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IPAZIA DE ALEJANDRIA

Enviado por: "huainahuairi" a la Lista de Cyberateos.

Lun, 31 de Mayo, 2010 4:37 pm

 

La cosa fue así. Parece que con la esperanza de frenar la disolución del imperio y la avanzada de los "bárbaros" de entonces (que siguen estando al norte de los bárbaros del sur, más o menos como ahora) Teodosio I y sus hijos, firmaron un infame pacto de sangre con la iglesia católica.

 

Por primera vez un emperador romano se arrastraba "literalmente" a los pies de un obispo: era en la catedral de Milán en la navidad del 390 d.c. , fecha que como se verá "marcaría profundamente el destino de la entera humanidad".

 

El obispo era Ambrogio (San Ambrogio) e hizo promulgar al emperador un edicto detrás del otro haciendo cancelar toda forma de educación y de estudio, de libre pensamiento y de religión, que no fuera la cristiana.

 

Hizo que se quemaran todos los templos paganos (los sacerdotes, las bibliotecas) y se cancelaran las Olimpíadas y la celebración de los misterios Eleusinos. Dejó, entre otras cosas, completa libertad al obispo-patriarca Cirillo (San Cirillo) para transformarse en patrón absoluto de Alejandría de Egipto y exterminar judios, nestorianos, novazianos y paganos, y sobre todo hacer "pedacitos" (también literalmente) a Ipazia, la última voz libre del antiguedad, el último obstáculo que podía oponerse, junto a su " escuela", y a lo que representaba, al dominio del terror fundamentalista cristiano. (Cáspita, suena de lo más actual).

 

Ipazia fue una mujer enorme, astrónoma, matemática, filósofa y primer mártir de la Razón a manos del oscurantismo de nuevo cúneo. Ella era la heredera de la ciencia antigua, la última representante de la escuela que había cambiado la concepción del mundo en los setecientos años de acumulación de experiencias y saberes que hicieron de Alejandría (fundada por el mismísimo Alejandro de Macedonia en el delta del Nilo) el baricentro del ellenismo griego y la avanzada de la humanidad.

 

Mil doscientos añ después del asesinato de Ipazia, Galileo y Newton se rompían la cabeza tratando de comprender los conceptos desarrollados por los científicos alejandrinos, utilizando entre otros, los trece volúmenes del comentario a la aritmética de Diofanto y los ocho volúmenes sobre las cónicas de Apollonio, elaborados por Ipazia.

 

Leonardo da Vinci no hizo otra cosa que reinterpretar y desarrollar proyectos de personajes que como Ctesibio o Erone fueron parte del fermento intelectual que durante siglos animó la ciudad aún luego de la caída bajo el dominio romano y la perdida, con la derrota de Cleopatra, de su primer biblioteca (de 40000 volúmenes) en un incendio.

 

Para no hablar de Arquímedes o incluso de María la Hebrea, la madre de la química moderna que inventó tecnicas de laboratorio que se utilizan todavía hoy, como el famoso "baño maría".

 

Bastaba dejar con vida a Ipazia, su escuela y no quemar la biblioteca (reconstruida y ampliada) con sus setecientos mil volúmenes, para gozar con muchos siglos de anticipación de todo aquel saber y aquel conocimiento que costó muchos mártires y enorme sufrimiento recuperar. Pero no se recuperó todo.

 

Ipazia luego de una jornada de estudio se cubría con el manto negro de los filósofos y salía a recorrer la ciudad mezclándose con la gente simple, enseñaba a razonar con Platón y Aristóteles.

 

Creía en la magia curativa de la música y estudiaba también la astrologia, pero aconsejaba dirijirse a un médico y no a un templo para hacer frente a una enfermedad.

 

En su momento había rechazado su conversión al cristianismo diciendo " Si me hago comprar, no seré libre, y ya no podré estudiar. Es así que funciona una mente libre: también ella tiene sus reglas."

 

Era el lunes 8 de marzo del 415 d.p., la milicia de San Cirillo, una horda de quinientos monjes parabolanos, la levantó cuando estaba volviendo a casa, la arrastraron a la catedral y la desnudaron, su jefe Pedro "El Lector" con dedos armados de uñas afiladísimas le cavó los ojos y los arrojó sobre el altar, después la dejó en manos de la turba que la hizo pedazos, los restos reunidos en una bolsa los quemaron en el basurero municipal pues como decía San Agustín (otro "padre" de la iglesia) la mujer es sólo "inmundicia".

 

Tal vez de haber sido hombre la hubiesen sólo matado, siendo mujer debían masacrarla y en la catedral cristiana, para transformar esa masacre en un símbolo, para excluir por el terror en los siglos por venir a la mitad del género humano.

 

Este delito señaló el fin del paganismo, el ocaso de la ciencia y de la dignidad misma de la mujer. Todavía hoy en el mundo de la ciencia el 5% de los vértices es mujer, mientras el 60% de la mano de obra no calificada es femenina.

 

Pero si Ipazia nada pudo contra monstruos como San Cirillo de Alejandría, San Agustín de Ippona, San Ambrogio de Milán o San Juan Crisóstomo (todos padres de la actual iglesia católica) es justicia divulgar aquello que sucedió 1600 años atrás y restituir a figuras como la de Ipazia un poco de justicia.

 

Pero podemos descansar en paz amigos, la UNESCO ha creado, leo, un organismo en 1999 para ayudar a la mujer a entrar en el mundo de las ciencias y a este proyecto le ha dado el nombre de Ipazia. Todo O.K. y el pueblo irakeno tendrá la democracia que se merece.

 

PD: En la película de Manoel de Oliveira, "Un film hablado" el protagonista se pregunta cómo los árabes habiendo rescatado buena parte de la filosofía griega y siendo responsables de una gran apertura cultural y social en la época, pudieron haber destruído la Biblioteca (es decir la "Universidad" en términos contemporáneos) de Alejandría.

 

Pues bien, se trata de un falso histórico repetido hasta el hartazgo. La biblioteca fue destruida por el obispo-patriarca Teófilo (tío de Cirillo) en el 391 d.c. luego del edicto de Teodosio I y no durante la conquista árabe de Egipto en el 641 como demuestra la vasta bibliografía que existe sobre el argumento.

 

(Este material tiene como fuente el artículo que dedicara el diario italiano "Il Manifesto" a la edición del libro, y el libro mismo de Adriano Petta y Antonino Colavito, "Ipazia, scienziata alessandrina". Lampi di stampa-2004

 

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