y publicada en 1966 como Edición Española de la Biblia de Jerusalén. Es una más que excelente versión aceptada a nivel interdenominacional. La versión usada aquí es la de 1976; en formato digital se ha usado la de 1998, editada por Desclée.

— Nueva Biblia Española. Traducción directa de los idiomas originales realizada por Luis Alonso Schökel y Juan Mateos. Se trata de una versión católica con lenguaje claro y moderno publicada en 1975. La versión usada aquí es de la de 1990, publicada por Ediciones Cristiandad.

— Santa Biblia. Esta traducción, conocida como de Reina-Valera, fue denominada inicialmente Biblia del Oso. Su autor, Casiodoro de Reina, monje del convento sevillano de san Isidoro del Campo, realizó la que fue la primera traducción al castellano de toda la Biblia desde de el hebreo, arameo y griego. Se editó en Basilea en 1569. La primera de sus muchas revisiones la hizo su compañero Cipriano de Valera y se publicó en Ámsterdam en 1602. Las versiones que hemos usado aquí son, en papel, la de 1960 y 1995, publicadas, respectivamente, por Sociedades Bíblicas en América Latina y Sociedades Bíblicas Unidas, y en formato digital las versiones de 1865, 1960, 1989, 1995 y 2000.

— Sagrada Biblia. Traducción hecha por Eloíno Nácar y Alberto Colunga, publicada en Madrid, en 1944, por la Biblioteca de Autores Cristianos. Fue la primera versión católica de la Biblia tomada directamente de las lenguas originales, aunque siguieron en buena medida la traducción y sintaxis de la versión de Reina-Valera. La versión usada aquí es la de 1979, publicada por Edica.

— Biblia de las Américas. Revisión de la versión Reina-Valera publicada en 1986 por The Lockman Foundation; tiene dos revisiones posteriores, 1995 y 1997, y una versión en español latinoamericano denominada Nueva Biblia de los Hispanos, publicada en 2005. Aquí hemos usado las últimas revisiones de ambas versiones.

— Santa Biblia Nueva Versión Internacional. Traducción directa de las lenguas originales realizada por un amplio equipo de expertos hispanohablantes bajo la dirección editorial de Luciano Jaramillo, y publicada por la International Bible Society en 1973. La versión usada aquí es la de 1984.

— Dios habla Hoy. Versión popular e interconfesional publicada por Sociedades Bíblicas Unidas en 1979, fue traducida, desde los idiomas originales, por un amplio equipo, en el que participaron expertos protestantes y católicos, coordinado por Eugenio A. Nida.

— Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Traducción realizada por la Watchtower Bible and Tract Society (Testigos de Jehová) en 1961. La versión usada aquí es la de 1967.

— Sagrada Biblia. Traducción de Félix Torres Amat publicada en Madrid, en 1825, bajo la autoría de Torres Amat, obispo de Barcelona, aunque en realidad fue hecha por el jesuita Miguel Petisco, que se basó en la Vulgata latina de san Jerónimo (siglo IV). La versión usada aquí es la de 1928, publica por Apostolado de la Prensa.

— King James Version of the Bible. Esta versión fue publicada en 1611 y fue la principal Biblia de los protestantes de habla inglesa hasta el siglo XIX. Aquí hemos usado la versión digitalizada en 1992 por David Turner, del Illinois Benedictine College, para la biblioteca virtual Project Gutenberg.

En cualquier caso, cada lector puede usar y revisar la versión o versiones de la Biblia que crea más conveniente, ya que, en lo fundamental de cada relato, y en lo que atañe a los textos bíblicos citados en este trabajo, no hay diferencias insalvables entre unas traducciones y otras.

********************

Notas:

(1) Ezequías subió al trono de Judá hacia el año 715 a.C. y reinó unos 29 años. Para recuperar la autonomía de su país y reforzar su identidad tras su vasallaje ante Asiria, emprendió una profunda reforma religiosa con la ayuda de redactores como el profeta Isaías —creador, entre otros aspectos fundamentales, de las bases del mesianismo davídico (Is 11,1-2)—, arrogándose legitimidad en base a las leyes y textos de la fuente bíblica denominada sacerdotal, que fue redactada para la ocasión —e introducida entre los textos de Génesis, Éxodo, Levítico y Números— y que es la responsable de cambios doctrinales y teológicos fundamentales respecto a las tradiciones yahvista y elohísta anteriores.

(2) Josías llegó al trono de Judá hacia el año 640 a.C., a la edad de 8 años (según la Biblia), y se quedó en él 31 años, alcanzando un prestigio cercano al del rey David. Al igual que hizo su predecesor Ezequías, emprendió una segunda reforma religiosa a fin de poder tener un instrumento político con el que vertebrar a su pueblo mediante una nueva ideología y una nueva ley divina. Los redactores de los nuevos textos ad hoc fueron profetas como Jeremías y Baruc, ambos prolíficos autores de los textos deuteronómicos. La joya de la corona fue el Deuteronomio, un marco legislativo que logró su fuerza para ser acatado al serle atribuida su autoría al tándem Yahvé/Moisés y que, para dar mayor credibilidad a la falsificación, se presentó como unos rollos hallados casualmente bajo los cimientos del templo de Jerusalén [Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Barcelona: Ediciones B, pp. 57-63].

( 3) Todo ello, claro está, en el caso hipotético de que algún dios hubiese creado algo alguna vez y de que se ocupase en algún momento de orientar alguna decisión o responsabilidad humana.

(4) Y que ya había sido incluido como ley en el decálogo que figura en Génesis, el segundo libro del Pentateuco: «No mates» (Ex 20,13).

(5) El manuscrito más antiguo hallado hasta hoy es un fragmento de Samuel, que se data en torno al año 225 a.C. El fragmento más antiguo del Nuevo Testamento, según algunos autores, es una pequeñísima tira de papiro con tres versículos de Juan que se data entre los años 125 y 150 d.C.; otros autores, a partir de los manuscritos hallados en las cuevas de Qumram, concluyen que éstos deben de ser anteriores al año 68 d.C., época en la que sellaron las cuevas donde se halló el material. En cualquier caso, el total del Nuevo Testamento que se conserva en soportes de papiro viene a ser un 67,48 % del volumen total.

(6) De algunas de las más notables e influyentes manipulaciones de versículos bíblicos este autor ya se ocupó en libros anteriores. Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Bar-celona: Ediciones B; y Rodríguez, P. (1997). Mitos y ritos de la Navidad. Barcelona: Ediciones B.

(7) Su primera publicación en 1972 fue autorizada por el obispo de Concepción (Chile), Manuel Sánchez, pero en 1976 sufrió una crítica feroz por parte de los prelados más fascistas de la curia argentina que estuvieron al servicio, y fueron cómplices, de la genocida dictadura militar de esos días. La campaña difamatoria contra la Biblia Latinoamericana se fraguó desde la revista Gente —que publicó la primera andanada el 26-08-1976— y desde el diario La Razón, controlado por la inteligencia militar. Los prelados que sostuvieron el acoso fueron Ildefonso Mª Sansierra (arzobispo de San Juan y promotor de la intervención de las Fuerzas Armadas en contra de esta versión bíblica), Adolfo Servando Tortolo (arzobispo de Paraná y vicario castrense), Antonio Plaza (arzobispo de La Plata) y Octavio Nicolás Derisi (obispo auxiliar de La Plata y rector de la Universidad Católica Argentina). A pesar de que esos prelados fascistas prohibieron la lectura de la Biblia Latinoamericana por ser «apócrifa, sacrílega, izquierdizante, subversiva, satánica y mortal», las críticas se limitaron a aspectos paratextuales, como la inclusión de fotografías actuales o su bajo precio y gran difusión. La Conferencia Episcopal Argentina, presionada por la dictadura de Videla, analizó la obra desde su Comisión Teológica y elaboró un informe (30-10-1976) en el que se concluyó que la traducción era sustancialmente fiel, aunque había unas pocas ilustraciones que consideraron inadecuadas (como las fotografías de un mitin en La Habana o de una calle de Nueva York, usadas para actualizar mensajes neotestamentarios); también rechazaron, a pesar de haber sido aprobado por la Santa Sede, la inclusión de partes del documento de la reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) de Medellín, de 1968, crítico con la situación de pobreza y explotación de Latinoamérica. Ante ese ataque fascista injustificado, las conferencias episcopales de diversos países del continente americano salieron en defensa de la excelente traducción realizada por la Biblia Latinoamericana.

17/11/2008 12:42 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LOS PÉSIMOS EJEMPLOS DE DIOS (SEGÚN LA BIBLIA) 2

Por Pepe Rodríguez

ÍNDICE

Introito brevísimo

Algunos datos básicos previos sobre la Biblia y sus diferentes versiones

1. “Cada palabra y ejemplo de la Biblia tiene a Dios como autor”... y este libro se limitará a reproducir lo que dicen que dijo

2. Mandatos legislados por Dios que la cristiandad prefiere dar por no dichos, aunque siguen vigentes en la Biblia

2.1. Dieciséis mandamientos inmorales de Dios

3. Dios premió a cobardes, tramposos y ladrones

3.1. Cobardía que enriquece: Abraham hizo pasar a su esposa Sara por hermana, entregándola al placer de reyes y logrando así una fortuna... y el castigo divino de muchos inocentes

3.2. De chanchullero a patriarca: Jacob engañó a su hermano Esaú y a su padre Isaac, ciego, para apoderarse de los derechos de primogenitura

3.3. Robar en familia no es pecado: Jacob se enriqueció desvalijando al tramposo de su tío y suegro Labán

4. Dios consideró hombres justos a quienes ofrecieron a sus hijas o esposas para ser violadas por la chusma

4.1. Carne de mujer para salvar el orgullo de varón: Lot ofreció a sus dos hijas vírgenes para impedir que los sodomitas violasen a dos ángeles

4.2. Violencia de género contra la mujer: el levita que, para evitar ser violado por los hombres de Guibea, les entregó a su mujer, que fue abusada hasta la muerte, y provocó una guerra con miles de muertos y cientos de esclavas sexuales

5. Incestos a mayor gloria del pueblo de Dios

5.1. Las hijas de Lot emborracharon a su padre para tener sexo con él y quedar preñadas

5.2. De cómo Dios mató a dos hijos de Judá (sin dar razón ninguna) y éste acabó preñando a su nuera Tamar creyendo que era una ramera

5.3. Onán, muerto por Dios por no eyacular dentro de su cuñada cuando se acostaba con ella

5.4. La violación de Tamar por su hermano Amnón, hijo de David, la carnicería posterior y el silencio absoluto de Dios

6. Dios premió a quienes fueron pésimos padres para sus hijos

6.1. Noé, borracho y desnudo, maldijo a un nieto y a su descendencia porque su hijo menor le vio en tal situación

6.2. La envidia cochina de una madre contó con el beneplácito divino: Abraham expulsó de su casa a su primer hijo, el niño que tuvo con su criada Agar

6.3. Los hijos no son nada: Abraham acató la orden de Dios de sacrificar a su hijo Isaac sin decir ni mú y engañándole para llevarlo hasta el holocausto

6.4. Jefté, juez de Israel, asesinó a su hija única para cumplir lo pactado con Dios

6.5. Mesa, el rey moabita que salvó su país de la destrucción israelita y de la furia de Dios inmolando a su hijo mayor

6.6. Dios ordenó: si tienes un hijo rebelde ¡mátale!

7. Dios consideró a las mujeres como objetos de cama y pillaje, aptas siempre para recibir castigos ejemplares

7.1. Un botín de guerra prototípico, según el mandato de Dios: ganado, vacuno, burros y ¡mujeres vírgenes!

7.2. Dios mató a Nabal para facilitar que David se vengase (sin ensuciarse las manos) y pudiese apropiarse de su esposa y riquezas

7.3. Forzó a una casada a ser su amante, hizo matar a su marido y logró ser uno de los hombres más celebrados de la Biblia. Fue el rey David, el elegido por Dios para glorificar a su pueblo

7.4. Dios le dio coartada y excusa a los varones celosos para humillar a sus mujeres y hacerlas abortar

7.5. Aarón y Miriam, hermanos de Moisés, murmuraron de él, pero Dios sólo castigó con la lepra a la mujer, al varón ni le rozó

7.6. Dios recurrió a comparaciones pornográficas, degradantes para las mujeres, para relatar cuán pecadoras fueron las gentes de Israel y Judá

8. Dios hizo trampas, manipuló voluntades y jugó con muchas vidas a fin de poder lograr algunos de sus gloriosos episodios

8.1. Dios impidió que la humanidad pudiera entenderse y colaborar: la canallada se perpetró en Babel

8.2. Dios obligó a convertirse en muy malos a los “malos” para poder lucirse ante su gente: la verdad sobre un pobre faraón y su pueblo a los que Dios masacró con plagas y asesinatos para hacerse “famoso”

8.3. Bribones en guerra: Dios derrotó a los amalecitas permitiendo que Moisés hiciese trampa con su bastón mágico

8.4. Dios se apostó la fidelidad de Job con uno de sus ángeles... un juego por el que mató a muchos inocentes y arruinó y torturó a tan santo y paciente varón

9. Traidores y asesinos para mayor gloria de Dios y de su pueblo

9.1. Salvaron a la ramera que traicionó a la ciudad de Jericó, pero pasaron a cuchillo a todos los demás habitantes

9.2. Un varón, Ehud, y dos mujeres, Yael y Judit, prototipos bíblicos del asesinato selectivo perpetrado a traición y con la ayuda de Dios

9.3. Jehú, traidor, asesino sanguinario y usurpador del trono de Israel por voluntad de Dios

10. Dios usó para sus planes a varones rematadamente necios

10.1. Sansón, un juez pronto de bragueta y muy corto de entendederas

10.2. El gran Salomón: un bisoño al que Dios, tras hacerle rey, tuvo que darle inteligencia

11. Dios no dudó en matar a muchos inocentes... incluso bajo el pretexto de castigar a varones que se limitaron a obrar según sus mandatos

11.1. Dios arrasó a su pueblo con la peste para castigar al rey David... ¡por haber cumplido sin chistar una orden divina!

11.2. Dios dispuso la lapidación de Acán y de su familia por quedarse con algunos bienes hallados en los restos de Jericó ¡una ciudad masacrada por orden divina!

11.3. Dios hizo morir a un profeta que se negó a darle una paliza a otro profeta

12. Dios fue inmisericorde cuando reguló la esclavitud, mató a cientos de miles, ordenó masacrar a innumerables inocentes y lanzó terribles maldiciones sobre su grey

12.1. Dios gusta de la esclavitud... y la reguló minuciosamente

12.2. Dios bendijo y posibilitó que dos profetas con muy malas pulgas, Elías y Eliseo, matasen a placer a decenas de inocentes

12.3. Dios mató por propia mano a cientos de miles y exigió que su pueblo perpetrase enormes matanzas sin piedad ni fin

12.4. Las maldiciones de Dios a su pueblo... ¡que todavía están vigentes!

Cuadros y siglas:

Hechos notables de la historia de Israel y Judá y época de redacción de los textos más importantes del Antiguo Testamento

Siglas de los textos bíblicos usadas en este libro

Bibliografía

17/11/2008 12:23 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LOS PÉSIMOS EJEMPLOS DE DIOS (SEGÚN LA BIBLIA) 1

Por Pepe Rodríguez

INTRODUCCIÓN

La Biblia, según afirman los cristianos, es "la palabra de Dios", la expresión de su voluntad y la única radiografía de "su" personalidad. Partiendo de tal afirmación dogmática, el autor confronta las principales traducciones bíblicas y revisa sus versículos para mostrar cómo es el dios que glorifica el cristianismo y para exponer cuáles son los modelos de conducta y normas que ese dios aprobó y legisló.

El resultado del análisis es demoledor.

El autor introduce, comenta y contextualiza textos bíblicos literales, pero sobre todo deja que la propia "palabra de Dios" presente historias y pasajes inadmisibles en cualquier tiempo y lugar, con relatos rebosantes de masacres, asesinatos, violencia y expolios perpetrados sobre inocentes, fuesen adultos o menores; con violaciones y abusos contra mujeres, a las que se humilla desde textos cuasi porno-gráficos; con desprecio a los hijos y con relatos y que ensalzan y premian a cobardes, tramposos, adúlteros, xenófobos, asesinos y traidores aupados a héroes bíblicos.

El lector descubrirá también cómo se manipularon historias bíblicas bien conocidas a fin de esconder que el relato original situó a Dios como único responsable de muchas tragedias evitables e inútiles.

El Dios que aflora tras una lectura bíblica crítica está muy alejado de la figura justa que subyace en el imaginario colectivo, pues resulta contradictorio, arbitrario y cruel; legislador de mandatos terribles al tiempo que pasivo y complaciente ante hechos inaceptables que se erigirán en aval y sostén de conductas tan reprobables y persistentes como la discriminación y violencia contra la mujer o la xenofo-bia.

Este libro muestra lo que toda Biblia contiene y pocos leen, esto es, textos (y presuntos hechos) capaces de horrorizar a cualquiera, que son atribuidos a Dios y fueron cuna de la cultura occidental.

No se trata de analizar mitos, sino de mostrar los pésimos ejemplos heredados del dios bíblico.

17/11/2008 12:20 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LA CREACIÓN

Fuente: http://www.lacoctelera.com/noli/post/2006/03/31/la-creacion

La creación

Al principio Dios creó el bit y el byte, y de ellos creó el registro. Y hubo dos bytes en un registro, y nada más existía.

Y Dios separó el uno del cero, y vio que esto era bueno.

Y Dios dijo: Hágase el dato. Y así sucedió.

Y Dios dijo: Que los datos vayan a su correspondiente lugar. Y creó los disquetes, discos duros y los CDs.

Y dijo Dios: Háganse los ordenadores, así habrá lugar para poner los disquetes, discos duros y CDs. Así Dios creó los ordenadores y los llamó hardware.

Y no había software aún. Pero Dios creó programas, pequeños y grandes... Y les dijo: Vayan y multiplíquense por sí mismos y llenen toda la memoria.

Y dijo Dios: Crearé al programador. Y el programador hará nuevos programas y gobernará sobre los ordenadores, programas y datos.

Y Dios creó al programador y lo puso en el centro de datos.

Y Dios le mostró al programador el árbol de directorios y le dijo: Puedes usarlo todo, pero NO USES Windows.

Y Dios dijo: No es bueno para el programador estar solo. Tomó un hueso del cuerpo del programador y creó una criatura que buscaría al programador, lo admiraría y amaría las cosas que hiciera. Y Dios llamó a la criatura el usuario.

Y el programador y el usuario fueron dejados bajo el DOS desnudo. Y fue bueno.

Pero Bill fue más listo que todas las otras criaturas de Dios. Y Bill le dijo al usuario: ¿Realmente Dios te dijo que no ejecutaras ningún programa?

Y respondió el usuario: Dios nos dijo que podíamos usar cualquier programa y cualquier dato, pero nos dijo que no ejecutáramos Windows o moriríamos.

Y Bill dijo al usuario: ¿Cómo puedes hablar sobre algo que no has probado? En el momento en que ejecutes Windows serás como Dios. Podrás crear cualquier cosa que desees con un simple clic del ratón.

Y el usuario vio que los frutos del Windows eran buenos y fáciles de usar.

Así que el usuario instaló Windows en su ordenador y le dijo al programador que era bueno.

Y el programador empezó a buscar nuevos drivers. Y Dios le preguntó: ¿Qué buscas?

Y el Programador respondió: Busco nuevos drivers porque no puedo hallarlos en el DOS.

Y Dios dijo: ¿Quién te dijo que necesitabas drivers? ¿Ejecutaste Windows?

Y el programador dijo: ¡Fue Bill quien nos lo dijo!

Y Dios dijo a Bill: Por lo que hiciste serás odiado por todas las criaturas, y el usuario estará siempre descontento contigo.

Y Dios dijo al usuario: Por lo que hiciste Windows te decepcionará y se comerá todos tus recursos y siempre confiarás en la ayuda del programador.

Y Dios dijo al programador: Porque oíste al usuario nunca serás feliz. Todos tus programas tendrán errores y tendrás que arreglarlos hasta el fin de los tiempos.

Y Dios los echó del centro de datos y cerró la puerta y la aseguró con una clave.

29/01/2008 09:14 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

LA MORAL CATÓLICA

LA IGLESIA CATÓLICA

DESPOJÓ A 2000 FAMILIAS

DE SUS CASAS EN ANGOLA


La iglesia católica, convertida en una vil inmobiliaria, se encuentra ahora involucrada en el desalojo forzado de 2000 familias en Angola

http://conceptocalifornias.com/bin/articulos.cgi?Seccion=general&ID=20070416-256

Amnistía Internacional ha publicado un informe que revela el grado y alcance de los desalojos forzados en Angola y en el que la organización expresa su especial preocupación por estos desalojos que las autoridades angoleñas han llevado a cabo aparentemente a petición de la Iglesia Católica en Angola.

La organización de derechos humanos ha asegurado que prácticamente todos los desalojos forzados llevaron aparejado el uso excesivo de la fuerza, que en ocasiones incluyó palizas a menores y mujeres -entre ellas una mujer embarazada- por parte de la policía así como disparos indiscriminados contra residentes que intentaban proteger sus casas.

Según lo publicado en el informe ‘Lives in ruins: forced evictions continue’, miles de familias han sido desalojadas a la fuerza desde 2001, casi siempre sin previo aviso a las familias afectadas. Decenas de miles de personas se han quedado sin hogar, y cientos de familias aún viven entre ruinas.

Desde septiembre de 2004 se han demolido repetidamente casas de residentes en el municipio de Kilamba Kiaxi para despejar el terreno a proyectos de edificación de viviendas públicas y privadas. En 2006, el Gobierno angoleño reconoció públicamente que las personas desalojadas a la fuerza tenían derecho a recibir una indemnización, y anunció públicamente que estaba revisando su estrategia de edificación de viviendas para responder a las necesidades de alojamiento de su población urbana. No obstante, ninguno de los afectados que residían en Kilamba Kiaxi ha recibido hasta la fecha una indemnización o un alojamiento alternativo adecuado.

Pese a las afirmaciones del Gobierno, la situación de la vivienda en Luanda no ha mejorado; de hecho, cientos de familias siguen sin tener un hogar después de haber sido expulsadas de sus casas -ha afirmado Tawanda Hondora, directora adjunta del Programa Regional de Amnistía Internacional para África-. Resulta inquietante que muchos de los desalojos forzados de los dos últimos años se hayan efectuado, al parecer, a petición de la Iglesia Católica».

En 1998, el Gobierno angoleño devolvió formalmente a la Iglesia los terrenos que ésta poseía con anterioridad a la independencia, en respuesta a una petición formulada por el difunto papa Juan Pablo II durante su visita a Angola en 1992. Sin embargo, muchas familias llevaban años viviendo en esos terrenos -en el barrio luandés de Wenji Maka-, algunas incluso décadas.

Según la información recibida, cuando las autoridades angoleñas concedieron a la Iglesia Católica la titularidad de esos terrenos no tuvieron en cuenta a las personas que ya residían en ellos, y la policía nacional ha intentado en repetidas ocasiones expulsar a más de 2.000 familias de la zona en la que la Iglesia tiene intención de construir un asilo.

Ley extrema, justicia extrema

En respuesta a la solicitud de información por parte de Amnistía en relación con la participación de la Iglesia Católica en estos desalojos forzados, el arzobispo de Luanda manifestó que la Iglesia, al reclamar su titularidad sobre los terrenos, había pedido al Gobierno que ofreciera tierras en otras zonas a las personas afectadas.

Además, el arzobispo aseguró que, en muchos casos, esas personas habían erigido construcciones en los terrenos al enterarse de que la Iglesia tenía intención de recuperarlos. El arzobispo justificó las medidas adoptadas por la Iglesia manifestando: «summum ius summa iniuria» (ley extrema, justicia extrema), o, como lo interpretaba el arzobispo, «la justicia absoluta puede desembocar en injusticia».

«La Iglesia no debería pedir a las autoridades angoleñas que desalojen a las personas que habitan unos terrenos cuya titularidad le ha sido concedida», ha denunciado Tawanda Hondora.

«Pero es el Gobierno angoleño el principal responsable de los desalojos, y como tal no sólo está obligado a detener tales acciones ilegales sino también a ofrecer ayuda a las víctimas de desalojos anteriores que siguen careciendo de alojamiento, así como a dar instrucciones inequívocas al personal encargado de hacer cumplir la ley para que no participe en más desalojos forzados y lleve ante los tribunales a los responsables de violaciones de derechos humanos».


04/07/2007 11:17 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

CARTA ABIERTA AL PAPA Y COMENTARIO A SU RÉPLICA

 

NOTA DE MAXIMO KINAST: El actual Papa habla como podría haber hablado Hitler, y no es extraño porque en su juvetud participó en las Juventudes Hitlerianas y recibió una formación racista y nazi. Cristo dijo que los árboles se conocen por sus frutos, enseñando así, que las personas se conocen por sus obras. Obras no son sólo edificios, sino también lo que dice una persona y lo que dice el Papa lo retrata como lo que es, un Pastor Alemán.

 

Fuente: Masa Perú

Carta Abierta de la CAOI

al Papa Benedicto XVI

 

"Quinientos años después nuestros pueblos originarios están vivos y sus organizaciones se fortalecen. Ellos solo reclaman su derecho a ser respetados en sus creencias y formas de vida. Pero así como hace 500 años junto al saqueo original... hoy la llamada globalización que pretende imponer un modelo económico absolutamente injusto en las naciones pobres, necesita ahogar todo intento de resistencia cultural".

 

 

CARTA ABIERTA DE LA CAOI AL PAPA BENEDICTO XVI

 

Lima, 17 de Mayo de 2007

Señor:

- Joseph Ratzinger

- Papa Benedicto XVI

- Ciudad del Vaticano.-

-

De nuestra consideración:

En su reciente visita al Brasil, usted ha manifestado que el llamado proceso de Evangelización que acompañó la invasión europea a Abya Yala, continente hoy conocido con el nombre de América, no fue violento ni significó una intromisión extraña en las creencias de los pueblos originarios.

 

Su formación académica y experiencia profesional nos impiden considerar que tales expresiones significan un desconocimiento de la Historia. Usted sabe que la llamada evangelización sí fue violenta. Numerosas crónicas de los siglos XVI hasta el XVIII, escritas por los propios evangelizadores, detallan los terribles crímenes perpetrados en nombre de la "extirpación de idolatrías", primero, y por el Tribunal del Santo Oficio o Santa Inquisición, después, cuando éste hizo su irrupción en estas tierras.

 

De todo esto da fe, además, Fray Bartolomé de las Casas, el primer sacerdote ordenado en este continente y el único que en aquella época se atrevió a levantar la voz contra los abusos de los conquistadores contra los indígenas.

 

Desde la llegada misma de los europeos, los sitios sagrados de nuestros pueblos originarios fueron saqueados, sobre nuestros lugares sagrados se construyeron los templos católicos y se prohibieron nuestras ceremonias espirituales. Todo culto que no fuera el católico fue perseguido y cruelmente reprimido.

 

Quinientos años después, sin embargo, nuestros pueblos originarios están vivos y sus organizaciones se fortalecen. Ellos solo reclaman su derecho a ser respetados en sus creencias y formas de vida. Pero así como hace 500 años junto al saqueo original, que significó la exterminación de nuestras riquezas y nuestras vidas, fue necesario intentar exterminar también nuestra cultura, hoy la llamada globalización que pretende imponer un modelo económico absolutamente injusto en las naciones pobres, necesita ahogar todo intento de resistencia cultural. Y eso es lo que se persigue cuando se intenta negar las verdades históricas.

 

Es decir, así como fue cómplice del genocidio que significó la Conquista, la Iglesia Católica hoy es cómplice de esta renovada ocupación. La intolerancia ideológica es un síntoma de dominación, los modelos económicos se imponen siempre junto con las ideologías que pretenden justificarlos.

 

Pero, insistimos, los pueblos originarios estamos vivos, nuestras organizaciones están fortaleciéndose. Y estamos decididos a seguir luchando hasta recuperar todo aquello que la invasión europea saqueó y depredó.

 

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, CAOI, que reúne organizaciones nacionales indígenas de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, en su Congreso Fundacional realizado en Cusco, Perú, en julio del 2006, incluyó entre sus acuerdos exigir la devolución del Korikancha, ubicado en esa ciudad del Cusco, para que nuestros pueblos originarios vuelvan a darle el uso que tuvo en la época precolombina, y ese es el pedido expreso en los actuales momentos.

 

Recuperar nuestros territorios, nuestros lugares históricos y sitios sagrados no significa pretender retornar a un pasado supuestamente sepultado. No es una involución. Es un proceso de construcción hacia una sociedad realmente justa, equitativa, donde se rescate la pluriculturalidad como un valor inmenso, donde se respeten los derechos de todos y la intolerancia y la persecución de toda índole -económica, racial, cultural, religiosa, etc.- desaparezca para siempre del planeta. Tal vez ese sea el Reino anunciado por el Mesías en nombre del cual se cometieron tantos crímenes. Un personaje histórico a quien nosotros sí respetamos. Y por eso también exigimos respeto.

 

A los Estados, los organismos financieros internacionales y las empresas transnacionales, los pueblos indígenas originarios del Abya Yala les exigimos que nos devuelvan nuestros territorios y todas las riquezas que saquearon sus antecesores, los invasores europeos del siglo XVI. A la Iglesia Católica que acompañó y acompaña ese proceso, y de la que es usted el máximo representante, le exigimos que nos devuelva nuestros sitios sagrados y que respete nuestro derecho a practicar nuestras propias ceremonias espirituales.

 

Atentamente,

MIGUEL PALACÍN QUISPE

PRESIDENTE CAOI

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RATZINGER Y EL RATISBONA DE LOS INDÍGENAS

Bernardo Barranco V.

www.jornada.unam.mx/2007/05/25/index.php?section=opinion&article=024a1pol

El papa Benedicto XVI rectificó su postura reconociendo "sombras" y abusos cometidos contra los indígenas en la primera evangelización. Durante la audiencia general de este miércoles, y ante 50 mil peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice pretendió reparar sus contundentes y provocadoras afirmaciones expresadas en su discurso de inauguración de la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el 13 de mayo pasado en Brasil.

 

Ahí afirmó: "el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña". Y más adelante, con poca sensibilidad, adviErtió: "La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado".

Las palabras del Papa hirieron y provocaron airadas reacciones. No sólo de jefes de Estado, como Hugo Chávez, quien le sugirió se disculpara, y Evo Morales, sino de muchísimas organizaciones y asociaciones indígenas en toda América Latina. Analistas le cuestionaron ser tan poco sensible a nuestra historia, poco respetuoso ante las culturas indígenas aún vivas y tan eurocéntrico en la forma de expresar el encuentro traumático que representó la conquista.

 

Este Papa es tan arrogante, dicen varios comentarios, como tan mal asesorado por expertos que debieron advertirle no sólo los errores de los hechos históricos, sino la manera de decirlos. Tal como ocurrió con su discurso de Ratisbona, el pontífice corrige diciendo: "No es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a la población indígena, pisoteadas a menudo en sus derechos fundamentales" y más adelante añade: "el deber de mencionar esos crímenes injustificables, condenados ya entonces por misioneros como Bartolomé de las Casas y teólogos como Francisco de Vitoria".

 

Las críticas y reproches se han expandido por todo el continente, al grado que se extraña a Juan Pablo II, quien tuvo una mejor actitud frente al mundo indígena y en general ante otras culturas. Karol Wojtyla pidió perdón a las comunidades indígenas por los excesos y atropellos cometidos en el nombre del cristianismo; aunque nunca aceptó la teología india y con limitaciones abordó eclesiológicamente el tema de la inculturación, al menos fue cuidadoso en las formas y gestos. Precisamente en México al canonizar al primer indígena, Juan Diego, en su último viaje al continente en agosto de 2002, Juan Pablo II expresó con fuerza: "¡México necesita a sus indígenas y los indígenas necesitan de México!"

 

Sin embargo, la cuestión va más allá de discursos y de palabras rectificadoras. El hecho preocupante es que el actual Papa y el Vaticano no entienden ni quieren abrirse al mundo indígena. En México tenemos pruebas fehacientes para comprender que estas apreciaciones de Benedicto XVI, sobre el mundo indígena, no fueron un accidente o equivocación, sino incomprensión y hasta cierto menosprecio por el lugar de las comunidades indígenas en la sociedad y en la propia Iglesia. Recordemos el año pasado, cómo Benedicto XVI no quiso escuchar a los indígenas chiapanecos y el Vaticano ejerciendo su autoridad cerró toda posibilidad de ordenar diáconos permanentes indígenas, cancelando la solicitud de Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas.

 

En un documento fechado el 26 de octubre de 2005, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, firmado por el prefecto, cardenal Francis Arinze, argumenta cuatro causas centrales por las cuales cancela una vez más la ordenación de diáconos permanentes indígenas. Las enumeramos:

 

Primera: "No se puede ignorar que, aún después de pasados cinco años de la salida de Su Excelencia monseñor Samuel Ruiz de San Cristóbal de las Casas, continúa a estar latente en la Diócesis la ideología que promueve la implementación del proyecto de una Iglesia Autóctona".

 

Segundo: existe un "problema ideológico de fondo" y hasta que no sea resuelto no habrá ordenaciones.

 

Tercero: "alimentar en los fieles expectativas contrarias al magisterio y a la tradición, como en el caso de un diaconado permanente orientado hacia el sacerdocio exorado (casado), coloca a la Santa Sede en la situación de tener que rechazar las distintas peticiones y presiones y, de este modo, se le hace aparecer como intolerante".

 

Cuarto: los diáconos no deben ser por "designación comunitaria, sino por una llamada oficial de la Iglesia" y los diáconos requieren de una "formación intelectual sólida, orientada por la Sede Apostólica".

 

En un artículo titulado: "El Vaticano desconfía de los indígenas" (La Jornada, 19 de abril de 2006) reproducíamos la resignación con la que el obispo Arizmendi asumía tal medida, expresando en una carta de respuesta a la propia Congregación: "Con dolor y tristeza. El sentimiento que predomina -en la diócesis-- es que no se comprende la situación de esta Iglesia local. El 75 por ciento de su población es indígena, de cinco etnias distintas. La diócesis se extiende en 37 mil kilómetros cuadrados, con muchas poblaciones dispersas y sin carreteras. El trabajo pastoral de los diáconos permanentes es de primera necesidad. Además de ellos, tenemos más de 8 mil catequistas".

 

Cero respuestas. En el fondo existe pánico empolvado en los pasillos del Vaticano por una verdadera inculturación que respete y dignifique las culturas prehispánicas; bajo la sospecha de la "Iglesia Autóctona" se reafirma la disciplina y ante el temor de la propagación de la "teología india" la cerrazón es total. ¿Que quiere la Iglesia de los indígenas? ¿Quiere el Papa a los indios sumisos, y al modelo que se construyó en torno a Juan Diego?

 

En Aparecida, los integrantes de la comisión de obispos que trabaja el documento de la pastoral indígena, garantiza en cierta forma remendar y rehacer la postura de la Iglesia en torno a los indígenas; sin embargo, queda la enorme duda de que las correcciones al texto que se realizarán en Roma tendrán la suficiente apertura para respetar la postura de los obispos latinoamericanos sobre el tema. Creemos que el Papa, ahora más que nunca, está obligado a acatar lo que ahí se establezca.


31/05/2007 11:39 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

CARTA DE JON SOBRINO. EL VATICANO SIGUE ATACANDOLO

NOTA DE MAXIMO KINAST. Como ateo no entiendo estas discusiones. Como persona entiendo que los curas que quieren ayudar a los pobres lo tienen crudo. Todos los que siguen la onda de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II lo tienen mal. El Pastor Aleman, de origen nazi, y su antecesor, el polaco han sido grandes sostenedores de las Dictaduras. El Polaco fue muy amigo de Pinochet y acudió a ayudarlo cuando los movimientos sociales estaban a punto de acabar con su dictadura.

Esta polémica tiene gran interés por demostrar que no hay nada de AMOR ni CARIDAD en la empresa privada conocida como SANTA MADRE IGLESIA CATOLICA APOSTOLICA Y ROMANA. Es un vulgar negociado que le saca plata a los pobres para ayudar a los ricos y quedarse con lo que pueden. Si no lo creen vean el Poder que tiene esa secta peligrosa que se llama Opus Dei.

Jon Sobrino es un hombre decente, magufo, pero decente y profundamente comprometido con los pobres. Merece todo mi respeto como ser humano y por su larga vida de servicio al pueblo de El Salvador y a los pobres del mundo.

Quizás no sea este un tema para un blog ateo, pero ellos, los buenos católicos han quemado en la hoguera a millares de los nuestros, nos han perseguido, torturado, robados nuestros bienes y tergiversado nuestras ideas a lo largo de un poco más de dos mil años. Es de justicia meternos en sus asuntos y decirle malvados a los malvados y honesto a los honestos.

Maximo.

 

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Todo el material distribuido por REDH señala las fuentes de envío y autoría. REDH autoriza la redistribución de dicho material siempre que se respete y observe el mismo criterio.

Nota de REDH:

Previo al texto de la Carta de Jon Sobrino dirigida al Superior General de la Orden Jesuita, publicamos el artículo "BENEDICTO XVI CONTRA LOS TEÓLOGOS DE LA LIBERACIÓN" - publicado en el portal Reflexión y Liberación, que aún escrito antes de que se confirme la sanción resulta muy ilustrativo sobre la situación que se está viviendo.

Carlos D. PÉREZ
Coordinador de REDH
Red Solidaria por los Derechos Humanos

:: BENEDICTO XVI CONTRA LOS TEÓLOGOS DE LA LIBERACIÓN ...

Publicado por Reflexión y Liberación

BENEDICTO XVI CONTRA LOS TEÓLOGOS DE LA LIBERACIÓN

La condena vaticana al teólogo Jesuita Jon Sobrino, que se hará pública este jueves y que, según ha adelantado el arzobispo de San Salvador, le prohibirá publicar con el 'nihil obstat' eclesiástico e impartir clases en centros religiosos, vuelve a golpear a la Teología de la Liberación, 20 años después del sonado castigo al franciscano brasileño Leonardo Boff, en 1985.

Es un nuevo e inesperado choque entre Ratzinger y este movimiento que Juan Pablo II y la Santa Sede descabezaron en los ochenta al censurar su “inspiración marxista”. El actual pontífice, como prefecto de la Doctrina de la Fe, dirigió desde 1981 aquella campaña de represión, que supuso llamadas de atención a más de un centenar de teólogos. Sin embargo, el reencuentro era inevitable: Benedicto XVI viajará en mayo a Brasil y afrontará por primera vez como Papa la situación de Latinoamérica.

Lo mismo le ocurrió a Juan Pablo II en 1979, cuando hizo su primer viaje al extranjero y acudió en México a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Wojtyla se enfrentó entonces al auge de la Teología de la Liberación y sus críticos le reprocharon que, quizá por haber crecido en un régimen comunista y sufrido algunos de sus excesos, no supo comprenderla. Desde luego, Estados Unidos la veía con muy malos ojos y los intereses comunes para acabar con la URSS del Vaticano y la Administración Reagan -que, por ejemplo, financió a la Iglesia nicaragüense contra el Gobierno de Ortega- hicieron el resto.

Este capítulo ha quedado como uno de los más controvertidos de Wojtyla, pero con el cambio de Papa, y caído el Muro de Berlín, había cierta intriga por saber si se produciría una suerte de rehabilitación histórica de la Teología de la Liberación. Benedicto XVI también acude en mayo al encuentro del CELAM, pero llega con el ocaso de este movimiento progresista dentro de la Iglesia. Sin embargo, Latinoamérica asiste a un nuevo florecimiento de regímenes de izquierda y con el desafío de la pobreza tan intacto como hace dos décadas. Además, la Iglesia católica está en franco retroceso ante el empuje de sectas y confesiones protestantes.

Casualidad o no, en este contexto cae la condena de Sobrino. Lo cierto es que su expediente, la revisión de sus textos, viene desde al menos 2004 y ahora simplemente se ha concluido. Estas decisiones, de carácter ejemplar, le convertirán en el decimosegundo teólogo que recibe una condena desde que el Santo Oficio se transformó en Congregación de la Doctrina de la Fe en 1965. Salvo una primera notificación a Hans Küng en 1975, todas las demás tuvieron lugar durante el pontificado de Juan Pablo II y casi todas llevaron la firma de Ratzinger. Ha habido muchas otras llamadas al orden, pero la imposición de silencio es la señal más dura que emana de la Santa Sede para un teólogo. Si se confirma, ésta será la primera de Benedicto XVI, en un dossier que empezó él mismo.

«El Padre Sobrino se lo ha tomado con cierto nerviosismo. Está acostumbrado a las situaciones límite, porque está vivo de milagro, pero le afecta, no cabe duda», explicaba ayer el portavoz de la Curia General de los jesuitas en Roma, José María de Vera, que prefiere no hacer valoraciones hasta conocer el contenido exacto de la resolución vaticana. «Naturalmente nos pesará si considera que hay una especie de rebeldía, pero en casos anteriores había muchos matices, y los interesados siempre alegaron que lo que ellos decían y lo que se interpretaba no coincidía», explica.

Tres de los últimos teólogos condenados son Jesuitas (Jacques Dupuis, en 1998; Anthony de Mello, en 2001; y Roger Haigt, en 2004) y Vera lo achaca a la «penitencia del aventurero», dadas sus posiciones de vanguardia. «Es un riesgo asumido. ¿Que nos equivocamos? Pues que nos tiren de las orejas», dice. En cuanto a la Teología de la Liberación, opina que la preocupación por los pobres sigue vigente, «aunque exageraciones evidentemente ha habido».

Jesús y Dios

En opinión del teólogo italiano Sandro Magister, a pesar de su declive, la Teología de la Liberación «ha inspirado un pensamiento común en gran parte del clero latinoamericano, el de la Iglesia como agencia humanitaria, que Benedicto XVI considera precisamente el origen de la debilidad de la Iglesia en este momento en Latinoamérica». El viaje a Brasil arrojará sin duda luz sobre este aspecto.

La condena se debe, al parecer, a que Sobrino resalta en sus escritos la humanidad de Cristo y no su divinidad, y en este sentido Magister entiende que toca «un tema al que el Papa es extremamente sensible». «Va a dedicar precisamente a este asunto su próximo libro, a demostrar que el Jesús histórico era Dios y hombre, porque cree que en ello está en juego la fe cristiana». Con todo, pese al pulso histórico de Ratzinger y la Teología de la Liberación, la Iglesia también ha aceptado de nuevo en la ortodoxia a teólogos antes castigados. El mismo fundador del movimiento, el Dominico Gustavo Gutiérrez, acaba de estar en Roma impartiendo un curso en la pontificia universidad Angelicum y al inicio de la cuaresma acudió a la basílica de Santa Sabina: allí le impuso la ceniza Benedicto XVI en persona.

La amonestación a Jon Sobrino ha caído como un jarro de agua fría sobre el ánimo de creyentes como Enrique Miret Magdalena, miembro de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, o Juan José Tamayo Acosta, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría en la Universidad Carlos III de Madrid. Ninguno de los dos oculta «cierta sorpresa» ante una medida que echa por tierra «las cautelas» que, hasta ahora, habían guiado los pasos del Vaticano. Desde el pasado domingo, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha vuelto a hacer acto de presencia con la contundencia de antaño, «cuando gente como yo mismo -recuerda Tamayo Costa- era censurada sin paliativos y con argumentos que se caían por su propio peso ».

A su juicio, la amonestación que sufrió en 2003 a raíz del libro 'Dios y Jesús' no difiere «demasiado» de la condena que pesa ahora sobre uno de los adalides más carismáticos de la Teología de la Liberación. «Ya es lamentable que se nos reproche hacer 'demasiado' hincapié en la humanidad de Cristo. Increíble ¿Se nos critica por nuestro compromiso con los hombres de carne y hueso! Y quede bien claro: ni Jon Sobrino ni yo hemos negado jamás la divinidad de Jesús».

Enrique Miret Magdalena, con la perspectiva que da tener más de 90 años, pondera sus palabras y echa la vista atrás: «Ya es hora de que la Santa Sede deje a un lado los castigos y la censura, por la sencilla razón de que puede equivocarse y pedir perdón siglos más tarde no alivia el daño». Sin ir más lejos -apunta quien fuera firma habitual en Cuadernos para el Diálogo-, «el Dominico italiano Savonarola murió en la hoguera por orden del Papa Alejandro VI y ahora resulta que se está cursando su beatificación ».

Azote de la Iglesia y la burguesía florentina, aquel religioso del siglo XV poco tiene que ver con el rigor intelectual y el talante moderado de Jon Sobrino, «pero -aclara el teólogo- los dos tienen algo en común: son víctimas del rodillo inquisitorial». Por fortuna, las llamas hace tiempo que se extinguieron, ahora se castiga arrebatando la palabra. «Si callan, no existen. Ésa es la condena que impone Roma a los disidentes. Y no es pequeña».

Agencias / “Reflexión y Liberación”

ARRIBA ^^^

:: CARTA DE JON SOBRINO A P. PETER-HANS KOLVENBACH...

Enviado por Enrique Orallana / Movimiento Todos Somos Iglesia, Chile

15 de Marzo de 2007

Jon Sobrino al P. Peter - Hans Kolvenbach

Querido P. Kolvenbach:

Ante todo le agradezco la carta que me escribió el 20 de noviembre y todas las gestiones que ha hecho para defender mis escritos y mi persona. Ahora me dice el P. Idiáquez que le escriba a usted sobre mi postura ante la notificatio y las razones por las que no me adhiero -"sin reservas", dice usted en su carta- a ellas. En un breve texto posterior expondré mi reacción ante la notificatio, pues, como usted dice, lo normal es que la noticia aparezca en los medios y que los colegas de la teología esperen una palabra mía.

1. La razón fundamental.

La razón fundamental es la siguiente. Un buen número de teólogos han leído mis dos libros antes de que fuese publicado el texto de la Congregación de la fe de 2004. Varios de ellos leyeron también el texto de la Congregación. Su juicio unánime es que en mis dos libros no hay nada que no sea compatible con la fe de la Iglesia.

El primer libro, Jesucristo liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret, fue publicado en español en 1991, hace 15 años,y ha sido traducido al portugués, inglés, alemán e italiano. La traducción portuguesa tiene el imprimatur del Cadenal Arns, del 4 de diciembre de 1992. Que yo sepa ninguna recensión o comentario teológico oral cuestionó mi doctrina.

El texto del segundo libro, La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas, fue publicado en 1999, hace siete años, y ha sido tradcido al portugués, inglés e italiano. Fue examinado muy cuidadosamente, antes de su publicación, por varios teólogos, en algunos casos por encargo del P. Provincial, Adán Cuadra, y en otros a petición mía. Son los PP. J. I. González Faus, J. Vives y X. Alegre, de San Cugat; el P. Carlo Palacio, de Bello Horizonte; el Pbro. Gesteira, de Comillas; el Pbro. Javier Vitoria, de Deusto; el P. Martin Maier, de Stimmen der Zeit. Varios de ellos son expertos en teología dogmática. Uno, en exégesis. Y otro, en patrística.

Recientemente, el P. Sesboué, a petición de Martin Maier, el año 2005 tuvo la gentileza de leer el segundo libro, La fe en Jesucristo, conociendo también, según entiendo, el texto de la Congregación de la fe de 2004. El P. Maier le pidió que se fijase si había algo en mi libro contra la fe de la Iglesia. Su respuesta de 15 páginas en conjunto es laudatoria para el libro. Y no encontró nada criticable desde el punto de vista de la fe. Sólo encontró un error, que él llama técnico, no doctrinal. "Mon intention est de 0montrer le centre de gravité de l'ouvrage et combien il prend au serieux les affirmations conciliares, comme les titres de Crist dans le N.T. Je n'ai trouvè qu'une erreure réelle, s'est son interpretation de la communication des idiomes, mais c'este une errer technique en non doctrinale". (Afirmo desde ahora que no tengo ningún inconveniente en esclarecer, en la medida de mis posibilidades, ese error técnico).

Sobre el modo de analizar mi texto por parte de la congregación dice lo siguiente:"Je n'ai pas voulu répondre avec trop de précision au document de la CDF qui vise aussi le premier livre de Sobrino et me paraît tellement exagéré qu'il est sans valeur. Talleyrand avait ce mot: "Ce qui est exagéré est insignifiant!". Avec cette méthode délibérément soupçonneuse je peux lire bien des hérésies dans les encycliques de J.P. II! J'en ai tout de même tenu compte dans mon évaluation. J'ai voulu dire que ce livre me paraît plus rigoureux dans ses formulations que le précédent. J'ai aussi cité des textes de la tradition, ou contemporains, ou même des papes qui vont dans le sens de Sobrino (en cela je suis la méthode de la CDF!).Entregué una copia del texto del P. Sesboué al P. Idiáquez y al P. Valentìn Menéndez.

Todos estos teólogos son buenos conocedores del tema cristológico, al nivel teológico y doctrinal. Son personas responsables. Se han fijado explícitamente en posibles errores doctrinales míos. Son respetuosos de la Iglesia. Y no han hallado errores doctrinales ni afirmaciones peligrosas. Entonces no puedo comprender cómo la notificatio lee mis textos de manera tan distinta y aun contraria.

Esta es la primera y fundamental razón para no suscribir la notificatio: "no me siento representado en absoluto en el juicio global de la notificatio". Por ello no me parece honrado suscribirla. Y además, sería una falta de respeto a los teólogos mencionados.

2. 30 años de relaciones con la jerarquía

El documento de 2004 y la notificatio no son una total sorpresa. Desde 1975 he tenido que contestar a la Congregación para la Educación católica, bajo el cardenal Garrone, en 1976, y a la Congregación de la Fe, primero bajo el cardenal Seper y después, varias veces, bajo el Cardenal Ratzinger. El P. Arrupe, sobre todo, pero también el P. Vincent O'keefe, como vicario general, y el P. Paolo Dezza, como delegado papal, siempre me animaron a responder con honradez, fidelidad y humildad. Me agradecieron mi buena disposición a responder y me daban a entender que el modo de proceder las curias vaticanas no siempre se distinguía por ser honrado y muy evangélico. Mi experiencia, pues, viene de lejos. Y usted conoce lo que ha ocurrido en los años de su generalato.

Lo que quiero añadir ahora es que no sólo he tenido serias advertencias y acusaciones de esas congregaciones, sobre todo la de la fe, sino que desde muy pronto se creó un ambiente en el Vaticano, en varias curias diocesanas y entre varios obispos, en contra de mi teología -y en general, contra la teología de la liberación. Se generó un ambiente en contra de mi teología, a priori, sin necesidad de leer muchas veces mis escritos. Son 30 largos años de historia. Sólo voy a mencionar algunos hechos significativos. Lo hago no porque ésa sea una razón fundamental para suscribir la notificatio, sino para comprender la situación en que estamos y qué difícil es, al menos para mí, y aun poniendo lo mejor de mi parte, tratar honrada, humana y evangélicamente, el problema. Y para ser sincero, aunque ya he dicho que no es una razón para no adherirme a la notificatio, siento que no es ético para mí "aprobar o apoyar" con mi firma un modo de proceder poco evangélico, que tiene dimensiones estructurales, en una medida, y que está bastante extendido. Pienso que avalar esos procedimientos para nada ayuda a la Iglesia de Jesús, ni a resentar el rostro de Dios en nuestro mundo, ni a animar al seguimiento de Jesús, ni a la "lucha crucial de nuestro tiempo", la fe y la justicia. Lo digo con gran modestia.

Algunos hechos del ambiente generalizado que se ha generado contra mi teología, más allá de las acusaciones de las congregaciones, son los siguientes.

Monseñor Romero escribe en su Diario el día 3 de mayo de 1979: "Visité al P. López Gall. Me dijo con sencillez de amigo el juicio negativo que se tiene en algunos sectores para con los escritos teológicos de Jon Sobrino". Por lo que toca a Monseñor Romero, pocos meses después me pidió que le escribiera el discurso que pronunció en la Universidad de Lovaina el 2 de febrero de 1980 -en 1977 ya había redactado para él la segunda carta pastoral "La Iglesia, cuerpo de Cristo en la historia".

Escribí el discurso de Lovaina. Le pareció muy bien, lo leyó íntegramente y me lo agradeció.

Antes de su cambio como obispo, Monseñor me había acusado de peligros doctrinales, lo que muestra que sabía moverse en esa problemática (también escribió un juicio crítico contra la "Teología Política" de Ellacuría en 1974). Pero después, nunca me avisó de tales peligros. Creo que mi teología le parecía correcta doctrinalmente -al menos en lo sustancial. (Sé muy bien que en el Vaticano un problema para su canonización ha sido mi posible influjo en sus escritos y homilías. Escribí un texto de unas 20 páginas sobre ellos. Y lo firmé).

Cuando Alfonso López Trujillo fue nombrado cardenal, dijo poco después en un grupo, más o menos públicamente, que iba a acabar con Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Ronaldo Muñoz y Jon Sobrino. Así me lo contaron, y me parece muy verosímil. Las historias de López Trujillo con el P. Ellacuría -con Monseñor Romero, sobre todo- y conmigo son interminables. Continúan hasta el día de hoy. Y empezaron pronto. Creo que en 1976 o 1977 habló en contra de la teología de Ellacuría y de la mía en una reunión de la Conferencia Episcopal de El Salvador, a cuya reunión se autoinvitó. Después, en carta a Ellacuría, negó tajantemente que hubiera hablado de él y de mí en dicha conferencia. Pero nosotros teníamos el testimonio, de primera mano, de Mons. Rivera, quien estuvo presente en la reunión de la conferencia episcopal.

En 1983 el cardenal Corripio, arzobispo de México, prohibió la celebración de un congreso de teología. Lo organizaban los pasionistas para celebrar, según su carisma, el año de la redención, que estaba siendo propiciado por Juan Pablo II. Querían tratar teológicamente el tema de la cruz de Cristo y la de nuestros pueblos. Me invitaron y acepté. Después me comunicaron la prohibición del cardenal. La razón, o una razón importante, era que yo iba a tener dos conferencias en el congreso.

En Honduras, el arzobispo, regañó a un grupo de religiosas porque habían ido a una diócesis cercana a escuchar una conferencia mía. Me había invitado el obispo. Creo que su nombre era Mons. Corrivau, canadiense.

Sólo un ejemplo más para no cansarle. En 1987 o 1988, más o menos, recibí una invitación a hablar a un numeroso grupo de laicos en Argentina, en la diócesis de Mons. Hesayne. Se trataba de revitalizar a los cristianos que habían sufrido durante la dictadura. Y acepté. Poco después recibí una carta de Mons. Hesayne diciéndome que mi visita a su diócesis había sido objeto de debate en una reunión de la Conferencia Episcopal.

El cardenal Primatesta dijo que le parecía muy mal que yo fuese a hablar a Argentina. Monseñor Hesayne, me defendió como persona y defendió mi ortodoxia. Le preguntó al cardenal si había leído algún libro mío, y reconoció que no. Sin embargo, el obispo se vio obligado a cancelar la invitación. Me escribió y se disculpó con mucho cariño y humildad, y me pidió que comprendiese la situación. Le contesté que la comprendía y que le agradecía.

De lo que he dicho hasta ahora sobre Argentina tengo certeza. Lo que sigue lo oí a dos sacerdotes, no sé si de Argentina o de Bolivia, que pasaron por la UCA. Al verme, me dijeron que conocían en lo que había ocurrido en Argentina. En resumen, en la reunión de la Conferencia Episcopal le habían dicho a Mons. Hesayne que tenía que elegir: o invitaba a Jon Sobrino a su diócesis, y el Papa no pasaría por ella en la próxima visita a Argentina, o aceptaba la visita del Papa a su diócesis y Jon Sobrino no podía pasar por allí.

No quiero cansarle más, aunque créame que podría contar más historias. También de obispos que se han opuesto a que dé conferencias en España. Esta "mala fama" no creo que fuese algo específicamente personal, sino parte de la campaña contra la teología de la liberación.

Y ahora formulo mi segunda razón para no adherirme. Tiene que ver menos directamente con los documentos de la Congregación de la fe, y más con el modo de proceder del Vaticano en lo últimos 20 ó 30años. En esos años, muchos teólogos y teólogas, gente buena, con limitaciones por supuesto, con amor a Jesucristo y a la Iglesia, y con gran amor a os pobres, han sido perseguidos inmisericordemente. Y no sólo ellos. También obispos, como usted sabe, Monseñor Romero en vida (todavía hay quien no le quiere en el Vaticano, al menos no quieren al Monseñor Romero real, sino a un Monseñor Romero aguado), Don Helder Camara tras su muerte, y Proaño, Don Samuel Ruiz y un muy largo etcétera. Han intentado descabezar, a veces con malas artes, a la CLAR, y a miles de religiosas y religiosos de inmensa generosidad, lo que es más doloroso por la humildad de muchos de ellos. Y sobre todo, han hecho lo posible para que desaparezcan las comunidades de base, los pequeños, los privilegiados de Dios.

Adherirme a la notificatio, que expresa en buena parte esa campaña y ese modo de proceder, muchas veces claramente injusto, contra tanta gente buena, siento que sería avalarlo. No quiero pecar de arrogancia, pero no creo que ayudaría a la causa de los pobres de Jesús y de la iglesia de los pobres.

3. Las críticas a mi teología del teólogo Joseph Ratzinger

Este tema me parece importante para comprender dónde estamos, aunque no es una razón para no suscribir la notificatio.

Poco antes de publicar la primera Instrucción sobre algunos aspectos de la "Teología de la liberación", corrió, en forma manuscrita, un texto del cardenal Joseph Ratzinger sobre dicha teología. El Padre César Jerez, entonces Provincial, recibió el texto de un jesuita amigo, de Estados Unidos. El texto fue publicado después en 30 giorni III/3 (1984) pp. 48-55.

Yo lo pude leer, ya publicado, en Il Regno. Documenti 21 (1984) pp. 220-223. En este artículo se mencionan los nombres de cuatro teólogos de la liberación: Gustavo Gutiérrez, Hugo Assmann, Ignacio y Ellacuría, y el mío, que es el más frecuentemente citado. Cito textualmente lo que dice sobre mí. Las referencias son de mi libro Jesús en América Latina. Su significado para la fe la cristología, San Salvador, 1982.

a) Ratzinger: "Respecto a la fe dice, por ejemplo, J. Sobrino: La experiencia que Jesús tiene de Dios es radicalmente histórica. "Su fe se convierte en fidelidad". Sobrino reemplaza fundamentalmente, por consiguiente, la fe por la "fidelidad a la historia" (fidelidad a la historia, 143-144).

Comentario. Lo que yo digo textualmente es: "su fe en el misterio de Dios se convierte en fidelidad a ese misterio". con lo cual quiero recalcar la procesualidad del acto de fe. Digo también que "la carta (de los Hebreos) resume admirablemente cómo se da en Jesús la fidelidad histórica y en la historia a la práctica del amor a los hombres y la fidelidad al misterio de Dios" (p. 144). La interpretación de Ratzinger de remplazar la fe por la fidelidad a la historia está injustificada. Repito varias veces: "fidelidad al misterio de Dios".

b) Ratzinger: "'Jesús es fiel a la profunda convicción de que el misterio de la vida de los hombres. es realmente lo último.' (p. 144). Aquí se produce aquella fusión entre Dios y la historia que hace posible a Sobrino, conservar con respecto a Jesús la fórmula de Calcedonia pero con un sentido totalmente alterado: se ve cómo los criterios clásicos de la ortodoxia no son aplicables al análisis de esta teología.

Comentario. El contexto de mi texto es que "la historia hace creíble su fidelidad a Dios, y la fidelidad a Dios, a quien le instituyo, desencadena la fidelidad a la historia, al 'ser a favor de otros'" (p. 144). Para nada confundo Dios y la historia. Además, la fidelidad no es a una historia abstracta, o alejada de Dios y absolutizada, sino que es la fidelidad al amor a los hermanos, lo que tiene una ultimidad específica en el Nuevo Testamento y es mediación de la realidad de Dios.

c) Ratzinger: "Ignacio Ellacuría insinúa este dato en la tapa del libro sobre este tema: Sobrino "dice de nuevo.que Jesús es Dios, pero añadiendo inmediatamente que el Dios verdadero es sólo el que se revela histórica y escandalosamente en Jesús y en los pobres, quienes continúan su presencia. Sólo quien mantiene tensa y unitariamente esas dos afirmaciones es ortodoxo."

Comentario. No veo que tiene de malo las palabras de Ellacuría.

d) Ratzinger: "El concepto fundamental de la predicación de Jesús es "Reino de Dios". Este concepto se encuentra también en el núcleo de las teologías de la liberación, pero leído sobre el trasfondo de la hermenéutica marxista. Según J. Sobrino el reino no debe comprenderse de modo espiritualista, ni universalista, ni en el sentido de una reserva escatológica abstracta. Debe ser entendido en forma partidista y orientado hacia la praxis. Sólo a partir de la praxis de Jesús, y no teóricamente, se puede definir lo que significa el reino; trabajar con la realidad histórica que nos rodea para transformarla en el Reino" (166).

Comentario. Es falso que yo hable del reino de Dios en el transfondo de la hermenéutica marxista. Sí es cierto que doy importancia decisiva a reproducir la praxis de Jesús para obtener un concepto que pueda acercarnos al que tuvo Jesús. Pero esto último es problema de epistemología filosófica, que tiene también raíces en la comprensión bíblica de lo que es conocer. Como dicen Jeremías y Oseas: "hacer justicia, ¿no es eso conocerme?".

e) Ratzinger: "En este contexto quisiera también mencionar la interpretación impresionante, pero en definitiva espantosa, de la muerte y de la resurrección que hace J. Sobrino. Establece ante todo, en contra de las concepciones universalistas, que la resurrección es, en primer lugar, una esperanza para los crucificados, los cuales constituyen la mayoría de los hombres: todos estos millones a los cuales la injusticia estructural se les impone como una lenta crucifixión (176). El creyente toma parte también en el reinado de Jesús sobre la historia a través de la implantación del Reino, esto es, en la lucha para la justicia y por la liberación integral, en la transformación de las estructuras injustas en estructuras más humanas. Este señorío sobre la historia se ejerce, en la medida en que se repite en la historia el gesto de Dios que resucita a Jesús, esto es, dando vida a los crucificados de la historia (181). El hombre asumió las gestas de Dios, y en esto se manifiesta toda la transformación del mensaje bíblico de modo casi trágico, si se piensa cómo este intento de imitación de Dios se ha efectuado y se efectúa".

Comentario. Si la resurrección de Jesús es la de un crucificado, me parece al menos plausible comprender teológicamente la esperanza en primer lugar para los crucificados. En esta esperanza podemos participar "todos "en la medida en que participemos en la cruz.

Y "repetir en la historia el gesto de Dios" es obviamente lenguaje metafórico. Nada tiene que ver con hybris y arrogancia. Hace resonar el ideal de Jesús: "sean buenos del todo como el Padre celestial es bueno".

Hasta aquí el comentario a las acusaciones de Ratzinger. No reconozco mi teología en esta lectura de los textos. Además, como usted recordará, el P. Alfaro escribió un juicio sobre el libro del que Ratzinger saca las citas, sin encontrar error alguno en su artículo "Análisis del libro 'Jesús en América Latina' de Jon Sobrino", Revista Latinoamericana de Teología 1, 1984, pp. 103-120). Por lo que toca a la ortodoxia concluye textualmente:

"a) Expresa y repetida afirmación de fe en la divinidad (filiación divina) de Cristo a lo largo de todo el libro;

b) reconocimiento creyente del carácter normativo y vinculante de los dogmas cristológicos, definidos por el magisterio eclesial en los concilios ecuménicos;

c) fe en la escatología cristiana, iniciada ya ahora en el presente histórico como anticipación de su plenitud venidera meta-histórica (más allá de la muerte);

d) fe en la liberación cristiana como "liberación integral", es decir, como salvación total del hombre en su interioridad y en su corporalidad, en su relación a Dios, a los otros, a la muerte y al mundo. Estas cuatro verdades de la fe cristiana son fundamentales para toda cristología. Sobrino las afirma sin ninguna ambigüedad" (p. 117-118).

Y es grave que, sin citar mi nombre, la Instrucción de 1984, IX. Traducción "teológica de este núcleo", repite algunas ideas que Ratzinger piensa haber encontrado en mi libro. "Algunos llegan hasta el límite de identificar a Dios y la historia, y a definir la fe como 'fidelidad a la historia'." (n. 4).

Creo que el cardenal Ratzinger, en 1984, no entendió a cabalidad la teología de la liberación, ni parece haber aceptado las reflexiones críticas de Juan Luis Segundo, Teología de la liberación. Respuesta al cardenal Ratzinger, Madrid, 1985, y de I. Ellacuría, "Estudio teológico-pastoral de la Instrucción sobre algunos aspecto de 'la teología de la liberación'", Revista Latinoamericana de Teología 2 (1984) 145-178. Personalmente creo que hasta el día de hoy le es difícil comprenderla. Y me ha disgustado un comentario que he leído al menos en dos ocasiones. Es poco objetivo y puede llegar a ser injusto. La idea es que "lo que buscan los (algunos) teólogos de la liberación es conseguir fama, llamar la atención".

Termino. No es fácil dialogar con la Congregación de la fe. A veces parece imposible. Parece que está obsesionada por encontrar cualquier limitación o error, o por tener por tal lo que puede ser una conceptualización distinta de alguna verdad de la fe. En mi opinión, hay aquí, en buena medida, ignorancia, prejuicio y obsesión para acabar con la teología de la liberación. Sinceramente no es fácil dialogar con ese tipo de mentalidad.

Cuántas veces he recordado el presupuesto de los Ejercicios: "todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo que a condenarla". Y estos días he leído en la prensa un párrafo del libro de Benedicto XVI, de próxima aparición, sobre Jesús de Nazaret. "Creo que no es necesario decir expresamente que este libro no es en absoluto un acto magisterial, sino la expresión de mi búsqueda personal del «rostro del Señor» (salmo 27, Por lo tanto, cada quien tiene libertad para contradecirme. Sólo pido a las lectoras y a los lectores el anticipo de simpatía sin la cual no existe comprensión posible". Personalmente le ofrezco al papa simpatía y comprensión. Y deseo vehementemente que la Congregación de la fe trate a los teólogos y teólogas de la misma manera.

4. Problemas de fondo importantes

En mi respuesta de marzo de 2005 traté de explicar mi pensamiento. Ha sido en vano. Por eso ahora no voy a comentar, una vez más, las acusaciones que me hace la notificatio, pues fundamentalmente son las mismas. Sólo quiero mencionar algunos temas importantes, sobre los que en el futuro podamos ofrecer algunas reflexiones.

1. Los pobres como lugar de hacer teología. Es un problema de epistemología teológica, exigido o al menos sugerido por la Escritura. Personalmente, no dudo de que desde los pobres se ve mejor la realidad y se comprende mejor la revelación de Dios.

2. El misterio de Cristo siempre nos desborda. Mantengo como fundamental el que sea sacramento de Dios, presencia de Dios en nuestro mundo. Y mantengo como igualmente fundamental el que sea un ser humano e histórico concreto. El docetismo me parece que sigue siendo el mayor peligro de nuestra fe.

3. La relacionalidad constitutiva de Jesús con el reino de Dios. En las palabras más sencillas posibles, éste es un mundo como Dios lo quiere, en el que haya justicia y paz, respeto y dignidad, y en el que los pobres estén en el centro de interés de los creyentes y de las iglesias. Igualmente, la relacionalidad constitutiva de Jesús con un Dios que es Padre, en quien confía totalmente, y en un Padre que es Dios ante quien se pone en total disponibilidad.

4. Jesús es hijo de Dios, la palabra hecha sarx. Y en ello veo el misterio central de la fe: la transcendencia se ha hecho transdescendencia para llegar a ser condescendencia.

5. Jesús trae la salvación definitiva, la verdad y el amor de Dios. La hace presente a través de su vida, praxis, denuncia profética y anuncio utópico, cruz y resurrección. Y Puebla, remitiéndose a Mt 25, afirma Cristo "ha querido identificarse con ternura especial con los más débiles y pobres" (n. 196). Ubi pauperes ibi Christus.

6. Muchas otras cosas son importantes en la fe. Sólo quiero mencionar una más, que Juan XXIII y el cardenal Lercaro proclamaron en el Vaticano II: La Iglesia como "Iglesia de los pobres". Iglesia de verdadera compasión, de profecía para defender a los oprimidos y de utopía para darles esperanza.

7. Y en un mundo gravemente enfermo como el actual proponemos como utopía que "extra pauperes nulla salus".

De estos y de muchos otros temas hay que hablar más despacio. Creo que es bueno que todos dialoguemos. Personalmente estoy dispuesto a ello.

Querido Padre Kolvenbach esto es lo que quería comunicarle. Bien sabe usted que, aunque estas cosas son desagradables, puedo decir que estoy en paz. Esta viene del recuerdo de innumerables amigos y amigas, muchos de ellos mártires. Estos días, el recuerdo del P. Jon Cortina nos trae de nuevo la alegría. Si me permite hablarle con total sinceridad, no me siento "en casa" en ese mundo de curias, diplomacias, cálculos, poder, etc. Estar alejado de "ese mundo", aunque yo no lo haya buscado, no me produce angustia. Si me entiende bien, hasta me produce alivio.

Sí siento que la notificatio producirá algún sufrimiento. Por decirlo con sencillez, algo sufrirán mis amigos y familiares, una hermana que tengo, muy cercana a Monseñor Romero y a los mártires. Pienso también que hará la vida más difícil, por ejemplo a mi gran amigo el P. Rafael de Sivatte. Si no fuesen pocos los problemas que ya tiene para mantener con seriedad el Departamento de Teología -que lo mantiene muy bien por su gran capacidad, dedicación y ciencia- tendrá ahora que buscar otro profesor de cristología, y, como usted sabrá, también tendrá que buscar otro profesor de Historia de
la Iglesia, pues, injustamente, el P. Rodolfo Cardenal no va a dar clases, pues no es bien visto por la jerarquía del país.

No sé si esta larga carta le ayudará en sus conversaciones con el Vaticano. Ojalá así sea. He procurado ser lo más sincero posible. Y le agradezco todos los esfuerzos que ha hecho para defendernos.

Le recuerdo con afecto ante el Señor.

Jon Sobrino.

Fuente www.reflexionyliberacion.cl

15/03/2007 19:10 Autor: cyberateos. Enlace permanente. Tema: El Absurdo del ser Católico No hay comentarios. Comentar.

VATICANO CONDENA A JON SOBRINO, TEOLOGO DE LA LIBERACION

Difundido por REDH
Adital - El arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, confirmó que la Congregación de la Doctrina de la Fe ha notificado a Sobrino la prohibición de que imparta clases en cualquier centro católico "mientras no revise sus conclusiones".

Sáenz Lacalle dijo que en el Vaticano "desde hace tiempo se estudian sus escritos y ya se le hicieron hace años advertencias".

Explicó que "lo que dice la Santa Sede es que las conclusiones de los estudios teológicos sobre Cristo que el padre Sobrino ha publicado no son concordes con la doctrina de la Iglesia y no podrá enseñar teología en ningún centro católico mientras no revisa sus conclusiones".

Por su parte, Sobrino ha declinado por el momento hacer comentarios a la prensa sobre la medida del Vaticano, que según otras fuentes eclesiásticas se hará pública el próximo jueves.

Quién és Jon Sobrino

Nacido en Bilbao (España) el 27 de diciembre de 1938, Jon Sobrino reside en El Salvador desde hace cincuenta años, dedicado en su mayor parte a la labor docente en la UCA y a escribir numerosas obras, principalmente sobre Teología de la Liberación

Ha sido uno de los creadores de la Universidad Centroamericana de San Salvador y uno de los mayores impulsores de la Teología de la Liberación, sobre la que ha escrito cerca de una decena de libros

Herejía

El órgano eclesiástico que elaboro la condena - dirigido por el cardenal Ratzinger y a partir del nombramiento de éste como Papa Benedicto XVI, en avril de 2005, por el cardenal Joseph Levada - acusa a Sobrino de «falsear la figura de Jesús», y más concretamente de «no afirmar abiertamente su conciencia divina»; es decir, la Congregación para la Doctrina de la Fe - sucesora de la Inquisición - asegura que el jesuita vasco-salvadoreño ha caído en la «vieja herejía» de subrayar demasiado el lado humano de la figura de Jesús de Nazaret y, así, «ocultar su divinidad». Por ello, el Vaticano ha aprobado un texto mediante el cual le quedará prohibido, a modo de «penitencia», dar clases en centros eclesiales o publicar libros con el «nihil obstat» de la autoridad eclesiástica, pretendiendo condenarle al «silencio más absoluto».

Al parecer, tanto la Compañía de Jesús - a la que pertenece Sobrino - como el propio teólogo conocían la noticia de antemano, ya que, siguiendo el procedimiento habitual en estos casos, el Vaticano pidió previamente a Sobrino que rectificase su comportamiento por escrito. Sin embargo, después de pensárselo y hasta consultarlo con el prepósito general de la Compañía de Jesús, Sobrino se negó a realizar dicha rectificación.

Teología de la Liberación

Todo este embrollo ha creado una gran conmoción tanto en la Compañía de Jesús como en el resto de la clase eclesiástica, y es que Jon Sobrino es hoy por hoy uno de los máximos exponentes de la doctrina conocida como Teología de la Liberación, un movimiento de carácter religioso, político y social surgido en la época del Concilio de Vaticano de 1962-1965 y que, al fin y al cabo, no es sino un movimiento en favor de las personas pobres y marginadas y que persigue la justicia social.

La Teología de la Liberación se desarrolló rápidamente por toda Latinoamérica, a pesar de que la jerarquía de la Iglesia Católica se opuso a ella desde el primer momento.



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