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Cyberateos

LOS ATEOS SOMO MEJORES EN LA CAMA

http://de-avanzada.blogspot.com/2011/05/los-ateos-somos-mejores-en-la-cama.html

Lo dice la Ciencia:

Así lo asegura el estudio Sex and Secularism: What Happens When You Leave Religion? (Sexo y Secularismo: ¿Qué pasa cuando dejas la religión?-cuyas 46 páginas con detalles y gráficos se pueden descargar completamente gratis después de haberse registrado)

Y no es que simplemente seamos un poquito mejores. Somos mucho mejores:

Los ateos y otros no-creyentes, en su conjunto, experimentan mucha más satisfacción en su vida sexual de lo que lo hacían cuando eran creyentes. Ellos sienten mucha menos culpa sobre su vida sexual y su sexualidad. La culpa sexual inculcada por tantas religiones tiende a desaparecer, y de hecho desaparece -mucho más a fondo de lo que cabría esperar-, cuando la gente deja la religión. Y de acuerdo con los encuestados de este estudio, los no-creyentes imparten una educación sexual significativamente mejor a sus hijos que la que imparten los creyentes a los suyos.

Una vez más, no es que tengamos más sexo (en cuanto a cantidad, no hay diferencia), sino que es mejor:

Los creyentes y los ateos tienen más o menos la misma cantidad de sexo... pero cuando se trata del placer y la satisfacción experimentada durante esas relaciones sexuales, la diferencia es como la de la noche y el día.

El estudio también revela una sutil pero mordaz ironía:

Y quizás uno de los mensajes más poderosos de este reporte -si bien, uno de los menos sorprendentes- es el efecto decididamente negativo de la religión en la educación sexual y la información. La gente criada en hogares más fuertemente religiosos calificó la calidad de su educación sexual significativamente peor que la impartida a personas criadas en hogares menos religiosos: 2.4 en una escala de cinco puntos, frente a 3,2 de la gente menos religiosa. Y los niños más religiosos tenían menos probabilidades de obtener información sexual de sus padres que los menos religiosos -un 13,5 por ciento, frente al 38,2 por ciento- y es más probable que la obtengan de la experiencia sexual personal y de la pornografía.

En caso de que la ironía se le escape a alguien, voy a recalcarla: los altamente religiosos, la gente de los "valores familiares", son más propensos a informarse sexualmente con la pornografía y al andar tonteando... mientras que la personas menos religiosas son más propensas a hablar con sus padres. Y por si alguien se está preguntando por qué la información sexual se incluye en este estudio sobre la felicidad sexual: se hademostrado consistentemente que una información y eduacación sexual precisa es uno de los pilares de una vida sexual feliz y satisfactoria.

Que, de nuevo, los ateos somos mucho más propensos a tener.

Bueeeno... para aquellos que sigan con la monserga de que las personas religiosas son más felices, y para aquellos que dicen lo bien que se sienten con un dictador celestial, les tengo noticias: los ateos no tenemos amigos imaginarios que se caguen en nuestra vida sexual y nos hagan sentir culpables por ella.

(Sólo como por no dejar cabos sueltos, también en eso de que son más felices se equivocan los creyentes: los países con tasas más altas de ateísmo en realidad tienen niveles más altos de felicidad y de funcionamiento social que los países más religiosos)

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“Mentiras y calumnias”.

http://www.salta21.com/Mentiras-y-calumnias-Acusaciones.html

 Acusaciones de Yorio y Jalics contra el cardenal Bergoglio

Un libro de Jalics, una carta de Yorio a la Compañía de Jesús, una entrevista de Jalics con Emilio Mignone, el testimonio de una monja y una entrevista con los hermanos de Yorio describen en forma elocuente los procedimientos de Bergoglio, antes y después del secuestro de los dos jesuitas.

“Mentiras y calumnias”. Acusaciones de Yorio y Jalics contra el cardenal Bergoglio 

En su libro de 1986 Iglesia y dictadura, Emilio Mignone mencionó a Bergoglio como uno de “los pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”.

En 1995, el jesuita Francisco Jalics publicó un libro, Ejercicios de meditación.

Al narrar su secuestro dice que “mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y treinta documentos a los que pude acceder más tarde pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares”.

En otra parte del libro agrega que esa persona hizo “creíble la calumnia valiéndose de su autoridad” y “testificó ante los oficiales que nos secuestraron que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista.

Poco antes yo le había manifestado a dicha persona que estaba jugando con nuestras vidas. Debió tener conciencia de que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones”.

La identidad de esa persona se revela en una carta que Orlando Yorioescribió en Roma en noviembre de 1977, dirigida al asistente general de la Compañía de Jesús, padre Moura. Ese texto permite conocer el resto de la historia, por testimonio directo de una de las víctimas. En esa recapitulación escrita 18 años antes que el libro de Jalics, Yorio cuenta lo mismo, pero en vez de “una persona” dice Jorge Mario Bergoglio.

Cuenta que Jalics habló dos veces con el provincial, quien “se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a adelantarse a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia”.

También menciona las críticas que circulaban en la Compañía de Jesús en contra de él y de Jalics: “Hacer oraciones extrañas, convivir con mujeres, herejías, compromiso con la guerrilla”, similares a las que Bergoglio transmitió luego a la Cancillería.

Yorio no conocía la existencia de ese documento, que encontré cinco años después de su muerte.

En su libro, Bergoglio dice lo mismo que les transmitía a Jalics y Yorio: que él no creía en la veracidad de esas acusaciones. ¿Por qué entonces debía comunicarlas al gobierno militar, como prueba el documento que se reproduce en esta edición?

Una boca importante

Cuando Bergoglio le dijo que había recibido informes negativos sobre él,Yorio habló con los consultados por su superior. Por lo menos tres de ellos (los sacerdotes Oliva, José Ignacio Vicentini y Juan Carlos Scannone) le dijeron que no habían opinado en su contra sino a favor.

En el clima de la Argentina, la acusación de pertenencia a la guerrilla en “una boca importante (como la de un jesuita) podía significar lisa y llanamente nuestra muerte. Las fuerzas de extrema derecha ya habían ametrallado en su casita a un sacerdote, y habían raptado, torturado y abandonado muerto a otro. Los dos vivían en villas miseria. Nosotros habíamos recibido avisos en el sentido de que nos cuidáramos”, escribió Yorio al padre Moura.

Agrega que Jalics habló no menos de dos veces con Bergoglio para hacerle ver el peligro en que esas versiones los colocaban.

Según Yorio, “Bergoglio reconoció la gravedad del hecho y se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia. [Pero como] el provincial no hacía nada por defendernos nosotros empezábamos a sospechar de su honestidad. Estábamos cansados de la provincia y totalmente inseguros”. Tenían sus motivos. Durante años, Bergoglio los había sometido a un hostigamiento insidioso, sin asumir en forma abierta las acusaciones en contra de ellos, que siempre atribuía a otros sacerdotes u obispos que, una vez confrontados, lo desmentían.

Bergoglio les había garantizado una continuidad de tres años en su trabajo en la villa del Bajo Flores.

Pero al arzobispo Juan Carlos Aramburu le informó que estaban allí sin autorización. El aviso les llegó por medio de uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y de la pastoral villera, Rodolfo Ricciardelli, a quien se lo contó el propio Aramburu. Cuando Yorio lo consultó, Bergoglio le dijo que Aramburu “era un mentiroso” y que empleaba esas “tácticas para molestar a la Compañía”.

La infamia pública

En nuestro intercambio epistolar, Yorio sostuvo que en el clima de miedo y delación instalado dentro de la Iglesia y de la sociedad, los sacerdotes que trabajaban entre los más pobres “éramos demonizados, puestos en sospecha dentro de nuestras propias instituciones y acusados de subvertir el orden social”.

En ese contexto fueron sometidos por Bergoglio a “la prohibición e infamia pública de no poder ejercer el sacerdocio, dando así ocasión y justificación para que las fuerzas represivas nos hicieran desaparecer. Se nos podía avisar que había peligros, pero sin frenar las difamaciones de las que los mismos que nos hacían el servicio de avisarnos eran cómplices. Se nos podía alertar de que estábamos señalados y acusados, pero manteniendo en el misterio y la ambigüedad las causales de acusación, quitándonos así la posibilidad de defendernos”.

Una vez que salieron de la Compañía de Jesús, Bergoglio les recomendó que fueran a ver al obispo de Morón, Miguel Raspanti, en cuya diócesis podrían salvar el sacerdocio y la vida. El provincial se ofreció a enviar un informe favorable para que los aceptara. Yorio y Jalics supieron por el vicario y algunos sacerdotes de la diócesis de Morón que la carta del provincial Bergoglio a Raspanti contenía acusaciones “suficientes como para que no pudiéramos ejercer más el sacerdocio”.

– No es cierto. Mi informe fue favorable. Lo que pasa es que Raspanti es una persona de edad que a veces se confunde –se defendió Bergoglio ante Yorio. Pero en su nuevo encuentro con el obispo de Morón, ratificó las acusaciones, según el relato que Raspanti le transmitió a otro de los sacerdotes de la comunidad del Bajo Flores, Luis Dourrón. Yorio insistió entonces con Bergoglio.

– Raspanti dice que sus sacerdotes se oponen a que ustedes entren en la diócesis –arguyó esta vez el provincial.

Otra alternativa posible era que se integraran al Equipo de Pastoral Villera del Arzobispado de Buenos Aires. Su responsable, presbítero Héctor Botán, se lo planteó al arzobispo Aramburu.

– Imposible. Hay acusaciones muy graves en contra de ellos. No quiero ni verlos –le contestó.

Uno de los sacerdotes villeros se quejó ante el vicario episcopal de la zona de Flores, Mario José Serra.

– Las acusaciones vienen del provincial –le explicó Serra.

El propio Serra fue el encargado de comunicarle a Yorio que le habían quitado las licencias para ejercer su ministerio en la Arquidiócesis, debido a que el provincial había informado que “yo salía de la Compañía”.

– No tenían por qué quitarte las licencias. Esas son las cosas de Aramburu. Yo te doy licencias para que sigas celebrando misa en privado, hasta que consigas un obispo –le dijo Bergoglio.

El último intento por conseguirles un obispo que los incardinara lo hizo el sacerdote de la Arquidiócesis Eduardo González. Convocado a la Asamblea Plenaria del Episcopado que comenzó el 10 de mayo de 1976, planteó el caso al arzobispo de Santa Fe, Vicente Zazpe.

– No es posible hacerse cargo de ellos porque el provincial anda diciendo que los echa de la Compañía –sostuvo.

El Equipo de Pastoral Villera envió una carta de protesta a Bergoglio, con copias al nuncio Pio Laghi, Aramburu y Raspanti, que no respondieron.

El tiempo se había agotado y pocos días despuésYorio y Jalics fueron secuestrados, conducidos a la ESMA y luego a una casa operativa, en la que fueron torturados.

Un interrogador con ostensibles conocimientos teológicos le dijo a Yorio que sabían que no era guerrillero pero que con su trabajo en la villa unía a los pobres y eso era subversivo.

Su libertad fue negociada por el gobierno a cambio de que el Episcopado recibiera al jefe de Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola, y al ministro de Economía José Martínez de Hoz. Un día antes de esa visita al Episcopado, Yorio y Jalics fueron drogados y depositados por un helicóptero en un bañado de Cañuelas.

Luego de recuperar la libertad Yorio se refugió en una iglesia y luego en casa de su madre. La protección de un obispo era más urgente que nunca. El único que lo aceptó fue el obispo de Quilmes, Jorge Novak.

Cuando comenzaron las razzias en la zona y supo que preguntaban porYorio, Novak insistió para que saliera del país.

“Bergoglio no me quería mandar a Roma, pero por presión de mi familia y de Novak salí. Estaba escondido, porque hubo una orden de Videla de buscarme”, me escribió Yorio en 1999.

Cuando reaparecieron en Cañuelas, la entonces monja Norma Gorriarán, de la Compañía de María, visitó a Yorio en casa de su madre.

En una entrevista para mi “Historia política de la Iglesia Católica argentina” realizada el 27 de julio de 2006 recordó que estaban pelando arvejas cuando llegó la hermana de Yorio con la información de que lo estaban buscando.

“Lo llevé a una casa de monjas en Villa Urquiza donde tuve a Orlando un mes, en una piecita, en la terraza”.

Bergoglio le exigió que le dijera dónde estaba Yorio, “aparentemente para protegerlo. Pero no me resultaba creíble”.

La religiosa se negó. Bergoglio “temblaba, furioso de que una monja insignificante lo enfrentara. Me señalaba y me decía ‘vos sos responsable de los riesgos que corra Orlando, donde sea que esté’. Quería saber dónde estaba”.

Por último, Laghi le consiguió los documentos y Bergoglio le pagó el pasaje a Roma. “Pero explicaciones sobre lo ocurrido antes no pudo darme ninguna. Se adelantó a pedirme por favor que no se las pidiera, porque se sentía muy confundido y no sabría dármelas. Yo tampoco le dije nada. ¿Qué podía decirle?”

Yorio recordó que recién en Roma, el secretario del general de los jesuitas “me sacó la venda de los ojos”.

Ese jesuita colombiano, el padre Cándido Gaviña, “me informó que yo había sido expulsado de la Compañía. También me contó que el embajador argentino en el Vaticano le informó que el gobierno decía que habíamos sido capturados por las Fuerzas Armadas porque nuestros superiores eclesiásticos habían informado al gobierno que al menos uno de nosotros era guerrillero. Gaviña le pidió que lo confirmara por escrito, y el embajador lo hizo”.

En cambio Jalics viajó a Estados Unidos y luego a Alemania. Escribió que tenía más resentimiento hacia quien los había entregado que contra sus captores y pese a la distancia “no cesaban las mentiras, calumnias y acciones injustas”.

Pero, cuenta en su libro, en 1980 quemó los documentos probatorios de lo que llama “el delito” de sus perseguidores. Hasta entonces los había conservado con la secreta intención de utilizarlos. “Desde entonces me siento verdaderamente libre y puedo decir que he perdonado de todo corazón”.

En 1990, durante una de sus visitas al país, Jalics se reunió en el instituto Fe y Oración, de la calle Oro 2760, con Emilio y Chela Mignone.

Según la minuta de ese encuentro escrita por Mignone, Jalics les dijo que “Bergoglio se opuso a que una vez puesto en libertad permaneciera en la Argentina y habló con todos los obispos para que no lo aceptaran en sus diócesis en caso que se retirara de la Compañía de Jesús”.

Bergoglio dice ahora que cuando Jalics viene al país lo visita. La familia deYorio tiene una información distinta: es Bergoglio quien lo busca, como parte de su operación de blanqueo.

El funcionario de la Cancillería revela que fue Bergoglio quien le comunicó las acusaciones contra Yorio y Jalics.


BERGOGLIO SEGUN LOS HERMANOS DE YORIO

“Una persona ávida de poder”

Graciela y Rodolfo Yorio rechazan las afirmaciones de Bergoglio sobre su hermano Orlando e insisten en su responsabilidad en el secuestro que padeció en 1976 junto con Francisco Jalics.

Con su ejemplar de El Jesuita marcado, Graciela Yorio afirma que no fueron correos electrónicos enviados a los cardenales en 2005 sino informes de otros jesuitas los que muchos años antes pusieron en conocimiento del Vaticano el comportamiento de Bergoglio.

– ¿Cómo lo sabe?

– Cuando presentamos el libro de mi hermano Orlando, Tanteando pactos de amor, conocí a un jesuita amigo de Orlando y que después vino a comer a casa. Yo le pregunté si a él le parecía que un sacerdote con los antecedentes de Bergoglio podía llegar a papa. Me dijo que no me preocupara, que no iba a llegar porque en su dossier figura la historia de Francisco Jalics y Orlando Yorio.

– ¿Cuándo ocurrió ese diálogo?

– Orlando murió en 2000. Al año siguiente hicimos la presentación del libro. ¿En qué año murió el papa?

– En 2005.

– Entonces fue cuatro años antes. No había cónclave ni nada.

– ¿Se acuerda el nombre de ese jesuita?

– Juan Luis Moyano.

– Fue viceprovincial de la Compañía después de la dictadura.

–Eso no lo sé. En aquel momento estaba en alguna institución cultural.

Rodolfo Yorio recuerda que su hermano estaba preocupado por los supuestos informes que según le decía Bergoglio había en su contra, pero nunca le permitía verlos. Cuando lo secuestraron, Rodolfo y Gracielatuvieron varias entrevistas con Bergoglio en el Colegio Máximo de San Miguel, de las que no guardan buen recuerdo. Dice Rodolfo:

– En su libro, Bergoglio se presenta como un hombre joven que no podía hacer mucho porque no tenía contactos, pero a mí me consta lo contrario.

– ¿Por qué?

– Me dijo que estaba esperando a personal de inteligencia del Ejército y que les haría la consulta sobre Orlando. Al salir, cuando calculé que Bergoglio ya no podía verme desde la ventana, en vez de seguir hacia la ruta me perdí entre los árboles del gran parque. A los 10 minutos llegó un Ford Falcón, del que bajaron tres hombres en uniforme de fajina. Cuando entraron, me fui lo más rápido que pude. Bergoglio tenía vinculaciones importantes.

Pero nunca les dio ninguna información. En uno de esos encuentros los hermanos Yorio le dijeron que cada vez que Orlando Yorio y Jalics vieron a un obispo para que los recibiera en su diócesis, les decían que habían recibido malos informes. Graciela recuerda:

– Me dijo que él había hecho informes favorables, hizo ademán de buscarlos para que los viéramos, pero no trajo nada. Otra vez me dijo algo que yo sentí como una amenaza.

– ¿Qué fue?

“Vos cuidate, porque a la hermana de Fulano que no tenía nada que ver la secuestraron y la torturaron”. Si era tan joven y no tenía contactos, ¿cómo pudo ver a Massera y Videla? Mi hermano estaba convencido de que Bergoglio los había entregado, y yo le creo.

Agrega Rodolfo:

– El no podía armar una fuerza de tareas para rescatarlos, no es eso lo que le reprochamos. Pero como responsable que aprobó cada paso que dieron debería haberlos protegido de los rumores, de las calumnias y de las injurias que culminaron con su detención ilegal. Si Bergoglio lo hubiera querido a Orlando se hubiera interesado por él cuando quedó en libertad. Lo único que hizo fue pagarle el viaje a Roma. Nunca hizo ningún contacto, ni telefónico ni epistolar. Tampoco se comunicó con la familia para decir que lamentaba su muerte. Nada.

– ¿Por qué cree que no lo quería?

– Creo que le tenía envidia, por la capacidad de Orlando para ver el drama humano en forma directa.

– ¿No habría alguna razón política? Orlando compartía puntos de vista de la JP y Bergoglio formaba parte o estaba muy próximo a Guardia de Hierro.

Rodolfo Yorio asiente:

–Sí, claro. En la época de las tres A yo le dije, “si entrás a la jaula del león disfrazado de churrasco, te van a comer. Tenés en contra a Guardia de Hierro, a Norma Kennedy y a tu jefe, sos candidato a la boleta”. Una Unidad Básica de Norma Kennedy estaba cerca de la capilla de Orlando en la villa. Y los de Guardia de Hierro le habían quitado su cátedra de Teología en la Universidad del Salvador, sin explicación. Así se conformó una red de intrigas fundamentada en informes que nadie vio pero que al mencionarlos Bergoglio daban sustancia a los cargos. Orlando sabía que el provincial no lo quería. Bergoglio no mantenía la opción por los pobres y por eso cuestionaba el trabajo pastoral que ellos hacían en la villa.

Graciela está pensativa y retoma en un punto anterior:

– ¿Si vio a Massera y Videla como dice, por qué no se lo comentó nunca a mi mamá, si fue varias veces a casa y estábamos tan desesperados como las familias a las que él dice haber ayudado?

Rodolfo agrega:

– Conozco gente que él ayudó. Eso habla de sus dos caras y de su cercanía con el poder militar. Maneja la ambigüedad con maestría. Si los mataban se los sacaba de encima, si se salvaban él los había salvado. Por eso hay gente que lo considera un santo y otros que le tienen terror.

Para Graciela, Bergoglio “trabajó a dos puntas, los alentó para que hicieran esa tarea en la villa y por otro los fue encerrando”.

Rodolfo: – Una característica de la orden es la obediencia. Cada cosa que hicieron fue con su autorización. Es un político, que ama el poder. Orlando era uno de los escollos para que Bergoglio llegara a donde quería llegar.

– ¿En qué sentido?

– Tal vez pensó que Orlando podría ser el futuro provincial.

Graciela acota que Orlando mencionaba a Bergoglio “como una persona ávida de poder”. Los dos hermanos recuerdan que la Compañía de Jesús le ofreció el reingreso a Orlando. La primera vez en Roma, la segunda poco antes de su muerte, cuando atendía una parroquia en el Uruguay.

– ¿Y qué pasó?

Graciela: – Dijo que no tenía problemas siempre que se supiera la verdad de lo que había pasado, cuáles eran esos informes que mencionaba Bergoglio, de qué lo acusaban y quién.

Rodolfo: – Desde el derecho interno de ellos para pedirle que se aparte de la orden tiene que haber actos acusatorios, constancias administrativas. Orlando pidió conocerlos pero nunca lo logró.

- Por Horacio Verbitsky - 11 de abril de 2010 - Página 12




LA IGLESIA EN MANOS DE MOVIMIENTOS SECTARIOS

9 de marzo de 2013

 
http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2013/03/09/la-iglesia-en-manos-de-movimientos-sectarios-religion-iglesia-comblin-reflexion-liberacion.shtml

Lo que más preocupa en estos movimientos extremistas es su riqueza acumulada en pocos años y su afán de poder. Esto es tan antievangélico que asusta...(P. José Comblin)

La disolución progresiva de la cristiandad con sus estructuras sociales dio oportunidad al surgimiento de movimientos sectarios extremistas y permitió que conquistasen posiciones de poder impresionantes en la Iglesia. Aprovecharon el sentimiento de desolación de los nostálgicos de la cristiandad para ofrecerse como salvadores de la Iglesia. 

Pero entienden la salvación de la Iglesia como un movimiento fascista ultra disciplinado, totalmente manipulado por algunos líderes generalmente muy desequilibrados psicológicamente. La jerarquía está vacilando. Permitió que ocupasen un gran espacio en la visibilidad de la Iglesia, sobre todo gracias al pontificado de Juan Pablo II, papa bastante insensible a la democracia y muy inclinado a los movimientos autoritarios. 

En América Latina, esos movimientos son particularmente activos y políticamente muy importantes. He aquí algunos de estos movimientos nacidos en América Latina.
 
- El Instituto del Verbo Encarnado, argentino de origen, presente en 30 países. Fue fundado en 1984 en San Rafael para tener su centro en Mendoza hasta 2001, cuando el centro fue transferido a Roma. El fundador fue el padre Carlos Buela, personalidad excepcionalmente autoritaria, últimamente alejado de sus funciones por el Vaticano frente a la multiplicidad de denuncias de excesos de poder dentro de su instituto. 

En el año 2001, el episcopado argentino quedó asustado por las frecuentes visitas de cara pintadas – movimientos extremistas paramilitares – y procuró cerrar el seminario de Mendoza, pero no lo consiguió. Fue cuando el cardenal secretario de Estado del Vaticano,Angelo Sodano, los transfirió para Roma, ofreciéndoles hospedaje en Roma. Dijo el padre Buela que aprendió con el Opus Dei que se necesita tener su centro en Roma, porque así se consigue todo lo se quiere. Con la ayuda de Angelo Sodano no les fue difícil abrir el noviciado en Chile. 

El movimiento practica el latín, y naturalmente los miembros andan con sotana y dentro de la casa niegan radicalmente el Concilio Vaticano II. Esta es una característica común de todos esos movimientos: Luchan contra el Vaticano II. Con la ayuda de la Curia Romana.

 
- El “Sodalicio de Vida Cristiana”. Movimiento fundado en el Perú en 1971 por un abogado peruano Luis Fernando Figari. Ya tiene 2 obispos en el sur peruano, donde naturalmente destruyeron toda la pastoral de los indígenas. El movimiento generó varias ramas: la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, las Siervas del Plan de Dios, la Asociación de María Inmaculada, la Hermandad de Nuestra Señora de la Reconciliación.

 
- Los Legionarios de Cristo fueron fundados en 1941 por el sacerdote Marcial Maciel en México. Están en el mundo entero. En México son una potencia con 470 casas, innumerables colegios, 9 universidades. Pero están también en toda América Latina. Acumularon una fortuna inmensa que se estima entre 25 y 50 mil millones de dólares. Los miembros se dedican a visitar benefactores. Tienen listas de probables benefactores clasificados de acuerdo a su capacidad financiera. Una de las actividades principales de los miembros es visitar esas familias para pedir dinero. Son conocidos por la rigidez de la estructura y, como todos los movimientos, por la manipulación psicológica de los candidatos y de los miembros. Se tornaron noticia sensacional cuando Benedicto XVI, luego que asumió la misión de papa, destituyó al fundador y lo obligó a refugiarse en una vida privada con prohibición de ejercer cualquier función sacramental. 

Finalmente, Benedicto XVI reveló lo que Juan Pablo II siempre mantuvo en el secreto. Marcial Maciel era pedófilo y practicó actividad sexual con muchos seminaristas, tenía una mujer y por lo menos 3 hijos y muchas amantes. Todo era oficialmente desconocido, pero todo el mundo hablaba de esto en México. Los dirigentes del movimiento afirman que no sabían nada, lo que parece increíble. El papa nombró un interventor para tomar la dirección del movimiento y tomar todas las decisiones que estimare necesarias.

 
Los Heraldos del Evangelio nacieron en Brasil de una división de la antigua Tradición, Familia, Propiedad (TFP) fundada por Plinio Correa en la década de los 40 y condenada por el episcopado brasileño. Cuando murió Plinio en 1995, el sacerdote Joao Clá fue a Roma para conseguir el reconocimiento de la nueva asociación fundada por él, sin pasar por la CNBB, para garantizar un reconocimiento romano, sabiendo de las resistencias que podría haber sufrido por parte de los obispos. Roma aprobó, como siempre apoya todos estos movimientos extremistas, ultra-integristas y enemigos del Vaticano II. Los Heraldos quieren ser una nueva Caballería al servicio de la Iglesia. Usan un uniforme que es copiado del hábito de los Cruzados medievales. Como todos los otros, practican la manipulación psicológica, infantilizan a sus miembros y crean fanáticos. Ellos ya tienen sus propios sacerdotes.

 
- En Chile, la Pía Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús”, fundada por el sacerdote Karadima, de la cual salieron ya 5 obispos. Recientemente, el padre Karadima fue denunciado por haber tenido comportamientos de pedofilia y fue alejado de sus funciones.

 
- Todos se inspiran en el modelo del Opus Dei fundado en España en 1928 por José María Escrivá de Balaguer, hoy canonizado por Juan Pablo II. Todos son de una extraordinaria disciplina, practican la manipulación de sus miembros que son como esclavos de la organización, todos practican el chantaje religioso para atraer candidatos y para conservar a sus miembros. 

Todos son adversarios del Vaticano II y practican el fanatismo religioso tornándose incapaces de cualquier espíritu crítico. Todos producen miembros técnicamente muy eficaces, pero fanatizados. 

Todos son riquísimos, porque frecuentan el mundo de los poderosos y ejercen un chantaje para conseguir dinero. Todos son influyentes en el mundo político de la extrema derecha. Todos ocupan posiciones fuertes en la Curia Romana y consiguen nombramiento de obispos y demás autoridades que les sean favorables y defienden las mismas causas. 

Son ellos los que organizan las campañas electorales para la elección del papa. Aunque los Legionarios erraron al hacer la campaña electoral de Angelo Sodano. ¡No podemos ni imaginar lo que habría sido un papa Angelo Sodano, el gran defensor de Pinochet!
 

Esta situación recuerda lo que aconteció en la última fase del pontificado de Pío X cuando, en la lucha contra el modernismo, el movimiento de La Sapiniere armó una campaña de denuncia en la Iglesia entera. Hoy en día es diferente, pero el resultado es el mismo. 

Los nuevos movimientos sectarios practican un chantaje constante y disponen de un inmenso poder político, económico, cultural. Intimidan por su prepotencia, por su fanatismo. Paralizan a la jerarquía que se siente presionada sin poder resistir. Entran en la jerarquía y allí practican el mismo chantaje.

 
¡Qué peso del pasado! En Europa, el fascismo esta invadiendo el mundo político y de ahí pasa para el mundo eclesiástico. La democracia está en decadencia, y el clero recupera los viejos reflejos de los tiempos en que la Iglesia mandaba. Los movimientos son la presencia del fascismo dentro de Iglesia. La América Latina no escapa y sufre el dominio de estos movimientos en varios países, en la mayoría.

 
Lo que más preocupa en estos movimientos extremistas es su riqueza acumulada en pocos años y su afán de poder. Esto es tan antievangélico que asusta, y asusta el poder que adquirieron de la Iglesia, o sea, dentro de la institución eclesiástica. Juan Pablo II permitió que se transformasen en empresas con finalidad económica con muchas prácticas externas de religión, vividas como mecanismos sagrados que aseguran la salvación sin pasar por el evangelio. 

Puede ser el equivalente eclesiástico de las multinacionales financieras de la sociedad contemporánea, lo que asuste más todavía.

 ¿Será que la jerarquía un día abrirá los ojos?
 

Traducción del portugués por Juan Ignacio Subercaseaux Amenábar del libro “O Espírito Santo e a Tradicao de Jesús” (El Espíritu Santo y la Tradición de Jesús).
Páginas 449 a 451. Sao Bernardo do Campo. Editora Ñanduthi 2012. SP Brasil.
Obra póstuma de José Comblin.
Doctor en Teología, Universidad de Lovaina.

www.reflexionyliberacion.cl

“El Vaticano siempre ha sido una empresa de negocios, lo de la religión es secundario”

La Santa Sede siempre ha escondido su dinero, ya que en primer lugar es una organización que se centra en los negocios,y no en la religión.Esta es la opinión, expresada por el periodista e investigador Daniel Estulin, en referencia al revelador artículo del periódico The Guardian.
El diario afirma,que el Vaticano posee, a través de una red de empresas fantasmas,un gran número de inmuebles lujosos, adquiridos gracias al dinero de Benito Mussolini.

El Vaticano construyó un imperio inmobiliario secreto con millones recibidos de Mussolini

La Santa Sede posee varios edificios en el Reino Unido, Francia y Suiza por un valor total de 800 millones de dólares

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84398-vaticano-construyo-imperio-inmobiliario-secreto-millones-recibidos-mussolini
 
Esto es lo que reveló el diario británico 'The Guardian' tras haber realizado una investigación periodística y haber examinado los archivos del servicio de inteligencia británico.

De acuerdo con el periódico, el Vaticano, a través de una red de empresas fantasmas, posee edificios en Londres como el de la tienda de Bulgari en la calle New Bond o el del banco Capital Altium en la plaza de Saint-James, y otros bienes inmuebles en el Reino Unido, Francia y Suiza, por un valor total de unos 800 millones de dólares.

Este dinero, según 'The Guardian', fue recibido por la Santa Sede en 1929 de Benito Mussolini a cambio del reconocimiento papal del régimen fascista italiano.

El representante oficial del Vaticano en Londres, el arzobispo Antonio Mennini, se negó a comentar la situación.

Texto completo en: 

Los teólogos nazis y el Sodalitium

http://lamula.pe/2012/12/28/los-teologos-nazis/pedrosalinas/

Jesucristo

Tomado del blog Las líneas torcidas, del ex sodálite Martín Scheuch.- 

Jesucristo, del teólogo alemán Karl Adam, publicado originalmente en 1935, fue tal vez el primer libro que leí sobre la persona de Jesús. Fue durante mis primeros años de formación en el Sodalicio de Vida Cristiana. El libro incluía una aproximación al Jesús histórico que resultaba fascinante para nosotros jóvenes, pues presentaba a un Jesús de contextura física vigorosa, siempre sano y desconocedor de la enfermedad en carne propia, ajeno a toda debilidad humana, aseado y ordenado, con el cabello corto en la nuca, amante del trabajo y de las caminatas al aire libre, decidido y de mirada penetrante, intransigente con los seguidores de la ley mosaica, capaz de defender un ideal hasta la muerte, obediente por encima de todo. Esta aproximación se usaba en reuniones de grupo para darnos una imagen palpable y accesible del fundador del cristianismo.

Otro teólogo alemán al que leí mucho durante mi etapa de formación el el Sodalicio de Vida Cristiana fue Michael Schmaus, autor de una voluminosa Teología Dogmática en 8 tomos, que comenzó a publicarse originalmente en 1941 y fue actualizada continuamente en las ediciones de años posteriores. Los sodálitesque estudiamos en la Facultad de Teología Pontifica y Civil de Lima en los años ’80 teníamos la consigna de estudiar las materias de teología dogmática en esa obra, a fin de aprender una teología que estuviera de acuerdo en todo con el Magisterio de la Iglesia, no como aquella que era impartida por algunos profesores de la Facultad, a los cuales se consideraba como inficionados de doctrinas sospechosas e incluso heréticas. Nos veíamos obligados de esta manera a tener estudios paralelos, pues teníamos que aprender lo que nos enseñaban los profesores de la Facultad a fin de aprobar los exámenes, y a la vez teníamos que aprender los contenidos de la obra de Schmaus, a fin de adquirir conceptos teológicos sólidos y probados.

Tanto Michael Schmaus como Karl Adam se nos presentaban como teólogos intachables, de buena doctrina y fidelidad sin fisuras a la Iglesia. Sin embargo, recientemente he llegado a saber a través de un interesante artículo en alemán (Antijudaísmo y antisemitismo en la teología de nuestro siglo: Karl Adam, Michael Schmaus y Anton Stonner, Georg Denzler, 1995) que ambos teólogos tenían algo común en su pasado, una circunstancia sombría que los coloca bajo una nueva luz: ambos apoyaron explícitamente la ideología nazi durante la dictadura hitleriana.

Veamos a cada uno de ellos en detalle.

Michael Schmaus
Michael Schmaus (1897-1993), nacido en Baviera, de quien fuera alumno el futuro Papa Ratzinger en los años de la posguerra, actualizó la dogmática católica recurriendo a un lenguaje accesible y mostrando una orientación marcada hacia las Sagradas Escrituras y los escritos de los Padres de la Iglesia. Su obra principal, Teología Dogmática, fue en su tiempo una obra de gran importancia e influencia, siendo traducida a varios idiomas. Desde 1946 hasta su jubilación en 1965 fue profesor de teología dogmática en Múnich. Fue también perito en el Concilio Vaticano II y contribuyó a la redacción de la Constitución sobre la Iglesia Lumen gentium. El Papa Juan Pablo II le concedió en 1983 el título de Protonotario Apostólico.

En el período de entreguerras a partir de 1933 y durante la Segunda Guerra Mundial, lo encontramos como profesor de teología dogmática en Münster. En ese entonces el teólogo alemán veía en la nación la mas alta revelación de Dios, y en la historia tanto como en la religión, un fenómeno histórico que fructificaba en la idea de la “religión nacional”. No hizo ningún secreto de su simpatía inicial por el Tercer Reich de Adolfo Hitler. En una ponencia de 1933 ante estudiantes, intitulada Encuentros entre cristianismo católico y cosmovisión nacionalsocialista, que tuvo dos ediciones impresas, manifestaba gran respeto por el nuevo movimiento ideológico racial: «El nacionalsocialismo pone en el centro de su cosmovisión la idea de un pueblo surgido a partir de sangre y suelo, destino y misión. El llegar a ser pueblo por parte de los alemanes es la meta esencial del movimiento nacionalsocialista.» Un alemán sería recién «un hombre pleno», opinaba entonces el teólogo, cuando sea «un alemán pleno». Dios le ha confiado a cada pueblo una misión especial, pero al pueblo alemán le ha confiado una de las más grandes tareas: «Para que la historia universal tenga sentido, no debe desarrollarse fuera de la voluntad divina; entonces a la nación alemana se le deberá asignar otro rango que a la república de negros de Liberia.» Asociada a este enunciado estaba la cuestión política de si la Sociedad de Naciones –predecesora de la posterior Organización de las Naciones Unidas– era conforme con la concepción católica. En efecto, en 1935, dos años más tarde, Hitler anunciaba oficialmente que Alemania se retiraba de la Sociedad de Naciones. Schmaus quería que la desigualdad antes señalada no sólo se entendiera colectivamente, sino también individualmente: «Es una doctrina católica explícita, que, no obstante la igualdad esencial del destino humano, no todos los hombres han sido creados para igual bienaventuranza e igual perfección en todos los aspectos, sino que cada uno puede y debe alcanzar la perfección que corresponde a su capacidad intelectiva.» Sobre la base de estas formulaciones podía sustentarse el modelo germánico de hombre como un linaje de carácter extraordinario. Ciertamente, Schmaus creía en la universalidad de la Iglesia, pero no sin un cierto acento antisemita. En la misma ponencia señala lo siguiente: «Hubo una vez un pueblo, que creyó que la Revelación estaba vinculada a su nacionalidad. Tuvo que pagar esa locura con el repudio. Era el pueblo judío.»

Karl Adam
Karl Adam (1876-1968), también bávaro al igual que Schmaus, profesor de teología dogmática en Tubinga, fue uno de los teólogos alemanes más renombrados después de la Primera Guerra Mundial. Su libro La esencia del cristianismo, publicado en 1924 y traducido a diez idiomas idiomas, le hizo conocido más allá de las fronteras de Alemania. Con la llegada de Hitler al poder en 1933, Adam abogó por una síntesis entre catolicismo y nacionalsocialismo, llegando incluso a hacerse miembro del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores o Partido Nazi.

A mediados del año 1933 publicó el artículo Raza alemana y cristianismo católico. En ese escrito ve a Adolfo Hitler como el salvador del «cuerpo racial enfermo, el hombre que permite otra vez ver y amar nuestra unidad sanguínea, nuestra identidad alemana, el homo germanus».

Cegado por la ideología nacionalista pro-germana, el influyente teólogo tuvo posiciones peligrosamente cercanas a la funesta doctrina racial del nacionalsocialismo: «Según las leyes biológicas no puede haber duda de que el judío, en cuanto semita, es incompatible con nuestra raza y siempre lo será. Ninguna mezcla de sangre hará jamás posible que pueda incorporarse a la raza aria.»

De allí infiere Adam la necesidad, «como requerimiento de la autoafirmación alemana, de preservar la pureza y frescura de esta sangre y asegurarla mediante leyes». Hace referencia explícita a la inmigración de judíos desde el

Este y al «espíritu judío específico», que «no sólo se ha introducido cada vez más nuestra economía, sino también en nuestra prensa y literatura, la ciencia y el arte, incluso en toda nuestra vida pública y ha debilitado enormemente nuestra herencia de vínculos nacionales y religiosos».

Como al autor católico le huele que muchos representantes del judaísmo de su tiempo constituyen un peligro religioso y nacional, le parece que «la manera de proceder del gobierno alemán contra la invasión judía, si bien ha sido considerada dura por parte de judíos alemanes patriotas, en sus propósitos fundamentales constituye un acto obligatorio de autoafirmación germana cristiana», más aún, es una exigencia de «nuestro amor propio ordenado, aquel amor propio que en la moral cristiana constituye el requisito natural de nuestro amor al prójimo».

No bastando con esto, el teólogo de Tubinga saca conclusiones concretas, que deben ser tomadas como exigencias. «Una legislación basada en la pureza étnica de sangre» no puede «sin más ser condenada como no cristiana o anticristiana: antes bien, es derecho y tarea del Estado preservar la pureza de sangre de su pueblo mediante las medidas correspondientes, siempre que obviamente sea amenazado por la irrupción desordenada y desmedida de sangre extraña». Por otra parte, añade a modo de restricción que en la ejecución de las disposiciones del Estado no se debía vulnerar la justicia y el amor, y la especificidad judía no debía ser difamada moralmente.

Como se puede constatar, el teólogo alemán no tuvo la intención de marcar distancia con la nueva religión de la sangre y la raza, formulada teóricamente por el ideólogo nazi Alfred Rosenberg en su obra El mito del siglo XX, de 1930. Al contrario, al iniciarse el régimen nazi les ofreció a aquellos católicos que tenían dudas una excusa y justificación para adherirse a una mentalidad racista.

El mito de la sangre y del suelo también es fundamental en la cristología de Adam. En una ponencia en el Katholikentag (Congreso de los Católicos Alemanes) en Stuttgart, el 21 de enero de 1934, el teólogo hizo un intento de interpretar de nuevo la ideología racial en clave cristiana: «¿No se está gestando un hombre nuevo, un pueblo nuevo, cuyo aliento es cálido y ardiente, sus ojos claros y brillantes, su corazón ufano, un hombre, un pueblo que partiendo de la disipación y la dispersión se ha vuelto a encontrar a sí mismo, que retorna a la herencia de la sangre, al suelo patrio y a aquel origen y santuario, del cual ha tomado sus mejores fuerzas, a la fe cristiana?»

En otra ponencia, que tuvo lugar un año más tarde, el 5 de febrero de 1935, en el Bonifatiusverein en Tubinga, y que fuera publicada ese mismo año con el título Jesucristo y el espíritu de nuestro tiempo, si bien Adam acentúa el carácter universal de la Revelación divina, añade lo siguiente: «Desde luego también la peculiaridad sanguínea de un pueblo va a colorear la manera particular en que se acoge y procesa la santa y excelsa Palabra de Dios, y por eso la devoción que se enciende ante la revelación sobrenatural nunca podrá sustraerse a un impacto nacional racial.» Para ello apela a dos principios de la teología escolástica: «la gracia supone la naturaleza» y «la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».

Ya en su obra Cristo y el espíritu de Occidente, de 1928, aparecían enunciados antisemitas. Para demostrar la importancia de Occidente como «el primer gran campo misionero cristiano», recuerda que el Apóstol Pedro «trasladó su actividad a Roma» y que Pablo «dedicó su vida a eliminar todo lo judío de la esencia del cristianismo». Este concepto se expresa también en la cristología de Adam: «Se debe quizás con cierta precaución arriesgar la siguiente frase: así como el Jesús histórico asumió la figura de un descendiente de David, de un judío, así la figura del Cristo místico es occidental.»

Después de enero de 1943, cuando en la Conferencia de Wannsee los líderes nazis tomaron la decisión criminal de poner una “solución final” a la cuestión judía, Karl Adam, en su artículo Jesús, el Cristo, y nosotros, los alemanes maltrata el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, para sostener que Jesucristo no era un descendiente de judíos, ya que «su madre no tuvo ninguna relación física ni moral con aquellas feas predisposiciones y fuerzas que condenamos en los judíos de sangre pura. Por milagro de la gracia, ella está más allá de estos factores hereditarios judíos, es una figura sobrejudía.»

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, Karl Adam pudo seguir enseñando teología en Tubinga y se jubiló en 1949.

Rudolf Graber
Durante una lección académica en calidad de invitado en Tubinga, el entonces obispo de Ratisbona, Rudolf Graber (1903-1992), calificó a Karl Adam de «precursor del Concilio Vaticano II y de su teología». Lo curioso es que el pasado de Graber tampoco fue muy limpio que digamos. En junio de 1933, durante un discurso público, había designado a Adolfo Hitler como «salvador, padre y redentor terreno». En este discurso, intitulado La misión alemana:

Sobre el concepto e historia del Sacro Imperio, también se encuentran alusiones antisemitas y raciales, explicando la «lucha contra el judaísmo» como «una animadversión instintiva de todo el pueblo alemán» y rematando con la consabida frase retórica: «¿Por qué el pueblo repudiado debe dominar el mundo y no el pueblo del medio?» Graber designaba al «Tercer Reich como la salvación de Occidente del caos del bolchevismo, la barbarie asiática».

Si bien Graber, desde su puesto de director de la organización católica juvenil Bund Neudeutschland elaboró y difundió una especie de “teología del Reich”, en la que se fusionaba antijudaísmo con ideología racial antisemita, una vez terminada la guerra negó que hubiera apoyado al régimen nazi, y desde 1946 hasta su nombramiento como obispo de Ratisbona en 1962 ejerció de profesor de teología fundamental, historia de la Iglesia, ascética y mística en Eichstätt (Baviera). De 1957 a 1962 fue también secretario de la revista “El Mensajero de Fátima”.

No me consta que en el Sodalicio se haya sabido de las afinidades nazis de los teólogos Adam y Schmaus. Bajo esta luz, uno se pregunta si la descripción de la figura de Jesús que aparece en el Jesucristo de Adam se basa única y efectivamente en los datos bíblicos, como pretende el teólogo alemán, o si no hay una cierta influencia del modelo de hombre presente en la ideología nazi y que se buscaba construir a través de la formación física, militar e ideológica en los campamentos de la Hitlerjugend (Juventudes Hitlerianas).

O si la teoría de la predestinación de Michael Schmaus, que plantea que unos son creados y elegidos para gozar de una mayor bienaventuranza y felicidad que otros, no responde más bien a una aproximación elitista a la vida, que encontró expresión en el concepto de raza elegida del nazismo, y que, finalizada la guerra y vencida la dictadura hitleriana, queda sólo como elitismo sin más, justificado teológicamente, donde unos, en razón de un misterioso designio de la voluntad divina, están llamados a una misión que los coloca por encima del común de los mortales y les garantiza un puesto privilegiado en el Reino de los cielos.

Ambos teólogos no pronunciaron nunca un mea culpa por haber apoyado el nazismo ni hicieron cuentas con su pasado. Simplemente cubrieron con un manto de silencio ese lapso de su vida, como si nada hubiera pasado, y continuaron con su carrera teológica en circunstancias distintas. 

Curiosamente, en eso se parecen al Sodalicio de Vida Cristiana, cuyo proclamado fundador Luis Fernando Figari tuvo un pasado marcado por la influencia de doctrinas afines al fascismo, legado ideológico que también configuró la institución en sus inicios –sin contar con que también puede tener proyecciones en el presente–, y todo ha sido cubierto adrede con una pátina de olvido y silencio, intentando sepultar las huellas del pasado y desprestigiando a aquellos que se atreven a sacar los cadáveres a la luz. 

Uno termina preguntándose si hubo transparencia en el procedimiento que culminó con la obtención de la aprobación pontificia en 1997 y contaron todo lo que tenían que contar, toda su historia con sus páginas incómodas inclusive, o si presentaron el cuento de hadas que han ido elaborando a lo largo del tiempo, donde la historia es reescrita e interpretada de acuerdo a la conciencia actual que de sí mismo tiene el Sodalicio, y donde todo aquello que no corresponda a ese ideal es eliminado de la memoria, como si nunca hubiera existido.

Rupert Mayer
Afortunadamente, la memoria existe. En el año 2011 la ciudad de Tubinga decidió cambiar el nombre de la calle Karl Adam, que llevaba este nombre desde 1966, por el de Johannes Reuchlin. El año anterior, 2010, el obispado de Rottemburgo-Stuttgart había cambiado el nombre de la casa Karl Adam, una residencia de estudiantes en Stuttgart, por el de casa Rupert Mayer.

Nacido en Stuttgart en 1876, fue un jesuita que formó parte de la resistencia católica durante la dictadura hitleriana y que, debido a sus prédicas criticando los peligros del nazismo, terminó preso en varias ocasiones e incluso pasó un tiempo en un campo de concentración, muriendo en 1945 de un ataque de apoplejía y con la salud quebrantada.

Que además tuvo una preocupación por gente de todas las clases sociales, fue llamado en vida el “Apóstol de Múnich” y en 1987 fue declarado beato por la Iglesia. Y que nunca apoyó ideologías totalitarias ni se sometió complacientemente a regímenes dictatoriales y, por lo tanto, nunca tuvo un pasado vergonzoso que ocultar de miradas ajenas.

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El artículo original en alemán de Georg Denzler ANTIJUDAISMUS UND ANTISEMITISMUS IN DER THEOLOGIE UNSERES JAHRHUNDERTS: Karl Adam, Michael Schmaus und Anton Stonner puede leerse aquí:

http://facta.junis.ni.ac.rs/lap/lap97/lap97-02.pdf

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Dejad que los niños vengan a mí… (Mateo 19:13)

Luis Casado – 07/12/2012

 

 ¿En qué lugar del mundo la Iglesia no se ha visto envuelta en escándalos de pedofilia?

Buena pregunta, y sería muy difícil entregar una respuesta. De la cabeza a los pies, o si prefieres desde el Vaticano a la última parroquia de África,desde el simple diácono, pasando por el presbítero, el obispo, el arzobispo, el primado, el patriarca, el cardenal y hasta el Papa, todos aquellos que “desempeñan la función de gobernar en la fe y guiar en las cuestiones morales y de vida cristiana a los católicos” tienen una hachita que afilar, dicho sea sin juego de palabras.

 

 Recientemente, después de la Iglesia católica de Irlanda, la de los Estados Unidos y la de Gran Bretaña (para no hablar de Francia, Bélgica, Alemania yotros sitios), la de Canadá descubre que 600 niños -hoy día adultos- fueron abusados sexualmente por “consagrados ministros” del clero entre 1940 y 1982.

 

 Sus agresores le agregaron la sordidez a la infamia porque se trataba de niños discapacitados, sordo-mudos de entre 8 y 17 años, confiados a la congregación de los Clercs de Saint-Viateur (Congregatio Clericorum Parochialium seu Catechistarum San Viatoris). Los niños fueron golpeados y violados por 28 curas y seis empleados laicos. Lo ocurrido es tan odioso que no puedo sino repetirlo para que entre bien en la conciencia de quienes lean estas líneas: Los niños fueron golpeados y violados por 28 curas y seis empleados laicos.

 

 Algunos de estos “depredadores” como les llaman sus víctimas, aún ejercen su sagrado ministerio y no es de extrañar visto que la Iglesia suele protegerles, ocultar sus desmanes, y muchas veces asegurarles una completa impunidad.

 

 En el sitio web de esta comunidad religiosa no se encuentra una palabra de remordimiento. Sólo una llorosa carta a los “hermanos y hermanas” en la que se lee: “Quieren que el público sepa nuestras faltas y nos pierda el respeto, nos ponen en la portada de los diarios…” “¡Ah, cómo son duros estos tiempos! ¿Dónde está el tiempo en que éramos honrados y respetados, escuchados y apoyados? ¿Qué podemos hacer en este mundo sin piedad?”

 

 Y yo que sé… denunciar el matrimonio gay, por ejemplo… para seguir dando ejemplos de moralidad…

La hipocresía y el cinismo forman parte de una cultura centenaria en la Iglesia. El ocultamiento, el secreto y la opacidad en la Iglesia no son sólo cosas de la literatura de tipo “El Código Da Vinci”.

Por eso me pareció extraña la premura y la “transparencia” con la que la Iglesia chilena trató el caso del ex vicario de la Solidaridad Cristián Precht.

Hubo quién sugirió una suerte de venganza tardía contra un enemigo jurado de los crímenes de la dictadura, pero servidor no es muy amigo de la “tesis del complot”, tesis que sirve para un barrido y para un fregado. Sin embargo no dejan de sorprender las declaraciones públicas de los voceros de la Iglesia.

El Obispo auxiliar de Santiago, Monseñor Cristián Contreras, anunció que Cristián Precht no podrá ejercer públicamente su ministerio por un plazo de cinco años, por el delito de abuso sexual de menores y de adultos por expresa petición del Vaticano.

Pero llama la atención que la Iglesia se oponga a darle a conocer al inculpado las identidades de los denunciantes, o sea de sus presuntas víctimas. Si es culpable, ¡Cristián Precht debe saber quienes son! Se le acusa de un delito (que por lo demás debiese ir a la justicia ordinaria), ocultando los nombres de las víctimas. ¿Cómo defenderse en esas condiciones?

Las peores dictaduras usaron y abusaron de ese tipo de procedimiento: testigos encapuchados, ocultos, sin identidad, constituyen una herramienta de lujo para enviar a prisión, o al cadalso, a cualquiera.

Sancta Virgo virginum, Ora Pro Nobis.

DIA DEL ORGULLO PRIMATE

DIA DEL ORGULLO PRIMATE

Acusan a sacerdote de violar a escolar de 14 años


Domingo 06 de mayo del 2012 | 07:22
http://peru21.pe/2012/05/06/actualidad/acusan-sacerdote-violar-escolar-14-anos-2023066?href=cat1pos2

El denunciado es confesor del colegio parroquial San Alfonso de Santa Clara y la víctima es un alumno. Elizabeth Liza, de 44 años, madre del estudiante, dice temer que el Clero proteja al mal cura.

Manuel Igreda Reátegui
migreda@peru21.com

Un sacerdote del colegio parroquial San Alfonso de Santa Clara, y quien además era el confesor de los alumnos, fue denunciado por haber violado a uno de los escolares. El caso es investigado por la Policía, luego que la madre de la víctima hiciera esta terrible acusación.

Elizabeth Marlene Liza Bazán, de 44 años, contó a Perú21 que su hijo fue víctima del cura de su colegio, Waldir Pérez Salinas, perteneciente a la Congregación de los Padres Redentoristas.

Si bien, al principio, la infortunada madre se negó a tocar este delicado tema, finalmente confirmó la grave denuncia.

ABUSO EN EL COLEGIO
Liza Bazán narró que el presunto abuso sexual contra su hijo ocurrió en abril último, dentro de las mismas instalaciones del colegio San Alfonso.

“Este señor se aprovechó de mi hijo en la misma oficina que tiene en esta escuela. Su trabajo es escuchar las confesiones de los menores.
Se ganó la confianza de mi niño y abusó de él”, expresó.

Según detalla, su hijo le confesó el pasado miércoles haber sido víctima de la violación.

“Yo puse la denuncia al día siguiente. Veía que mi hijo andaba nervioso. Incluso le temblaban sus manitos y a veces lloraba y no podía dormir”, manifestó.

Agregó que los exámenes del médico legista dieron positivo y que este lunes acudirá a la Fiscalía de Santa Anita para ver a qué despacho fue derivado el caso.

La madre dijo temer a que la Iglesia tenga una postura antagónica a su denuncia.
Lamentó que al acudir a la comisaría de Santa Clara, los policías le manifestaran que le iba a ser difícil hallar justicia en este caso, debido a que “el Clero protegía a sus curas”.

“Nunca pensé meterlo en la boca del lobo. Además, tengo miedo a que se fugue, me siento destruida. Quiero que lo metan preso y exijo que se haga justicia”, exclamó.

Desde el día que se puso la denuncia en la dependencia policial de la zona, el menor no ha vuelto al colegio.

SOLICITUD DE AYUDA
La señora pidió ayuda a los Ministerios de Educación y de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, así como a la Defensoría del Pueblo.

Por el momento viene recibiendo el apoyo de sus familiares y amigos en su casa.

SABÍA QUE

- Pérez Salinas fue el cura que en Lima ofició la misa de cuerpo presente del estudiante Ciro Castillo Rojo, hallado sin vida en el Valle del Colca. Esta ceremonia religiosa se realizó en el cementerio Mapfre de Huachipa.

- Ayer acudimos al colegio San Alfonso para conocer la versión del acusado, pero nadie nos atendió.

- El denunciado es natural de la región San Martín y pertenece al Secretariado de Vida Apostólica de los Misioneros Redentoristas del Perú.

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