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EL PRÓXIMO PAPA

http://www.larepublica.pe/observador/21/04/2010/el-proximo-papa

 

Mié, 21/04/2010 - 00:19

 

Mirko Lauer


Después de las críticas han empezado los juicios, y ahora comienzan los pedidos de renuncia a Benedicto XVI por encubrimiento de sacerdotes pedófilos varios. En medio de eso algunos juegan con la posibilidad de que la actitud pro perversión con su toma de partido militante por la extrema derecha eclesiástica tenga todo que ver con el asunto.

 

En un primer momento el Papa calculó mal lo que se venía, y optó por satanizar a sus críticos. En pocas semanas se ha visto obligado a retroceder: pide juicios penales a los acusados, presenta disculpas a las familias de las víctimas, declara a la iglesia que le fue encomendada “herida y pecadora”. Todavía nada sobre su propia responsabilidad.

 

La herida a la que se alude el Papa es real, pues toca una de las actividades claves de una iglesia: educar a los niños y los jóvenes. La ruptura a escala planetaria de esta confianza es el tipo de fenómenos que va a producir cambios en la feligresía, algo para lo cual no parece haber realmente remedio a corto plazo.

 

La imagen papal ya venía desdorada por una serie de actos y comentarios polémicos, por decirlo de alguna manera: el indulto a un obispo británico negador del Holocausto, la mención del Islam como una religión asociada a la violencia, desaconsejar el uso del condón en un África devastada por el SIDA. Son los casos más sonados, no los únicos.

 

Sobre la renuncia papal misma, las apuestas en el hemisferio norte han pasado de 12 contra una posibilidad de que ella se produzca, a tres contra una. Un contraargumento es que si bien la renuncia está contemplada en el derecho canónico, la última fue en 1415. No hay, pues, una vocación de renuncia en ese gremio.

 

Un argumento importante en el tema es que el Vaticano considera que las críticas sobre la pedofilia y su encubrimiento son en realidad ataques que vienen de fuera. Se alude en parte a católicos que no son sacerdotes, pero de paso también a sectores de la propia iglesia que no comparten las posiciones de Benedicto XVI y sus protegidos.

 

Cabe esperar una larga temporada de denuncias por actos de pedofilia sacerdotal, pasada o en tiempo real, cada una de las cuales afectará en cierto modo la imagen del Papa, y reabrirá la discusión sobre por qué se ha producido y tolerado esta situación en primer lugar. La herida va a permanecer abierta un buen tiempo.

 

Las movidas que viene haciendo Benedicto XVI dan la impresión de ser demasiado poco demasiado tarde. Con cada día que pasa el tema de la responsabilidad del Vaticano se extiende más allá de este caso específico, hacia la crítica de toda la visión social de estos últimos dos papados. La atención ha empezado a trasladarse hacia el próximo Papa.

 

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