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LOS ATEOS SOMO MEJORES EN LA CAMA

http://de-avanzada.blogspot.com/2011/05/los-ateos-somos-mejores-en-la-cama.html

Lo dice la Ciencia:

Así lo asegura el estudio Sex and Secularism: What Happens When You Leave Religion? (Sexo y Secularismo: ¿Qué pasa cuando dejas la religión?-cuyas 46 páginas con detalles y gráficos se pueden descargar completamente gratis después de haberse registrado)

Y no es que simplemente seamos un poquito mejores. Somos mucho mejores:

Los ateos y otros no-creyentes, en su conjunto, experimentan mucha más satisfacción en su vida sexual de lo que lo hacían cuando eran creyentes. Ellos sienten mucha menos culpa sobre su vida sexual y su sexualidad. La culpa sexual inculcada por tantas religiones tiende a desaparecer, y de hecho desaparece -mucho más a fondo de lo que cabría esperar-, cuando la gente deja la religión. Y de acuerdo con los encuestados de este estudio, los no-creyentes imparten una educación sexual significativamente mejor a sus hijos que la que imparten los creyentes a los suyos.

Una vez más, no es que tengamos más sexo (en cuanto a cantidad, no hay diferencia), sino que es mejor:

Los creyentes y los ateos tienen más o menos la misma cantidad de sexo... pero cuando se trata del placer y la satisfacción experimentada durante esas relaciones sexuales, la diferencia es como la de la noche y el día.

El estudio también revela una sutil pero mordaz ironía:

Y quizás uno de los mensajes más poderosos de este reporte -si bien, uno de los menos sorprendentes- es el efecto decididamente negativo de la religión en la educación sexual y la información. La gente criada en hogares más fuertemente religiosos calificó la calidad de su educación sexual significativamente peor que la impartida a personas criadas en hogares menos religiosos: 2.4 en una escala de cinco puntos, frente a 3,2 de la gente menos religiosa. Y los niños más religiosos tenían menos probabilidades de obtener información sexual de sus padres que los menos religiosos -un 13,5 por ciento, frente al 38,2 por ciento- y es más probable que la obtengan de la experiencia sexual personal y de la pornografía.

En caso de que la ironía se le escape a alguien, voy a recalcarla: los altamente religiosos, la gente de los "valores familiares", son más propensos a informarse sexualmente con la pornografía y al andar tonteando... mientras que la personas menos religiosas son más propensas a hablar con sus padres. Y por si alguien se está preguntando por qué la información sexual se incluye en este estudio sobre la felicidad sexual: se hademostrado consistentemente que una información y eduacación sexual precisa es uno de los pilares de una vida sexual feliz y satisfactoria.

Que, de nuevo, los ateos somos mucho más propensos a tener.

Bueeeno... para aquellos que sigan con la monserga de que las personas religiosas son más felices, y para aquellos que dicen lo bien que se sienten con un dictador celestial, les tengo noticias: los ateos no tenemos amigos imaginarios que se caguen en nuestra vida sexual y nos hagan sentir culpables por ella.

(Sólo como por no dejar cabos sueltos, también en eso de que son más felices se equivocan los creyentes: los países con tasas más altas de ateísmo en realidad tienen niveles más altos de felicidad y de funcionamiento social que los países más religiosos)

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“Mentiras y calumnias”.

http://www.salta21.com/Mentiras-y-calumnias-Acusaciones.html

 Acusaciones de Yorio y Jalics contra el cardenal Bergoglio

Un libro de Jalics, una carta de Yorio a la Compañía de Jesús, una entrevista de Jalics con Emilio Mignone, el testimonio de una monja y una entrevista con los hermanos de Yorio describen en forma elocuente los procedimientos de Bergoglio, antes y después del secuestro de los dos jesuitas.

“Mentiras y calumnias”. Acusaciones de Yorio y Jalics contra el cardenal Bergoglio 

En su libro de 1986 Iglesia y dictadura, Emilio Mignone mencionó a Bergoglio como uno de “los pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”.

En 1995, el jesuita Francisco Jalics publicó un libro, Ejercicios de meditación.

Al narrar su secuestro dice que “mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y treinta documentos a los que pude acceder más tarde pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares”.

En otra parte del libro agrega que esa persona hizo “creíble la calumnia valiéndose de su autoridad” y “testificó ante los oficiales que nos secuestraron que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista.

Poco antes yo le había manifestado a dicha persona que estaba jugando con nuestras vidas. Debió tener conciencia de que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones”.

La identidad de esa persona se revela en una carta que Orlando Yorioescribió en Roma en noviembre de 1977, dirigida al asistente general de la Compañía de Jesús, padre Moura. Ese texto permite conocer el resto de la historia, por testimonio directo de una de las víctimas. En esa recapitulación escrita 18 años antes que el libro de Jalics, Yorio cuenta lo mismo, pero en vez de “una persona” dice Jorge Mario Bergoglio.

Cuenta que Jalics habló dos veces con el provincial, quien “se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a adelantarse a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia”.

También menciona las críticas que circulaban en la Compañía de Jesús en contra de él y de Jalics: “Hacer oraciones extrañas, convivir con mujeres, herejías, compromiso con la guerrilla”, similares a las que Bergoglio transmitió luego a la Cancillería.

Yorio no conocía la existencia de ese documento, que encontré cinco años después de su muerte.

En su libro, Bergoglio dice lo mismo que les transmitía a Jalics y Yorio: que él no creía en la veracidad de esas acusaciones. ¿Por qué entonces debía comunicarlas al gobierno militar, como prueba el documento que se reproduce en esta edición?

Una boca importante

Cuando Bergoglio le dijo que había recibido informes negativos sobre él,Yorio habló con los consultados por su superior. Por lo menos tres de ellos (los sacerdotes Oliva, José Ignacio Vicentini y Juan Carlos Scannone) le dijeron que no habían opinado en su contra sino a favor.

En el clima de la Argentina, la acusación de pertenencia a la guerrilla en “una boca importante (como la de un jesuita) podía significar lisa y llanamente nuestra muerte. Las fuerzas de extrema derecha ya habían ametrallado en su casita a un sacerdote, y habían raptado, torturado y abandonado muerto a otro. Los dos vivían en villas miseria. Nosotros habíamos recibido avisos en el sentido de que nos cuidáramos”, escribió Yorio al padre Moura.

Agrega que Jalics habló no menos de dos veces con Bergoglio para hacerle ver el peligro en que esas versiones los colocaban.

Según Yorio, “Bergoglio reconoció la gravedad del hecho y se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia. [Pero como] el provincial no hacía nada por defendernos nosotros empezábamos a sospechar de su honestidad. Estábamos cansados de la provincia y totalmente inseguros”. Tenían sus motivos. Durante años, Bergoglio los había sometido a un hostigamiento insidioso, sin asumir en forma abierta las acusaciones en contra de ellos, que siempre atribuía a otros sacerdotes u obispos que, una vez confrontados, lo desmentían.

Bergoglio les había garantizado una continuidad de tres años en su trabajo en la villa del Bajo Flores.

Pero al arzobispo Juan Carlos Aramburu le informó que estaban allí sin autorización. El aviso les llegó por medio de uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y de la pastoral villera, Rodolfo Ricciardelli, a quien se lo contó el propio Aramburu. Cuando Yorio lo consultó, Bergoglio le dijo que Aramburu “era un mentiroso” y que empleaba esas “tácticas para molestar a la Compañía”.

La infamia pública

En nuestro intercambio epistolar, Yorio sostuvo que en el clima de miedo y delación instalado dentro de la Iglesia y de la sociedad, los sacerdotes que trabajaban entre los más pobres “éramos demonizados, puestos en sospecha dentro de nuestras propias instituciones y acusados de subvertir el orden social”.

En ese contexto fueron sometidos por Bergoglio a “la prohibición e infamia pública de no poder ejercer el sacerdocio, dando así ocasión y justificación para que las fuerzas represivas nos hicieran desaparecer. Se nos podía avisar que había peligros, pero sin frenar las difamaciones de las que los mismos que nos hacían el servicio de avisarnos eran cómplices. Se nos podía alertar de que estábamos señalados y acusados, pero manteniendo en el misterio y la ambigüedad las causales de acusación, quitándonos así la posibilidad de defendernos”.

Una vez que salieron de la Compañía de Jesús, Bergoglio les recomendó que fueran a ver al obispo de Morón, Miguel Raspanti, en cuya diócesis podrían salvar el sacerdocio y la vida. El provincial se ofreció a enviar un informe favorable para que los aceptara. Yorio y Jalics supieron por el vicario y algunos sacerdotes de la diócesis de Morón que la carta del provincial Bergoglio a Raspanti contenía acusaciones “suficientes como para que no pudiéramos ejercer más el sacerdocio”.

– No es cierto. Mi informe fue favorable. Lo que pasa es que Raspanti es una persona de edad que a veces se confunde –se defendió Bergoglio ante Yorio. Pero en su nuevo encuentro con el obispo de Morón, ratificó las acusaciones, según el relato que Raspanti le transmitió a otro de los sacerdotes de la comunidad del Bajo Flores, Luis Dourrón. Yorio insistió entonces con Bergoglio.

– Raspanti dice que sus sacerdotes se oponen a que ustedes entren en la diócesis –arguyó esta vez el provincial.

Otra alternativa posible era que se integraran al Equipo de Pastoral Villera del Arzobispado de Buenos Aires. Su responsable, presbítero Héctor Botán, se lo planteó al arzobispo Aramburu.

– Imposible. Hay acusaciones muy graves en contra de ellos. No quiero ni verlos –le contestó.

Uno de los sacerdotes villeros se quejó ante el vicario episcopal de la zona de Flores, Mario José Serra.

– Las acusaciones vienen del provincial –le explicó Serra.

El propio Serra fue el encargado de comunicarle a Yorio que le habían quitado las licencias para ejercer su ministerio en la Arquidiócesis, debido a que el provincial había informado que “yo salía de la Compañía”.

– No tenían por qué quitarte las licencias. Esas son las cosas de Aramburu. Yo te doy licencias para que sigas celebrando misa en privado, hasta que consigas un obispo –le dijo Bergoglio.

El último intento por conseguirles un obispo que los incardinara lo hizo el sacerdote de la Arquidiócesis Eduardo González. Convocado a la Asamblea Plenaria del Episcopado que comenzó el 10 de mayo de 1976, planteó el caso al arzobispo de Santa Fe, Vicente Zazpe.

– No es posible hacerse cargo de ellos porque el provincial anda diciendo que los echa de la Compañía –sostuvo.

El Equipo de Pastoral Villera envió una carta de protesta a Bergoglio, con copias al nuncio Pio Laghi, Aramburu y Raspanti, que no respondieron.

El tiempo se había agotado y pocos días despuésYorio y Jalics fueron secuestrados, conducidos a la ESMA y luego a una casa operativa, en la que fueron torturados.

Un interrogador con ostensibles conocimientos teológicos le dijo a Yorio que sabían que no era guerrillero pero que con su trabajo en la villa unía a los pobres y eso era subversivo.

Su libertad fue negociada por el gobierno a cambio de que el Episcopado recibiera al jefe de Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola, y al ministro de Economía José Martínez de Hoz. Un día antes de esa visita al Episcopado, Yorio y Jalics fueron drogados y depositados por un helicóptero en un bañado de Cañuelas.

Luego de recuperar la libertad Yorio se refugió en una iglesia y luego en casa de su madre. La protección de un obispo era más urgente que nunca. El único que lo aceptó fue el obispo de Quilmes, Jorge Novak.

Cuando comenzaron las razzias en la zona y supo que preguntaban porYorio, Novak insistió para que saliera del país.

“Bergoglio no me quería mandar a Roma, pero por presión de mi familia y de Novak salí. Estaba escondido, porque hubo una orden de Videla de buscarme”, me escribió Yorio en 1999.

Cuando reaparecieron en Cañuelas, la entonces monja Norma Gorriarán, de la Compañía de María, visitó a Yorio en casa de su madre.

En una entrevista para mi “Historia política de la Iglesia Católica argentina” realizada el 27 de julio de 2006 recordó que estaban pelando arvejas cuando llegó la hermana de Yorio con la información de que lo estaban buscando.

“Lo llevé a una casa de monjas en Villa Urquiza donde tuve a Orlando un mes, en una piecita, en la terraza”.

Bergoglio le exigió que le dijera dónde estaba Yorio, “aparentemente para protegerlo. Pero no me resultaba creíble”.

La religiosa se negó. Bergoglio “temblaba, furioso de que una monja insignificante lo enfrentara. Me señalaba y me decía ‘vos sos responsable de los riesgos que corra Orlando, donde sea que esté’. Quería saber dónde estaba”.

Por último, Laghi le consiguió los documentos y Bergoglio le pagó el pasaje a Roma. “Pero explicaciones sobre lo ocurrido antes no pudo darme ninguna. Se adelantó a pedirme por favor que no se las pidiera, porque se sentía muy confundido y no sabría dármelas. Yo tampoco le dije nada. ¿Qué podía decirle?”

Yorio recordó que recién en Roma, el secretario del general de los jesuitas “me sacó la venda de los ojos”.

Ese jesuita colombiano, el padre Cándido Gaviña, “me informó que yo había sido expulsado de la Compañía. También me contó que el embajador argentino en el Vaticano le informó que el gobierno decía que habíamos sido capturados por las Fuerzas Armadas porque nuestros superiores eclesiásticos habían informado al gobierno que al menos uno de nosotros era guerrillero. Gaviña le pidió que lo confirmara por escrito, y el embajador lo hizo”.

En cambio Jalics viajó a Estados Unidos y luego a Alemania. Escribió que tenía más resentimiento hacia quien los había entregado que contra sus captores y pese a la distancia “no cesaban las mentiras, calumnias y acciones injustas”.

Pero, cuenta en su libro, en 1980 quemó los documentos probatorios de lo que llama “el delito” de sus perseguidores. Hasta entonces los había conservado con la secreta intención de utilizarlos. “Desde entonces me siento verdaderamente libre y puedo decir que he perdonado de todo corazón”.

En 1990, durante una de sus visitas al país, Jalics se reunió en el instituto Fe y Oración, de la calle Oro 2760, con Emilio y Chela Mignone.

Según la minuta de ese encuentro escrita por Mignone, Jalics les dijo que “Bergoglio se opuso a que una vez puesto en libertad permaneciera en la Argentina y habló con todos los obispos para que no lo aceptaran en sus diócesis en caso que se retirara de la Compañía de Jesús”.

Bergoglio dice ahora que cuando Jalics viene al país lo visita. La familia deYorio tiene una información distinta: es Bergoglio quien lo busca, como parte de su operación de blanqueo.

El funcionario de la Cancillería revela que fue Bergoglio quien le comunicó las acusaciones contra Yorio y Jalics.


BERGOGLIO SEGUN LOS HERMANOS DE YORIO

“Una persona ávida de poder”

Graciela y Rodolfo Yorio rechazan las afirmaciones de Bergoglio sobre su hermano Orlando e insisten en su responsabilidad en el secuestro que padeció en 1976 junto con Francisco Jalics.

Con su ejemplar de El Jesuita marcado, Graciela Yorio afirma que no fueron correos electrónicos enviados a los cardenales en 2005 sino informes de otros jesuitas los que muchos años antes pusieron en conocimiento del Vaticano el comportamiento de Bergoglio.

– ¿Cómo lo sabe?

– Cuando presentamos el libro de mi hermano Orlando, Tanteando pactos de amor, conocí a un jesuita amigo de Orlando y que después vino a comer a casa. Yo le pregunté si a él le parecía que un sacerdote con los antecedentes de Bergoglio podía llegar a papa. Me dijo que no me preocupara, que no iba a llegar porque en su dossier figura la historia de Francisco Jalics y Orlando Yorio.

– ¿Cuándo ocurrió ese diálogo?

– Orlando murió en 2000. Al año siguiente hicimos la presentación del libro. ¿En qué año murió el papa?

– En 2005.

– Entonces fue cuatro años antes. No había cónclave ni nada.

– ¿Se acuerda el nombre de ese jesuita?

– Juan Luis Moyano.

– Fue viceprovincial de la Compañía después de la dictadura.

–Eso no lo sé. En aquel momento estaba en alguna institución cultural.

Rodolfo Yorio recuerda que su hermano estaba preocupado por los supuestos informes que según le decía Bergoglio había en su contra, pero nunca le permitía verlos. Cuando lo secuestraron, Rodolfo y Gracielatuvieron varias entrevistas con Bergoglio en el Colegio Máximo de San Miguel, de las que no guardan buen recuerdo. Dice Rodolfo:

– En su libro, Bergoglio se presenta como un hombre joven que no podía hacer mucho porque no tenía contactos, pero a mí me consta lo contrario.

– ¿Por qué?

– Me dijo que estaba esperando a personal de inteligencia del Ejército y que les haría la consulta sobre Orlando. Al salir, cuando calculé que Bergoglio ya no podía verme desde la ventana, en vez de seguir hacia la ruta me perdí entre los árboles del gran parque. A los 10 minutos llegó un Ford Falcón, del que bajaron tres hombres en uniforme de fajina. Cuando entraron, me fui lo más rápido que pude. Bergoglio tenía vinculaciones importantes.

Pero nunca les dio ninguna información. En uno de esos encuentros los hermanos Yorio le dijeron que cada vez que Orlando Yorio y Jalics vieron a un obispo para que los recibiera en su diócesis, les decían que habían recibido malos informes. Graciela recuerda:

– Me dijo que él había hecho informes favorables, hizo ademán de buscarlos para que los viéramos, pero no trajo nada. Otra vez me dijo algo que yo sentí como una amenaza.

– ¿Qué fue?

“Vos cuidate, porque a la hermana de Fulano que no tenía nada que ver la secuestraron y la torturaron”. Si era tan joven y no tenía contactos, ¿cómo pudo ver a Massera y Videla? Mi hermano estaba convencido de que Bergoglio los había entregado, y yo le creo.

Agrega Rodolfo:

– El no podía armar una fuerza de tareas para rescatarlos, no es eso lo que le reprochamos. Pero como responsable que aprobó cada paso que dieron debería haberlos protegido de los rumores, de las calumnias y de las injurias que culminaron con su detención ilegal. Si Bergoglio lo hubiera querido a Orlando se hubiera interesado por él cuando quedó en libertad. Lo único que hizo fue pagarle el viaje a Roma. Nunca hizo ningún contacto, ni telefónico ni epistolar. Tampoco se comunicó con la familia para decir que lamentaba su muerte. Nada.

– ¿Por qué cree que no lo quería?

– Creo que le tenía envidia, por la capacidad de Orlando para ver el drama humano en forma directa.

– ¿No habría alguna razón política? Orlando compartía puntos de vista de la JP y Bergoglio formaba parte o estaba muy próximo a Guardia de Hierro.

Rodolfo Yorio asiente:

–Sí, claro. En la época de las tres A yo le dije, “si entrás a la jaula del león disfrazado de churrasco, te van a comer. Tenés en contra a Guardia de Hierro, a Norma Kennedy y a tu jefe, sos candidato a la boleta”. Una Unidad Básica de Norma Kennedy estaba cerca de la capilla de Orlando en la villa. Y los de Guardia de Hierro le habían quitado su cátedra de Teología en la Universidad del Salvador, sin explicación. Así se conformó una red de intrigas fundamentada en informes que nadie vio pero que al mencionarlos Bergoglio daban sustancia a los cargos. Orlando sabía que el provincial no lo quería. Bergoglio no mantenía la opción por los pobres y por eso cuestionaba el trabajo pastoral que ellos hacían en la villa.

Graciela está pensativa y retoma en un punto anterior:

– ¿Si vio a Massera y Videla como dice, por qué no se lo comentó nunca a mi mamá, si fue varias veces a casa y estábamos tan desesperados como las familias a las que él dice haber ayudado?

Rodolfo agrega:

– Conozco gente que él ayudó. Eso habla de sus dos caras y de su cercanía con el poder militar. Maneja la ambigüedad con maestría. Si los mataban se los sacaba de encima, si se salvaban él los había salvado. Por eso hay gente que lo considera un santo y otros que le tienen terror.

Para Graciela, Bergoglio “trabajó a dos puntas, los alentó para que hicieran esa tarea en la villa y por otro los fue encerrando”.

Rodolfo: – Una característica de la orden es la obediencia. Cada cosa que hicieron fue con su autorización. Es un político, que ama el poder. Orlando era uno de los escollos para que Bergoglio llegara a donde quería llegar.

– ¿En qué sentido?

– Tal vez pensó que Orlando podría ser el futuro provincial.

Graciela acota que Orlando mencionaba a Bergoglio “como una persona ávida de poder”. Los dos hermanos recuerdan que la Compañía de Jesús le ofreció el reingreso a Orlando. La primera vez en Roma, la segunda poco antes de su muerte, cuando atendía una parroquia en el Uruguay.

– ¿Y qué pasó?

Graciela: – Dijo que no tenía problemas siempre que se supiera la verdad de lo que había pasado, cuáles eran esos informes que mencionaba Bergoglio, de qué lo acusaban y quién.

Rodolfo: – Desde el derecho interno de ellos para pedirle que se aparte de la orden tiene que haber actos acusatorios, constancias administrativas. Orlando pidió conocerlos pero nunca lo logró.

- Por Horacio Verbitsky - 11 de abril de 2010 - Página 12




DIA DEL ORGULLO PRIMATE

DIA DEL ORGULLO PRIMATE

Acusan a sacerdote de violar a escolar de 14 años


Domingo 06 de mayo del 2012 | 07:22
http://peru21.pe/2012/05/06/actualidad/acusan-sacerdote-violar-escolar-14-anos-2023066?href=cat1pos2

El denunciado es confesor del colegio parroquial San Alfonso de Santa Clara y la víctima es un alumno. Elizabeth Liza, de 44 años, madre del estudiante, dice temer que el Clero proteja al mal cura.

Manuel Igreda Reátegui
migreda@peru21.com

Un sacerdote del colegio parroquial San Alfonso de Santa Clara, y quien además era el confesor de los alumnos, fue denunciado por haber violado a uno de los escolares. El caso es investigado por la Policía, luego que la madre de la víctima hiciera esta terrible acusación.

Elizabeth Marlene Liza Bazán, de 44 años, contó a Perú21 que su hijo fue víctima del cura de su colegio, Waldir Pérez Salinas, perteneciente a la Congregación de los Padres Redentoristas.

Si bien, al principio, la infortunada madre se negó a tocar este delicado tema, finalmente confirmó la grave denuncia.

ABUSO EN EL COLEGIO
Liza Bazán narró que el presunto abuso sexual contra su hijo ocurrió en abril último, dentro de las mismas instalaciones del colegio San Alfonso.

“Este señor se aprovechó de mi hijo en la misma oficina que tiene en esta escuela. Su trabajo es escuchar las confesiones de los menores.
Se ganó la confianza de mi niño y abusó de él”, expresó.

Según detalla, su hijo le confesó el pasado miércoles haber sido víctima de la violación.

“Yo puse la denuncia al día siguiente. Veía que mi hijo andaba nervioso. Incluso le temblaban sus manitos y a veces lloraba y no podía dormir”, manifestó.

Agregó que los exámenes del médico legista dieron positivo y que este lunes acudirá a la Fiscalía de Santa Anita para ver a qué despacho fue derivado el caso.

La madre dijo temer a que la Iglesia tenga una postura antagónica a su denuncia.
Lamentó que al acudir a la comisaría de Santa Clara, los policías le manifestaran que le iba a ser difícil hallar justicia en este caso, debido a que “el Clero protegía a sus curas”.

“Nunca pensé meterlo en la boca del lobo. Además, tengo miedo a que se fugue, me siento destruida. Quiero que lo metan preso y exijo que se haga justicia”, exclamó.

Desde el día que se puso la denuncia en la dependencia policial de la zona, el menor no ha vuelto al colegio.

SOLICITUD DE AYUDA
La señora pidió ayuda a los Ministerios de Educación y de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, así como a la Defensoría del Pueblo.

Por el momento viene recibiendo el apoyo de sus familiares y amigos en su casa.

SABÍA QUE

- Pérez Salinas fue el cura que en Lima ofició la misa de cuerpo presente del estudiante Ciro Castillo Rojo, hallado sin vida en el Valle del Colca. Esta ceremonia religiosa se realizó en el cementerio Mapfre de Huachipa.

- Ayer acudimos al colegio San Alfonso para conocer la versión del acusado, pero nadie nos atendió.

- El denunciado es natural de la región San Martín y pertenece al Secretariado de Vida Apostólica de los Misioneros Redentoristas del Perú.

Recibe buenas críticas documental sobre pederastia

Agnus Dei se estrena el 11.11.11





http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/f94ff5bf4d59fbff50acf875f0df5864

El filme "Agnus Dei: Cordero de Dios" se estrenará el 11 de noviembre. La directora Alejandra Sánchez ha recibido intimidaciones debido al tema que aborda la película.

Foto: Tomada de Google

México • Alejandra Sánchez define como una reflexión y una historia sensibilizadora su documental "Agnus Dei: Cordero de Dios", el cual denuncia los actos de pederastia por parte de un miembro de la Iglesia.

"No me eduqué bajo ninguna religión, tengo mis propias espiritualidades, aunque la condición humana siempre me sorprende y esto es prueba de ello", dijo la realizadora, quien recordó que los temas sociales y políticos siempre han llamado su atención.

En entrevista con Notimex, Alejandra Sánchez, directora del documental, y Jesús Romero, protagonista del filme, platicaron sobre este trabajo, el cual ha logrado, durante sus exhibiciones buenas críticas, previo a su estreno comercial, el próximo 11 de noviembre.

Sánchez recordó que hace algunos años los medios de comunicación tocaban el tema de la pederastia clerical, lo cual llamó su atención y la animó a tocar tema desde una visión fílmica, periodística y bien sustentada.

"Tenemos material fotográfico y declaraciones que fueron tomadas con una cámara escondida del padre Carlos López, quien es acusado por Jesús como su agresor sexual; además, estamos asesorados por abogados previniendo cualquier acto de censura", adelantó.

Así fue como "Agnus Dei: Cordero de Dios" tuvo su origen, y Jesús Romero le dio voz y cara a esta historia de abuso infantil por parte de representantes de la Iglesia Cátólica, y paso de ser víctima a tomar acciones para concientizar y denunciar.

"Hemos tratado de hacer una visión sensibilizadora y que haga reflexionar a la sociedad y al mismo clero para que hable abiertamente del tema, aunque sabemos que aún falta mucho para que eso suceda", explicó la realizadora.

Sin embargo, el mismo Jesús, quien sufrió en carne propia los abusos de un cura, ahora, después de más de una década, habla del tema y cómo este documental le ha servido de catarsis, junto con una terapia psicológica.

"Cuando me pasó tenía 11 años, y después de ese tiempo los siguientes nueve años estuve sumido en el mundo de las drogas y en las redes de este cura que me decía que no saldría adelante, hasta que me decidí a denunciarlo", comentó.

"Este documental es una denuncia y un llamado a poner atención en los pequeños y escucharlos", dijo Jesús, protagonista de este documental.

Explicó que con la denuncia se han venido una serie de intimidaciones; sin embargo, está decidido a llegar al final y espera que este documental sea visto por el mayor número de personas.

Platicó que tras denunciar y haber tomado una terapia por ocho años ve la vida diferente y hasta formó su propia familia.

"Agnus Dei: Cordero de Dios" llegará a las salas mexicanas el próximo 11 de noviembre, luego de haber recorrido con éxito diversos festivales nacionales e internacionales.

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No comment


Autor: Pedro Salinas
http://peru21.pe/impresa/noticia/no-comment/2011-09-25/314345
 
La mayor asociación de víctimas de abusados sexuales por sacerdotes, la SNAP, que preside la norteamericana Barbara Blaine, ha pedido que la Corte Penal Internacional de La Haya procese a Benedicto XVI y a tres cardenales clave del Vaticano por “crímenes contra la humanidad” por defender, ocultar y poner a buen recaudo a miles de pederastas. El hecho me parece relevante. Y si el hecho se queda en gesto, en un gesto simbólico, pues igual. No deja de ser un gesto significativo. Humanitario. Desafiante. Testimonial. Algo valiente y trascendente en tiempos en que la indiferencia campea entre los cristianos.
 
 

Pues nada. Así respondió el Vaticano. “No comment”. Sin comentarios, o sea. Todo un clásico entre los ensotanados, y que es una suerte de artificio verbal hecho a base de meditar durante milenios el prólogo de Juan. Una cabronada de respuesta, vamos. Supongo que lo correcto sería decir: “Vamos a colaborar”. “Estamos preocupados con lo que está ocurriendo”. “La Iglesia debe proteger mejor a los niños”. O algo así. Pero no. Prefirió optar por la vía expeditiva para evitar las polémicas. O las metidas de pata. O los escándalos. Lo de siempre, digamos.

Me refiero a la denuncia presentada contra el Papa y tres de sus cardenales, que, al parecer, a ningún medio peruano le importa, pero a mí sí. Porque si no se han percatado todavía, los pecados sexuales por parte de religiosos ya no son asuntos exclusivamente licenciosos entre clérigos y mujeres –que sería lo normal gracias al mantenimiento absurdo del celibato obligatorio–, sino que el fenómeno ha degenerado en pedofilia o efebofilia, o como quieran llamarle al abuso sexual de menores por parte de representantes de la Iglesia Católica.

Dicho de otra forma. Reconocerán ustedes conmigo que, en este tema, la Iglesia hace rato que ya no representa la rectitud moral después de todo lo que ha destapado la prensa en la última década. Particularmente desde que el Boston Globe y su director Martin Baron, en el 2002, hicieron estallar en cadena centenares de casos que fueron encubiertos a través de diversos mecanismos eclesiales, en el que participaron párrocos, superiores de congregaciones, obispos, arzobispos y cardenales. No sé si se enteraron. O si lo leyeron en el Globe. O quizás en La Mula. Pero aquello fue como el descubrimiento de una gran mafia. Ni más ni menos. Para no dramatizar. Digo.

Como sea. Hoy resulta que, ya todos saben que la política vaticana frente a estos eventos siempre fue la imposición del secretismo. Del hermetismo más férreo. O de la omertá, que es lo mismo. Para salvaguardar a la Iglesia de la vergüenza. Para sortear la información negativa. Pagando dinero incluso a cambio del silencio de las víctimas. Con el único propósito de que los estupros no se conozcan. Y si para ello había que trasladar a los religiosos abusadores a otras sedes, a otras parroquias, en las que podían de nuevo tener acceso ilimitado a niños indefensos y adultos vulnerables para seguir perpetrando sus mañoserías y tocamientos, pues qué creen, se les trasladaba nomás. Y de qué manera, oigan. Por todo lo alto y con la aprobación de las autoridades eclesiásticas.

Es lo que han venido haciendo durante décadas. Y claro, las víctimas no se han reducido. Han aumentado. Ya van varias decenas de miles, en su mayoría niños. Todos abusados por unos desalmados hijosdeputa, con crucifijo en el pecho, que han contado con la colaboración de la alta jerarquía de la Iglesia Católica. En fin. Los ejemplos abundan, están documentados y existen torrentes de información. Sí, torrentes.

Así que no tengo más remedio que estar de acuerdo con la mayor asociación de víctimas de abusados sexuales por sacerdotes, la SNAP, que preside la norteamericana Barbara Blaine, que ha pedido que la Corte Penal Internacional de La Haya procese a Benedicto XVI y a tres cardenales clave del Vaticano por “crímenes contra la humanidad”. Por defender, ocultar y poner a buen recaudo a miles de pederastas.

¿Que ello no va a llegar a ningún lado? ¿Que no procede? ¿Que la Santa Sede no firmó el Tratado de Roma del que nació la Corte de La Haya, y por ende esta no tiene competencia o jurisdicción sobre el Vaticano? Puede ser. No lo sé. No soy abogado. Ni pretendo. Ni me importa.

Lo que sí sé es que el hecho me parece relevante. Y si el hecho se queda en gesto, en un gesto simbólico, pues igual. No deja de ser un gesto significativo. Humanitario. Desafiante. Testimonial. Algo valiente y trascendente en tiempos en que la indiferencia campea entre los cristianos.

Por eso, cuando escucho el discurso victimista, que nunca falta, como el del arzobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe, quien habla de “ataques anticatólicos”, siempre me digo: tranquilo, cholo, no hagas mala sangre. Simplemente, no saben ser honestos. Pues eso.

FUNA NACIONAL EN CHILE

FUNA SANTIAGO

Médico chileno tilda de "criminal" a monseñor Errázuriz por encubrir casos de pederastia

 

 http://www.enlatino.com/paises/chile/medico-chileno-tilda-de-criminal-un-monsenor-por-encubrir-casos-de-pederastia-38957

 
Médico James Hamilton denuncia a la iglesia chilena de pederastas

 

  • "Hay una gran cantidad de sacerdotes homosexuales, hipócritas y abusadores, en la iglesia", dijo el doctor James Hamilton a la televisión chilena.
  • El médico fue una de las víctimas del cura Fernando Karadima, condenado por pederasta este año por el Vaticano.
  • "Monseñor Errázuriz es un criminal", dijo a los televidentes de‘Tolerancia Cero’ de Chilevisión.

REDACCIÓN

21 de marzo 2011

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Chile amaneció alborotado el lunes 21 de marzo. Pero no sólo por la inminente llegada del Presidente Barak Obama, sino por las polémicas declaraciones que hizo un médico en la televisión sobre un caso de pederastia del que fue víctima y sobre la iglesia católica de su país.

"Monseñor Errázuriz es un criminal", dijo el doctor James Hamilton, uno de los profesionales que denunció por abusos sexuales al ex párroco de la iglesia El Bosque, Fernando Karadima, condenado este año por el Vaticano.

La declaración la hizo en una entrevista al programa ‘Tolerancia Cero’ de Chilevisión emitida el domingo 20 de marzo en la noche, en la que criticó la gestión del ex arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, frente al caso de pederastia (abuso sexual a niños) del sacerdote Karadima.

"Hay una gran cantidad de obispos y sacerdotes homosexuales, hipócritas y abusadores, en la iglesia. No digo que todos, pero un buen porcentaje", mencionó este médico gastroenterólogo chileno que también denunció presiones de parte de cercanos al religioso en contra suya y de su hijo, Diego.

Sobre monseñor Errázuriz dijo que "es un criminal. Desde el 2004 tuvo en su conocimiento denuncias de abusos, que mandó a investigar con el consecuente malgasto sicológico que uno soporta, porque espera que hagan algo, pero mantuvieron (a los denunciantes) durante cinco años en vilo, tiempo en que prescribieron los delitos".

 "No sólo no nos escuchó, sino que no frenó lo que pasaba (…) Errázuriz tiene muchos abusos en su conciencia. Si hay alguien que me gustaría que pagara es Errázuriz", dijo en el programa del domingo.

El médico señaló en la entrevista el mal proceder de varios religiosos chilenos que estaban enterados de los abusos y no hicieron nada.

“Que no se olviden de Tomislav Koljatic, de Juan Barros, de Horacio Valenzuela, de Artega. Obispos que estuvieron presentes y con nosotros veían las mismas cosas (...)  vieron que los besos, que los toqueteos, qué se yo, no estaban metidos en la pieza, porque no iban así de a cuatro, no, eso no ocurría; pero vieron, vieron cosas, vieron cuando le daba besos a éste, cuando le corría la boca o le agarraba los genitales al otro”.

Hamilton confesó haber recibido amenazas por la denuncia que realizó. "Trabajé ocho años en la clínica Alemana, mi historia llegó hasta el directorio de la clínica" y "tuve amenzas en el trabajo por haber denunciado a Karadima".

Durante la emisión del prograna Tolerancia cero dijo tambiñen que "creo en Dios, pero ya no soy católico".

Y LA RESPUESTA...

 “Es inaceptable lo que él dijo del señor cardenal. Él puede estar muy herido y tiene toda la razón de estarlo, él puede estar muy molesto y tiene toda la razón para estarlo, pero eso no justifica que diga del señor cardenal lo que él ha dicho", declaró este lunes 21 de marzo el arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati.

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